El lado secreto. [Shikamaru x Ti]
  Autor/a: _Bibi_
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  Fecha: 26/08/17 05:14
  Última edición: 26/08/17 05:14
Fanfics > El día a día en friki



 

¡Buenas! Traigo una historia random que tenía guardada por ahí, junto a otras más. Tal vez debería desempolvar otras más. Ésta vez, les traigo al querido Shikamaru Nara, éste vago necesita un poco de love, y es uno de mis favoritos así que, espero disfruten de su lectura. ¡No tengan miedo de comentar! Pronto estaré publicando un oneshot con Sasuke, simple pero romáaantico.

Resumen: Lo que empieza en una simple visita de tu novio, Shikamaru, sigue como un íntimo encuentro y termina en una divertida escena romántica. ¿Quien diría que el Nara era tan fácil de avergonzar?

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Sabías que esto pasaría... Shikamaru Nara, tu invitado del día de hoy y novio, se encontraba tirado en el sofá de tu departamento, soltando largos suspiros adormilados.
Te habías ausentado tan sólo diez minutos para ir a comprar unos bocadillos ya que no esperabas que te visitara hoy. Estabas convencida de que últimamente las misiones consumían más tiempo que de costumbre, pero allí había aparecido el pelinegro de coleta puntiaguda, con un rostro sereno y la excusa de que necesitaba un lugar silencioso dónde pasar el tiempo y relajarse. A ti te venía de maravilla. Vivir sola no estaba tan mal, pero no eras fanática de la soledad y el pelinegro sabía como hacerte pasar el tiempo a base de charlas y tardes en compañía mutua.
Lo que aún no lograbas entender, es el hecho de que no tardó ni veinte minutos en acomodarse y dormirse en el sofá de la sala. Procuraste cerrar la puerta despacio para no alarmar sus sentidos. Era peculiar el hecho de que se haga alguna que otra siesta en el día, incluso te había contagiado la pereza a ti también.


Creías que su objetivo era pasar la tarde hablando acerca de sus misiones, siempre preguntabas como le había ido y cómo se encontraban Ino o Chouji, sus compañeros de equipo y amigos tuyos. O aunque sea, pensabas comer algunos bocadillos juntos y acostarse a ver televisión juntos. Era normal hacer eso con Shikamaru, conociendo su forma tan calmada de vivir la vida. No podías decir que no te sentías un poco decepcionada, siendo muy escasas las visitas que te daba, esperabas que pasara algo más que verlo descansar en aquel sofá de cuero negro.


¿Cómo terminaste con alguien como Shikamaru? Bueno, hasta el día de hoy te sorprende estar saliendo con él. Todo el mundo conocía la poca importancia que el Nara presentaba por las mujeres en su alrededor, y por más que oías los rumores de que algo le sucedía con Temari, el pelinegro nunca presentó señales de interesarle concretamente la rubia de la arena. Por un lado, te alegraba saber que aún estaba soltero, el alivio de sentir que aún había alguna posibilidad contigo. Por el otro, la indiferencia de sus acciones en general, te hacía sentir que no había ningún interés en ti tampoco.
Hablando de la amistad, siempre se dio entre ustedes. Con Ino de tu lado, era fácil estar cerca de Shikamaru y hablar de vez en cuando, de lo que sea. Hacías lo posible para seguir su ritmo, el cual, no era difícil porque hablaba muy poco. Cuando lo veías lejos, descansando u observando las nubes, te le unías en silencio, disfrutando la armonía del viento suave contra tu rostro y cabello, que se movía con lentitud sobre tus mejillas. Nunca fuiste consciente de los ojos chocolate que se abrían curiosamente, para girar con pesadez y admirar con gran disimulo la extraña belleza que desprendías en una situación tan rutinaria.
La amistad tarde o temprano llega a su fin, de mala o buena manera, eso te decía siempre una anciana que vivía en frente de tu hogar. En tu caso, fue de buena manera. La relación con Shikamaru subió varios niveles cuando, por primera vez en su vida, decidió dar el primer paso y te invitó a una inocente salida. No olvidarás jamás el rubor que invadía sus mejillas, muy pequeño, pero lo suficientemente visible mientras que te proponía ser algo más que amigos. Se rascaba la nuca con incomodidad, su expresión era de fastidio, molesto consigo mismo por sentirse de una manera tan infantil cuando pensaba en ti, en la risa que soltabas, en la sonrisa que le dedicabas. Esas mariposas en su estómago lo enfermaban demasiado, pero de una buena forma. Sus ojos estuvieron en todos lados, menos en tu rostro. No creías que fuese tan complicado para él, un chico que siempre vio todo con simpleza, alejándose de los problemas y situaciones que sugerían demasiado esfuerzo. Apreciaste el día en que salió de la rutina y dio el paso contigo. Tu sí no se hizo esperar ese día, y desde aquel sábado, no eres capaz de borrar la imagen de su rostro ligeramente sorprendido al enterarse que correspondías sus sentimientos.


