LASCIVIA - Capítulo 2
  Autor/a: -Litha
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  Fecha: 15/10/17 19:46
  Última edición: 15/10/17 19:46
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-Buenos días, ¿Qué deseas? –habló la voz a través del intercomunicador incrustado en la pared.

Me quedé helada. ¿Esa era su voz? ¿Esa era la voz de Fugaku? Obviamente era una voz masculina, y de un hombre, no sólo de un adolescente.

-Soy tu hija, Fugaku. –Dije en voz alta, con voz agitada y temerosa. Consternada por la situación, pues no se me ocurrió otra forma de responder.
-Disculpa, no puedo escucharte, tienes que presionar el botón de la derecha mientras hablas. –me contestó la voz.

Inmediatamente sentí alivio, aquella confesión había sido muy precipitada. ¿En que estaba pensado? No podía plantarme así como así; además, ni siquiera sabía quién era la persona del otro lado del intercomunicador, quizás, y lo más seguro, es que fuese un mayordomo o alguien de la servidumbre.

-Di-disculpe, estoy buscando al, al señor U-Uchiha. –dije, esta vez presionando el botón mientras hablaba.
-¿Quién lo busca?

Ahora sí que estaba en un problema. ¿Qué sería lo más prudente contestar? Sí decía mi nombre, probablemente ni siquiera se preocuparía por recibirme, después de todo, seguramente ni siquiera sabía el nombre de su hija bastarda. Tuve una mejor idea:

-Nagisa Senkawa. –respondí.

Ése era mi apellido real, pero mi nombre obviamente no era Nagisa, ése era el de mi madre, mi nombre era Kyou. Era obvio que sí hacía aquello, entonces llamaría la atención de Fugaku… saldría a verme. Él no sabía que mi mamá había fallecido, pero su sorpresa sería más grande al saber que no se trataba de ella, sino de su “hija”.

-Espere un momento por favor. –se escuchó decir a la persona del otro lado del intercomunicador.

El corazón me latía a mil por segundo. Mis manos sudaban y mis extremidades se agitaban cómo un perro chihuahua. La verja de metal se abrió mecánicamente. La voz a través del intercomunicador me indicó que pasara.
Con los pasos más torpes que jamás di, me adentré. Había un hermoso jardín, un camino de concreto hasta la entrada y un camino igual para los autos. La casa era aún más bella de cerca, la pintura era perfecta, los autos eran costosos y estaban impecables. Caminé a través del jardín, tensa. Mi cuerpo se volvía rígido conforme me aproximaba al pórtico, tenía que mantenerme así si quería disimular los temblores de mis manos y piernas. Cada musculo de mi cuerpo estaba tenso y mi respiración era tan corta que casi parecía que la contenía.
Me quedé mirando la puerta de la entrada, había un vitral alrededor de ella, con los cristales difuminados, no permitían ver con claridad hacia dentro, sólo figuras y siluetas.
La puerta se abrió. Tragué saliva duramente, cómo si llevase una píldora a través de mi garganta, y si no fuera por mi caja torácica mi corazón habría salido disparado. Un hombre salió de la casa, tenía el cabello y los ojos de color ónix, se recogía el cabello largo en una coleta. Suspiré con cierto alivio, él era muy joven, demasiado para ser Fugaku. Su tez era muy blanca salvo por las profundas ojeras alrededor de sus ojos, sin embargo, aquello sólo lo hacía parecer más interesante… Sinceramente, era muy apuesto comparado con muchos hombres que yo había conocido.

-Buen día. –Hizo una leve reverencia, era la misma voz del intercomunicador–. Disculpe la pregunta pero, ¿la conozco de algún lado?

Lo miré confundida. Estaba completamente segura de que yo había preguntado por el señor Uchiha… sin embargo, este hombre salió de la casa. ¿Acaso Fugaku no vivía en esa casa? No, no era eso… ¿entonces…?

-Lo siento, creo que ha habido una confusión. –Dije, tratando de ocultar mi nerviosismo–. Estoy buscando a Fugaku Uchiha.

Él parecía ahora tan confundido como yo. Su semblante cambió sutilmente.

–Sí, ha habido una gran confusión, al parecer. ¿Podría saber por qué lo busca, señorita?
–Es un asunto que me gustaría tratar directamente con él, si no le molesta. –Dije dudosa.

