LASCIVIA - Capítulo 1 - [Incesto]
  Autor/a: -Litha
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  Fecha: 08/10/17 21:25
  Última edición: 08/10/17 21:53
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Había pasado veranos completos en Konoha junto a mi mamá; visitábamos a la abuela Kanna, era viuda y la adoraba tanto como ella a mí. Kanna tenía un acogedor apartamento en la zona residencial de la ciudad que solo era habitado por ella y sus tres gatos siameses. Sólo tenía un par de habitaciones, pero así me gustaba porque por las noches podía estar más cerca de mamá mientras me cantaba hasta quedarme dormida, y por las mañanas me despertaba acariciando mi cabello; podía sentarme en el extremo del balcón, con las piernas entre los barrotes, la ciudad bajo mis pies y las estrellas opacadas por las luces de la ciudad en mi cabeza.

Podía pasar tardes enteras haciendo dibujos en el suelo de la sala con esas crayolas y lápices de colores maltratados por el uso tan rudo que una niña de mi edad les daba, mientras mamá y la abuela conversaban alegremente en el comedor bebiendo té. La casa de la abuela tenía algo… Tenía olor a café por la mañana, juegos de mesa por la tarde y un largo abrazo de despedida cuando alguien salía de casa.

Incluso las navidades las pasábamos en juntas; una pequeña familia de tres mujeres, todas dejadas por un hombre aunque en un contexto muy distinto. Mi abuelo había fallecido por una enfermedad cuando mi madre era sólo una adolescente, mi madre nunca hablaba de mi padre y yo nunca lo conocí. Mi abuela había fallecido tres años antes que mamá y desde entonces nunca más, hasta ese día, puse un pie en esa ciudad.

Konoha no era una ciudad desconocida para mí, sin embargo mi corazón se aceleraba y un nudo se tensaba más y más con cada kilómetro que recorría rumbo a aquella metropoli. Mis piernas se movían ansiosamente, parecía una persona ansiosa por un cigarrillo. Quizás era porque era la primera vez que viajaba sola, y el saber que cuando regresara no habría nadie esperándome en casa.

Ya habían pasado cuatro meses desde que mi madre había muerto de cáncer. Ella era tan joven, siempre me sonreía, y con una sonrisa falleció sobre la camilla de un hospital en la ciudad de Kurama, donde yo crecí y pasé gran parte de mi vida.

El pensamiento de saberme sola en el mundo dolía profundamente en mi pecho, sentía una fuerte presión que me hacía respirar con dificultad. Mi cuerpo se sentía sin fuerza para nada y mi mente muy desolada, oscura; trataba de pensar en algo que no fuese desesperanzador pero era imposible. Tenía que deshacerme de todo eso antes de poner un pie fuera del tren en el que viajaba. No más debilidades, ¿qué clase de control demostraría con mis piernas temblorosas y manos inquietas ante las personas a las que iba a enfrentar?

Mire por la ventana del tren, reconocía el paisaje que recorríamos. Estaba cerca de la ciudad. Llevaba una maleta y una mochila sobre mi hombro, así que llame a un servicio de taxi para que me recogiera apenas llegara a la estación.

¿Qué hacía en Konoha? Buscaba a mi “padre”.

~

Tenía un nombre, sabía el nombre de quién me había engendrado en un 50%: Fugaku Uchiha. Tenía un domicilio al cuál ir. No habría tenido tanta suerte si mi madre no hubiese decidido guardar aquellas cartas que envió cuando yo era más pequeña, y naturalmente, estas eran rechazadas así que el servicio de correo no tenía otra opción más que regresarlas al remitente. En ellas le pedía ayuda a Fugaku una y otra vez; pedía por mí, que me reconociera como hija al menos si no la quería a ella como esposa. Me dolió leer las cartas, escritas a puño de mi madre.

¿Qué más sabia de él? Nada. Deducía que él tenía un empleo con un salario demasiado gratificante. La dirección del destinatario en las cartas hablaba de un barrio muy bien acomodado en una zona bonita de la ciudad.

Por alguna razón presentía que tenía hijos. No sabía si eran varones, pero si lo eran, los compadecía. Qué más puede crear un hombre tan cobarde cómo Fugaku sino hijos iguales. En las cartas, se hacía mención que mi “padre” se había casado con alguien. Sólo tenía la información que quedaba en esas cartas sin respuesta que permanecieron selladas hasta que yo las descubrí.