Sonreíste ante tal recuerdo y suspiraste con ensueño, arrodillándote frente al sofá. Se podría decir que Shikamaru posee un sexto sentido para estas cosas, porque a penas tus rodillas tocaron el suelo, sus ojos se abrieron con lentitud, cuestionando pacientemente qué hacías. El color chocolate de sus ojos siempre fue lindo para ti, era una mirada dulce y tranquila. Al menos eso veías tú.


"... Perdona," Inclinaste la cabeza y sonreíste con pena, acomodando tu cuerpo encima del suyo hasta que quedaste conforme con la posición de ambos en el pequeño sofá.


La confianza había llegado a los extremos en dónde era habitual acostarte sobre su pecho, mientras charlaban de asuntos triviales u otras veces, observaban las nubes como pares y recostados en el tejado del departamento. Eran momentos que atesorabas en el corazón, y esperabas que Shikamaru también pensara igual. Lo escuchaste clamar con desgana ante el movimiento brusco de tu peso encima y alzaste la mirada, ignorando sus quejas. No era tu intención despertarlo, y estabas un poco arrepentida de haberte echado allí, pero lo que hecho esta, está. Cambiaste de posición, esta vez boca abajo, de forma que tu cuerpo se acoplara perfectamente. Debajo de ti, Shikamaru descansaba con su cabeza en el apoyabrazos del sofá. Te habías dado cuenta que su brazo estaba rodeando tu cintura, mientras que el otro reposaba en su rostro, ocultando sus ojos como si ésta acción lo ayudase a reconciliar el sueño. Oías algún que otro murmullo molesto con tu nombre en ellos. Te gustaba ese lado gruñón que despertaba cuando, irónicamente, intentaba dormir. Dejaste que tus antebrazos y barbilla descansaran en su pecho. Te quedaste en silencio pensando en lo tierno que se veía.


En la cercanía actual podías darte el lujo de observar detalladamente cada rincón de su rostro con expresión pesada. Imaginaste que le era molesto tener tu peso en su torso, pero aún así continuaste encima de él, disfrutando del sonido tan relajante que producían sus latidos, suaves y serenos. Sonreíste contra su pecho, la placidez claramente evidente en tu juvenil rostro, amabas estos momentos de tranquilidad junto a él. Con suavidad giraste la cabeza hacía su dirección, y sonreíste. "No quería despertarte."