¿Por qué le interesaba? ¿Por qué no simplemente me ponía en contacto con él? El hombre me miró fijamente, sabía que yo le pediría que me dejara hablar con él pero antes de que pudiera hacerlo, él siguió con la conversación.

– ¿Podría repetirme su nombre?
– Nagisa Senkawa. –Hice una reverencia al presentarme.
–Itachi Uchiha.

¿Uchiha? ¿Él era su hijo? Me quedé inmóvil, literalmente, dejando mi cuerpo inclinado sin terminar mi reverencia.

– ¿Senkawa-san?

Me incorporé rápidamente. Antes de que él pudiera decir algo más, decidí hablar:

–Disculpa, en realidad es necesario que hable con Fugaku Uchiha… ¿podría…?
–Lo siento, Senkawa-san, eso no será posible. Cualquiera que conociese a mi padre lo suficiente como para venir a su hogar, sabría que él y mi madre fallecieron hace más de dos años.

Lo miré con los ojos muy abiertos. Una noticia detrás de otra… Las cosas no dejaban de empeorar. Fugaku muerto, mi madre, mi abuela… El agujero dentro de mí sólo se hacía más grande, más denso y más oscuro. ¿Así se sentía no tener familia? ¿Era esto estar solo en el mundo? ¿Así era saber que no había nadie para compartir un vínculo, aunque fuese como el de Fugaku?
Mi padre, mi maldito y egoísta padre, el padre que me abandonó de niña ahora también lo hacía de éste mundo.
Fugaku había fallecido, Itachi era el hijo mayor, Itachi era mayor que yo, Fugaku tenía una familia formada cuando yo nací, mamá era la amante de Fugaku, él no nos abandonó por otra mujer… Todas estas ideas me pegaban en la cabeza, taladraban mi mente ¿Qué estaba sucediendo? ¿Esto era una mala broma por parte del universo? No sabía qué pensar, qué decir, cómo sentirme. Básicamente todo se me derrumbaba encima, me aplastaba, me demolía y escupía. Así me sentía por dentro, destrozada.
Y vacía, hueca, pesada, lúgubre. Miré el concreto en mis pies, mire al vacío.

–Senkawa-san, ¿por qué era tan importante hablar con él? ¿Qué relación guardaba con mi padre? –preguntó de manera directa.

De pronto, mi corazón que estaba tan acelerado hacía algún momento, había comenzado a ir más lento, el cuerpo me pesaba y cuando traté de mirar al Uchiha, la cabeza pesaba tanto sobre mi cuello que no podía mantenerla.

– ¿Senkawa-san? ¿Por qué era importante hablar con mi padre? –preguntó con paciencia.

Escuchaba su voz como un eco, mi vista se hacía como ver a través de un túnel.

–Él… es, era, –traté de hablar, tenía poca fuerza–. Fugaku, Itachi, él… –estaba perdiendo la coherencia del discurso a la par del conocimiento.

Mis piernas flaquearon finalmente. Esperaba sentir el golpe de mi cabeza en el concreto, pero sentí el repentino agarre del Uchiha.

– ¡Senkawa-san…!


Actuó por instinto, la sujetó antes de que se golpeara contra el piso. Itachi ya tenía la sensación de que algo así le sucedería desde que le mencionó el fallecimiento de su padre, su comportamiento cambió súbitamente. Sin pensarlo dos veces, la cargó, ella era ligera como una pluma. La llevó dentro de la casa y la recostó sobre el sillón más cercano.
Tenía a una mujer, casi una niña de la edad de su hermano, desconocida e inconsciente en la sala de su casa. ¿Qué debía hacer? ¿La llevaría al hospital? No, parecería demasiado sospechoso que un hombre llevase a una mujer desmayada a la que ni siquiera conoce. Al Uchiha llegó a atravesársele en algún momento el pensamiento de que la chica estuviese drogada, después de su extraño comportamiento pero realmente no le parecía ser esa clase de persona.

–“No parecía ser algo grave, bastaría con dejarla descansar. Quizás la noticia de mi padre la impactó demasiado pero… ¿por qué? ¿Qué relación debería tener ella con él para afectarla de esa manera?“ –pensó el Uchiha.