Sin embargo, el tema de sus hijos, de su esposa, de su perro o de quién sea quien fuere estuviera emparentado con Fugaku no me importaba mucho. ¿Iba a vengarme del hombre que me ignoró toda mi existencia aun cuando lo necesitaba? Eso no iba conmigo, no le encontraba sentido. Yo solo quería sobrevivir, quería lo que por ley y derecho me pertenecía. Aún no era una adulta, ni siquiera había concluido mis estudios todavía; aunque trabajase arduamente, sabía que no podía conmigo misma durante mucho tiempo ni con la presión de mantener mis estudios regulares y un empleo, algo acabaría por sofocarme. Aún si solo me dedicaba a una vida laboral mediocre, ¿qué clase de futuro me esperaría?

Planeaba algo que era beneficioso para ambos. Él sólo tendría que hacerme llegar dinero una vez al mes, el suficiente; yo regresaría a mi pueblo y todos contentos. No viviría en su casa, no lo llamaría papá y no tendría que convivir con sus hijos (si es que los tenía). Un par de años y después me haría cargo de mi misma como lo hizo mi madre hasta la muerte. Fácil. Sonaba muy avaricioso pensar sólo en el dinero, pero siempre pensé que era un mal necesario en el mundo. Si eso podía pagar mis estudios, alimentarme, vestirme y darme un techo, tendría que conseguirlo de la billetera de Fugaku cómo fuese posible.

Otro dilema que se me presentó fue el cómo iniciaría toda esa confrontación. ¿Sabría su esposa que antes de ella había dejado abandonada a una hija y a una mujer? ¿Qué clase de reacción tendría ella al saberlo, y Fugaku al verme frente a su puerta? ¡Qué escándalo se armaría, todo un drama! Dios, no iba a Konoha para meterme en más aprietos con la familia de él, personas que eran parte de mi completa indiferencia.

Medité sobre el tema una vez en el taxi que me llevaría al hostal donde me hospedaría los días que me tomara solucionar la situación con Fugaku. Esperaba que no fueran muchos ya que, a pesar de que era bastante barato, en el caso de que nada saliera como lo planeado tendría que economizar al máximo. Existía la gran posibilidad de que aquel viaje pudiera ser solo un desperdicio de dinero, el cual era poco. A pesar de esa preocupación, tenía cierta confianza en mí... ¿Persuasiva? Quizás lo era un poco.

Después del viaje me merecía descansar, había rentado una habitación en un hostal, lo primero que hice al llegar fue echarme de bruces en la cama y arruinar el perfecto planchado de las mismas. Mi cuerpo se sentía fatigado, como si algo fuera a enfermarme, aunque desde que mamá falleció me sentía de la misma manera día con día. Quizás, quizás... Quizás era la manera en la que trataba de ocupar mi cuerpo y mi mente todo el tiempo con alguna actividad, mantenerme activa para no sufrir, para no pensar en todo lo que me hacía desmoronar. Tarde o temprano mi carne cobraría factura de los desvelos auto provocados, el ejercicio riguroso que trataba de mantener y otras conductas no demasiado sanas; sin embargo seguiría creyendo que todo aquello era mejor que usar drogas tanto legales como ilícitas.

Me quedé profundamente dormida sin darme cuenta hasta que Sakura, la chica pelirrosa que era una especie de recepcionista y trabajadora general del hostal me llamó, era la hora de cenar.

La primera noche fue la más difícil de todas. Fue el día que me sentí más sola que nunca, más pequeña que nunca. La noche traía consigo un misterioso manto de melancolía y este se volvía más grueso al estar en un lugar desconocido, en el que no posees nada y en el que a nadie le importaría si muriese. Desprotegida era una palabra que podía ayudarme a describir mi situación pero no podía abarcar todo. ¿Desamparada? Más que nunca en la vida. El sueño fue mi único alivio en esa noche, aunque una parte de mi quería huir del mañana.



Una calle de dos carriles, un muro con una verja automatizada, un jardín adornado de claveles y el césped más verde que jamás vi, una pared con una perfecta fachada; era lo que me separaba de él, de Fugaku. ¿Realmente era su casa? Era hermosa, como todas en ese barrio, clásica sin caer en lo antiguo. Era de dos pisos, estaba rodeada de un muro de por lo menos tres metros y una verja automática para los autos, dos autos de último modelo dignos de pertenecer a un hogar como aquel.