Por la mirada de Shikamaru podías sentir que te reprochaba, porque él más que nadie, sabía que muy en el fondo querías despertarlo. Aún así, esbozo una sutil sonrisa. "Nunca estuve dormido realmente," Se encogió de hombros con incomodidad y estiró sus brazos con toda la fatiga expuesta. Después de un largo suspiro, ambas manos ajenas se dirigieron lentamente hacía tu cintura. Evitaste sonrojarte por una acción tan normal, aunque era complicado cuando cualquier cosa que sucediera con él, era suficiente para hacer que tu corazón estallara a mil por hora. "Tu sofá no es un buen lugar para tomar una siesta... Recuérdamelo cada vez que venga a dormir aquí." Con un débil bostezo acomodó su cuerpo y te atrajo más hacía él, ahora tus labios rozaban su barbilla. Siempre fue más alto que tú. Esta vez fue imposible ocultar la pena de estar tan cerca físicamente, sobre todo con el Nara atrayéndote cada vez más. El calor empezó a invadir más que sólo tu rostro al tener la noción de que el cuerpo debajo de ti era tan tieso y firme, fuertes manos apretando tus caderas con cierta impresión de posesión, logrando que sintieras con gran ligereza los brazos imponentes que te atrapaban como una cadena que deseabas jamás se rompa. Eras conciente de que tu novio participaba diariamente en misiones, y muchas de ellas involucraban el esfuerzo físico que él odiaba, pero a ti te encantaba, gracias a los resultados de tanto ejercicio… Claro, jamás se lo dirías.


Una sutil mordida en tu nariz logró que tu atención reinara en el pelinegro. Ojos chocolates te miraban con flojera, sin entender qué era lo que te hacía pensar tanto. Antes de poder hacer algo, sentiste el fuerte impulso de sus brazos contra tu cuerpo, obligándote a tener aún más cercanía con su rostro. Instintivamente tus labios dejaron en libertad un leve gemido tímido ante la nueva presión de cuerpos, aumentando el calor en ambas direcciones, corporal y sentimental. El sonido pareció ser desprevenido para esos ojos que se abrían ligeramente atentos ante el nuevo descubrimiento. Shikamaru no sabía que un simple gemido involuntario de tu parte, podía ser capaz de hacerle erizar la piel al punto de hacerle sudar las manos, que aún sujetaban con gran firmeza cada lado de tu cintura. Automáticamente acercó sus labios para robarte un beso desprevenido, necesitando compartir su calor con el tuyo propio, logrando sacarte un sollozo sorpresa que sólo le hizo sonreír entre besos robados. Quien diría que el juego inocente pronto pasaría a mayores, luego de perder el control por el gusto excesivo que ambos experimentaban entre caricias y besos que, luego de varios minutos, se convirtieron en entusiastas suspiros de placer, siendo evidente la necesidad de ambas partes. Fue allí entonces cuando la lengua del pelinegro hizo que apretaras los puños contra su pecho, arrugando su ropa en el proceso. Después de meses de novios, era la primera vez que pasaban al siguiente nivel de una manera vehemente, queriendo más y más del otro. Aspirabas el intoxicante aroma masculino que desprendía su sudor, mezcla entre lo natural y la fragancia que tanto te gustaba que usara. Se la habías regalado semanas atrás, y que ahora la esté usando, y seas capaz de sentirla de cerca, te volvía ansiosa, queriendo sentir y descubrir más aromas de su cuerpo. Por otro lado, Shikamaru se dejó embriagar ciegamente por el dulce aroma que se escapaba de tu cuello, jugando un papel importante la tentación de guiarse por el deseo y continuar el camino hacía tu yugular, dejando atrás las consecuencias. No lograba entender como el estratega más codiciado de Konoha estaba dejándose llegar, sin un plan de antemano que resguarde cualquier conflicto posible. Cuando las manos de Shikamaru comenzaron a bajar, haciéndose un camino hacía tu retaguardia, tus sentidos se vieron afectados de sobremanera, siendo la primera reacción un pequeño salto junto con un gritillo del susto. No sólo alarmaste al pelinegro, quien alejo las manos enseguida, si no que también te caíste por el impulso del salto, a demás de que el Nara ya no te estaba sujetando como antes.