La miró detenidamente. Recostada sobre aquel sofá. Realmente parecía agotada, aun estando dormida. Cómo si no tuviera fuerzas para levantarse por más que durmiese. Se veía vulnerable, indefensa, herida. Por un momento, fugaces recuerdos aparecían en la mente de Itachi: su hermano, cuando él era un niño y se escabullía a su habitación por las noches en las que tenía pesadillas, decía que estar él lo hacía estar más seguro. Sonrió por aquel recuerdo que ahora parecía tan lejano.

–“Es casi una niña, tal vez menor que mi hermano.”

Se preguntó si alguien le había hecho daño, pues notó sus ojos ligeramente hinchados, como si hubiese estado llorando. Sus jeans estaban rotos, un estilo juvenil que a él personalmente no le agradaba demasiado.
Confundido aún, se sentó en el sofá frente a la chica inconsciente con los brazos sobre las rodillas, inclinándose hacia delante. Trató de imaginar de qué se trataba todo aquel asunto, pero todas las teorías que lograba formar, eran absurdas. Ella era demasiado joven para ser una amante de su padre, demasiado informal para tratarse de alguien de la compañía eléctrica de la que su padre fue encargado alguna vez; el apellido Senkawa no le sonaba de nada, su rostro tampoco. ¿Entonces? Estaba ansioso por saber qué estaba ocurriendo, por qué esa joven estaba en su casa. Sólo tuvo que esperar unos minutos para que aquellas dudas fuesen disipadas por la propia voz de la chica.


Cuando por fin recuperé el conocimiento lo primero que hice fue tratar de incorporarme rápidamente. Me di cuenta de que estaba dentro de la casa de los Uchiha, sobre el sofá más cercano a la entrada, noté la mirada de Itachi e inmediatamente bajé las piernas del sofá, debía ser carísimo y no quería ensuciarlo. Me quedé sentada frente a él; no me podía ver en un espejo, pero estaba segura de que mi cara era como un tomate…

- ¿Ha estado estresada últimamente? –Preguntó con demasiada tranquilidad, cómo si ver gente desmayada fuese lo más normal del mundo para él.
-Más de lo que cree. –Susurré. Hice una pequeña reverencia sobre mi asiento–. Lamento las molestias, esto no suele sucederme… De hecho, nunca me había pasado.

No sabía cuánto tiempo había pasado inconsciente y eso me incomodaba infinitamente.

–No hay problema. Imagino que la noticia de mi padre le impactó de sobremanera pero lo que realmente quisiera saber es ¿por qué lo hizo?

Lo miré sorprendida. Él era directo. Al ver mi expresión, sonrió levemente, quizás pensó que estaba siendo brusco o agresivo pero quería demostrar lo contrario.

–Quiero decir, debía tener una relación cercana con mi padre para que le afectara esta noticia sin embargo creo que él nunca nos presentó, Senkawa-san. ¿Podría saber de dónde lo conoce?

De pronto, por alguna razón me sentí una niña nuevamente, creía que si mentía, él se daría cuenta y las consecuencias serían peores. Y ni hablar de escaparme de la situación.

– ¿Realmente creería cualquier cosa que venga a decirle una desconocida? –Quizás eso ayudaría a minimizar su curiosidad.
–Senkawa-san, ¿habría venido usted hasta la puerta de esta casa, si usted misma no estuviera segura de que mi padre le creería lo que viniese a decirle?

Tenía razón. ¿Era así de elocuente todo el tiempo? Darle rodeos no me llevaría a ningún lado. Y el hecho de que Fugaku muriese no debía detener la razón por la que estaba en Konoha. Podría sentirme sola y miserable en otro momento, uno en el que estuviera de vuelta en casa, tratando de llevar mi vida con normalidad.
Itachi debía ser el hijo mayor, el heredero. Habría sido difícil que convencer a Fugaku de darme la pensión que por años me negó, pero hacer que su hijo creyera que su padre tenía una hija bastarda era doblemente difícil, aunque por algún motivo hablar de ello con Itachi no me era tan atemorizante… Quizás el resultaba lo suficientemente amable como para no parecerme intimidante.

El Uchiha me miró con paciencia, esperando una respuesta. Me busqué en los bolsillos del pantalón y saqué algunas de las cartas que mi madre había escrito a Fugaku hace años.

–Esperaba que su padre me creyese, pero ahora usted debe hacerlo. –Miré las cartas en mis manos, las abrí y desdoblé–. Lamento haberle mentido pero mi nombre no es Nagisa, sino Kyou. Nagisa era el nombre de mi madre.