Suspiré profunda y amargamente. Deseaba que mi padre fuese un hombre promedio de clase media; un hombre que prefirió irse en lugar de pasar por carencias económicas por una hija no deseada... porqué de esa manera al menos él tendría un excusa que por fin diera respuesta a las preguntas que hacía a mamá cuando tenía ocho años, preguntándome porqué mi papá no estaba con nosotras. Pero ahora él no tenía ni la más mínima, ninguna puta excusa para abandonarme.

Fugaku tenía dinero, mucho, mucho. Si el dinero no había sido una carencia en su vida, entonces ¿Qué lo hizo dejarme? ¿Qué lo hizo dejar a una mujer tan amable como mi madre? No había excusa, simplemente no me quería, no me quería en su vida y su vida era mejor ignorando que yo existía. Lloré como nunca, apenas podía sostenerme a mí misma de pie. Dolor, todo dolía, mi corazón se quebraba. ¿Por qué no me quería? ¿Cómo alguien puede abandonar a su carne, su hija?

Tras tantos años de indiferencia. Me obligue a creer que la falta de un padre nunca me afectaría pero ¿qué hacía en ese momento? Llorar de rabia y sentirme colérica frente aquella casa, maldiciendo en mi mente, sintiendo puñaladas en el vientre, siendo asfixiada por una cuerda invisible.

Una parte de mí quería una excusa para papá, mientras que otra deseaba odiarlo. ¡Maldición! ¡Mierda! No podía contenerme, las lágrimas se desbordaban de mis ojos sin poder contenerlas. ¡LO ODIABA! Dos autos, una casa enorme en los suburbios... ¿Era mucho pedir tan sólo 1500 yenes para que no nos desalojasen a mi mamá y a mí del apartamento? Lo odiaba más cada vez que recordaba lo que nos había hecho pasar, me odiaba a mí misma por siquiera haber deseado que él me quisiera. Me odiaba por haberme engañado y haber repetido tantas veces que nunca me derrumbaría frente a él. Y lo peor de todo es que ni siquiera lo tenía enfrente, aún no.

Venían a mi mente recuerdos, dolorosos que creía ya extintos. Traté de recuperarme de aquellos sentimientos, tomé aire como nunca en mis pulmones y exhalé lentamente. Limpié mi rostro, sequé mis manos y recupere mi postura, o al menos eso intentaba. La boca del estómago me ardía; en aquel momento tenía un tifón dentro y ya no sabía que malestares físicos eran normales sentir. Use unos cuantos pañuelos para limpiar mi nariz y mis ojos.

Una parte de mí quería irse corriendo a casa, tomar un tren y regresar a mi ciudad, quería ir a mi habitación y olvidar que todo eso había pasado. Quería regresar al pasado, cuando mi mamá, Nagisa, vivía y no necesitaba más. Otra parte no. Otra parte quería hacerle saber mi existencia a Fugaku, ser tan imponente y firme con mis palabras que él no tuviese otra opción más que ceder.

Esa otra parte ganó la batalla y cuando menos lo pensé, me hallaba frente a esa gran verja de metal automatizada. Pulsé un botón en el intercomunicador, llamando a la casa.

-Buenos días, ¿Qué deseas?


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Creo que ya se están mostrando mas aspectos de ese misterioso prologo que subí hace unos dias :3 ¿Les gusta el fic? Si es asi, haganmelo saber con sus comentarios, son de mucha ayuda!

¡GRACIAS POR LEER!
    emo_uchiha
   09/10/17 15:41 | Última edición: 09/10/17 15:41

Oie me encanto siguele pues

    Nilsxlove
   10/10/17 01:00 | Última edición: 10/10/17 01:00

Lex tenia razon XDD su intuición le dijo sera de uchihas... y fue de uchihas XDDD esperare ansiosa el siguiente, ya tu sabe quien soy XDDD te quedo bello.

Con Cariño Nilsxlove

    Andii3_Uchiha
   10/10/17 05:55 | Última edición: 10/10/17 05:55

Me gustó mucho quiero ver que sigue me quede con ganas de más! Hahahaha se me cumplió el deseo que sea con los uchihas ojalá que sea con Sasuke me parece que le queda más ese papel a el pero lo que decidas estoy segura de que será genial porque tú manera de escribir es asombrosa sigue así! Bye!

    jailin_uchiha
   12/10/17 23:05 | Última edición: 12/10/17 23:05

Me gusto mucho el cap, me dejaste con ganas de seguir leyendo, me dejaste con muchos interrogantes, estaré esperando ansiosa la conti.

P.D: Disculpa que leyera hasta ahora, mi tiempo es muy limitado últimamente