Caíste al suelo boca arriba, siendo tu trasero el primero en impactar contra el suelo. No fue un golpe fuerte, ni siquiera pensabas en el dolor, tu mente aún trataba de recopilar los datos de la escena anterior. Tus mejillas acaloradas aún mantenían su tinte carmesí, labios al rojo vivo luego de los fuertes besos que te eran proporcionados y ojos ligeramente acuosos por el calor del momento. Estabas confundida y emocionada al mismo tiempo, mirabas a Shikamaru desde tu posición, y podías decir que él estaba en la misma situación, con la excepción de que su rostro era más confundido que otra cosa. Lo viste llevar una mano a su nuca, suspirar, mirar hacía ambos lados avergonzado, y por último, extender una mano para ayudar a levantarte. Aceptaste la ayuda y murmuraste una leve disculpa por tu reacción tan infantil. Era obvio lo que sucedería luego de corresponder a sus besos. Te sentías avergonzada de ti misma.


"No, no hagas eso...", Lo miraste algo decepcionada al oír eso, pero de alguna forma lo merecías. Habías arruinado el momento, sentías que no debías estar más allí. Shikamaru te rodeo penosamente con sus brazos, todavía incomodo por la situación anterior y te apretó con fuerza, llenándote del confort que necesitabas. "Soy un idiota." Sus palabras salieron en un susurro arrepentido, y tú no entendías por qué se echaba la culpa, si eras la responsable de haber arruinado el momento especial.


El pelinegro soltó tu cuerpo y suspiró con pesadez, sin tener las ganas suficientes de pasar por éste momento, pero necesitaba hacerlo de todos modos. Era una necesidad decirte el poco control que tenía cuando te veías tan apetecible, tu rostro enrojecido emitiendo suaves susurros que igualaban a los gemidos de una sensual mujer pidiendo que no se alejara nunca de su lado. Imaginaba tantas cosas que se sentía idiota y se odiaba a sí mismo por volverse tan confuso e insensato cuando se trataba de estar contigo íntimamente. No quería apresurar las cosas, pero aún así tuvo la decencia de producir aquel movimiento involuntario con sus manos directo hacía tus nalgas, provocando el primer susto de la noche y acabando enseguida con la romántica sesión de besos que, honestamente, estaba más que disfrutando.


Lo veías sentarse lentamente en el sofá, desprendiendo cierta esencia pudorosa que lograste interpretar al momento en que el Nara desvió su mirada hacía ti y se rascó la nuca, intentando buscar las palabras correctas para expresar lo que le hacías sentir.


"¿Shika?..."


"Siempre mantengo el control, incluso en la desesperación de besarte, abrazarte y hacer-", No pudo terminar la frase, ojos chocolates miraban en cualquier lado de la habitación, evitando tener que enfrentarse a tu rostro. "No creí caer en la tentación tan rápido... Te veías demasiado... linda." Al decir la última palabra se ruborizó con el fastidio pintado en todo su rostro. Su boca era una mueca de incomodidad y sus cejas se encontraban fruncidas, como si estuviese enojado consigo mismo. "Perdona si apresuré un poco las cosas. Fue un acto idiota, no quería hacerte sentir incómoda."


Ahora todo te quedaba claro. Shikamaru Nara, Ninja de Konoha, y actualmente novio tuyo, se estaba disculpando y teniendo un difícil debate con él mismo, por el simple de hecho de haber realizado un movimiento involuntario al estar tan hundido en las caricias y besos que lo llevaron al punto de querer ir más allá contigo, porque te deseaba de una manera que ahora mismo le dificultaba confesarte. Y todo por intentar tocarte el trasero mientras se besaban. El alivio recorrió todo tu ser, liberándote del peso y culpa que llevabas encima. Al final, eran los dos quienes habían interpretado las cosas de manera diferente.
Con cuidado, te sentaste a su lado y con las yemas de tus dedos acariciaste suavemente sus pómulos, sintiendo el ligero ardor que su piel exponía. Te agradaba la sensación de calor que desprendía su cuerpo cuando tocabas su rostro. Una vez que sus ojos lograron encontrar los tuyos, le sonreíste.