Él me miró con interés, probablemente preguntándose que tenía que ver aquello con el tema principal. Le ofrecí las cartas, él la tomó dudoso.

–Esta es la razón por la que estoy aquí.

Él papel arrugado y amarillento había distorsionado sutilmente la tinta del escrito, pero aún podía apreciarse la delicada caligrafía de mi mamá. Leyó primero la carta más larga y más vieja, luego la más corta.

~

Fugaku,
No sé de qué otra manera tratar de contactarte, no sé de qué otra manera hacerte entender que lo eres todo para mí… Tú y éste bebé que cargo en mi vientre son mi prioridad, mi única razón de ser en éste mundo.

Lamento haberme comportado de esa manera la última vez que nos vimos, no hay día que no me castigue y odie por presionarte tanto pero no pude imaginarme sólo abandonando a éste hijo en un orfanato. De verdad lo siento, pero es algo imperdonable para mí, algo atroz. Me enojé mucho por siquiera pensar que insinuabas esa opción, ahora comprendo que nunca serías capaz de proponer algo tan inhumano como eso. Este bebé es el fruto de mi devoción y mi amor hacia a ti, no podría ni imaginar abandonarlo, ¿comprendes ahora mi reacción? Ruego a dios que me comprendas. Ruego porque regreses a mí. Juro que te enamorarás de tu hijo (o hija) en cuanto mires sus ojos, en cuanto toques sus manos o cuando por fin lo tengas en brazos.

Sé que no es fácil. Yo también estoy asustada, tanto cómo tú. Pero créeme cuando te digo que haré todo lo posible por hacer tu vida feliz, por darte un buen hijo, criarlo con el mayor empeño posible y hacer que te sientas orgulloso de tu familia.

Está por terminar mi primer trimestre, será cuestión de tiempo para poder saber si será un niño o una niña y no puedo imaginarme recibir esa noticia sin ti. Estoy emocionada por la idea. Y a través de esta carta espero que te contagies de la emoción que tengo.
Ansío verte de nuevo.

Tuya, Nagisa

~

Fugaku,
Has estado recibiendo mis cartas, lo sé… pero no recibo respuesta alguna. No sabes cómo me duele pensar que las rechazas, incluso dudo que estés leyendo esta justo ahora… Aun así, haré el esfuerzo.

Te necesito. Tu ausencia de respuesta, tu ausencia física sólo me tortura más y más. Si querías castigarme, lo has hecho, y me rindo. No puedo con esto.

¿Te gustaría el nombre de Kyou para nuestra hija?, porque el doctor me ha dicho que será una niña.

Tuya, Nagisa



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¡Hola de nuevo! Antes que nada, muchas gracias a las chicas que comentaron el capítulo anterior, realmente me encanta leer sus opiniones y me emociona mucho leer un comentario nuevo. Los comentarios son muy importantes, porque así veo si les gusta el fanfic y si continuarlo. :3

Segundo, no me maten por esto! pero como verán, decidí ponerle un nombre a la protagonista en lugar del (...), pero no por eso esto deja de ser un fic de [LECTORA X PERSONAJE], ponerle un nombre a la prota es más cómodo para mi >.
    emo_uchiha
   17/10/17 13:06 | Última edición: 17/10/17 13:06

La triste realidad de mi ciudad, hombres casados que embarazan a la amante y se van al enterarse. Por mi el cambio de nombre esta bien, no hay problema. Me creera mi sexy hermano?

    jailin_uchiha
   29/10/17 23:36 | Última edición: 29/10/17 23:36

Me gusto mucho el cap, me pregunto que dirá Itachi, me dejas con muchas dudas, espero ansiosa la conti

Disculpa que comente hasta ahora no había tenido tiempo

    Andii3_Uchiha
   31/10/17 06:04 | Última edición: 31/10/17 06:04

Me encanto! No puedo esperar por el siguiente lo siento onee por no haber comentado pero hasta ahorita me da tiempo para metérme pero Porfavor continúa escribiendo así debe maravilloso, de verdad que disfruto leyendo Esteban fic, súper bien redactado y todo hahaha.
Y sobre lo de el nombre de la protagonista te entiendo de echo yo escribo los míos con un nombre y después cuando voy a subir el Capítulo le pongo (...) pero es bastante tedioso, así que te entiendo pero en fin me voy!
Sube el CAP lo esperare con ansias.