"Créeme cuando te digo que incómoda es lo último que me has hecho sentir." Extendiste tus brazos para rodearlo con posesión, apretujándolo con gran afecto. Shikamaru soltó un leve quejido, no era del tipo que disfrutaba los abrazos, pero por ti, hacía excepciones. "Sólo me sorprendió un poco..." Avergonzada, lo miraste con una mueca infantil de ternura y pena, tu labio inferior formando un pequeño pucherito.


Shikamaru te miró fijamente, analizando una y otra vez tus frases. Podías notar el alivio que tenía al haber aclarado las cosas antes de que terminara todo en algo mucho peor. Se inclinó lentamente, un poco incómodo por tu fuerte abrazo, y logró regalarte un corto beso en los labios. Lo veías sonriendo cada vez que se detenía a mirar tus ojos, y por primera vez conociste lo cariñoso que podía llegar a ser el Nara.


"Debería hacerte sentir culpable más seguido, ¡Me gusta éste lado secreto tan romántico en ti!" Tu voz era entusiasta, a diferencia del pelinegro, quien sólo arqueó una ceja y cambió a un semblante aburrido ante tu comentario, innecesario según él. "A demás, wow... No creí que fueses tan buen besador, casi pierdo ritmo por un momento. ¿Me enseñarías, Shikamaru?" La ultima frase fue la culpable del incómodo sonrojo en los pómulos del pelinegro. Aquellos ojos chocolate se entrecerraron con vergüenza, colocando la palma de su mano en tu rostro. La forma en que decías su nombre con ingenuidad pero diversión a la vez, preguntando algo como eso, ibas a volverlo loco.


"Besas lo... suficientemente decente como para que te enseñe," Amabas lo nervioso que se ponía cuando lo ponías en situaciones como éstas. No lo podías tomar enserio con sus mejillas aún enrojecidas... Una imagen tan extraña, deseabas tomarle una foto a esa cara avergonzada.


Comenzaste a reír suavemente mientras besabas su mano, específicamente en los dedos, una y otra vez, demostrando el amor que querías darle. Te miró de reojo y soltó un suspiro de resignación, limpiándose la baba que le dejabas apropósito. En el fondo sabía bien que le gustaba éste lado positivo que tenías con él y en secreto agradecía que seas el dulce ruido que incordiaba sus días.


"Hey, Shikamaru"


"¿Hm?"


"Te amo."


"..."


Ese momento fue el último en el que pudiste ver la expresión sorprendida y avergonzada del pelinegro, porque las siguientes horas pasaron con un Shikamaru, almohadón en cara ocultando su rostro, repitiendo una y otra vez lo problemática que eras. Lo tomabas desprevenido, y lo único que podía hacer era suspirar contra la cálida tela de la almohada, oyendo tu risa que se adueñaba del departamento. De alguna forma tu carcajada lo distraía de la humillación anterior. No entendía como podías dejarlo sin palabras, a veces parecías saber qué hacer para atraparlo en un sinfín de sentimientos complicados. Lo volvías más idiota de lo que podría haber imaginado. Estaba atrapado... Lo tenías enamorado, y lo aceptaba, te amaba tal y como eras, así de problemática.

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¡Espero les haya gustado! Nos estamos leyendo!
    Lhatatakeuchi
   30/08/17 12:41 | Última edición: 30/08/17 12:41

que one shot más espléndido!!! no me había imaginado nunca a shikamaru con ese comportamiento pero me ha encantadooo que lindo que ha sido! estaré esperando más shots tuyos one!

    jailin_uchiha
   17/09/17 02:00 | Última edición: 17/09/17 02:00

Solo imaginarme a Shakamaru sonrojado se me hace tan lindo, me encanto este one shot, enseguida leo el que subiste de Sasuke

    emo_uchiha
   09/10/17 18:45 | Última edición: 09/10/17 18:45

Me encanto! *w*