LASCIVIA - Capítulo 4
  Autor/a: -Litha
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  Fecha: 27/11/17 07:44
  Última edición: 27/11/17 07:45
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Las milésimas de segundo en que nuestras miradas se encontraron parecían ser más largas de lo que pensaba hasta que el ronroneo del motor del auto me sacó de ese estado de trance.

–Sasuke-kun, ella es Kyou, viene de fuera y se hospeda en el hostal de mis padres. –dijo Sakura, rompiendo el silencio. Su tono de voz era más afectivo de lo usual.

Sasuke… ¿sería el hermano de Itachi? Era imposible que no fuese un pariente de él, eran idénticos, salvo por la diferencia de edad que realmente no era tan marcada. Al verlo por primera vez, en mi mente se atravesó que era el Uchiha mayor, y pude haber jurado por mi propia vida que era él.
Él no dijo nada cuando Sakura nos presentó, se limitó a emitir un sonido gutural dándose por enterado. No tuve valor para decir algo. ¿Era la ciudad de Konoha tan pequeña? ¿Qué posibilidades había de tener para encontrarme con otro Uchiha apenas un día después? La simple acción de cenar en el comedor del hostal me había llevado a esa situación; esa noche, pude haber cenado en mi habitación o incluso ir a una cafetería, pude haber rechazado la invitación de Sakura e incluso portarme introvertida para ni siquiera darle posibilidades de entablar una conversación… Pero había elegido todo de manera que un Uchiha estuviese en el mismo auto que yo.

–Kyou, ¿te sientes bien?

Asentí con un hilo de voz. Quizás lucía demasiado pálida para el gusto de la pelirrosa.
Me esforcé por actuar de la manera más natural y normal que me era posible. La mayoría de la conversación giraba en torno a mí, de dónde venía y que hacía en Konoha. Naturalmente, oculté mis verdaderas intenciones. Sasuke parecía que solo escuchaba la conversación… o a veces ni eso, parecía muy sumido en sus asuntos. Por el contrario, Naruto estaba muy interesado en mí y no sabía sí era porque mi posición de turista le causaba curiosidad o tenía algún otro tipo de interés.

Antes de todo este embrollo, cuando vivía “pacíficamente” en Kurama, salí con algunos chicos de mi instituto, nada formal. No sabía si había algo defectuoso en mí, pero las cosas se terminaban por estropearse. Por alguna razón, cuando las cosas se tornaban más serias, no sabía cómo tratarlos, cómo actuar. Alguna vez escuché a mi abuelita Kanna, diciéndole a mi madre, que la falta de un padre me haría más difícil conseguir un esposo. ¿Estaba relacionada una cosa con la otra?

–Oye, dobe, acelera o llegaremos tarde. –dijo por fin Sasuke, interrumpiendo nuestra platica.
– ¡No me digas cómo conducir, Sasuke! –respondió Naruto, eufórico.
–Debí traer mi auto de saber que conducirías como una anciana. –respondió indiferente.

Ese comentario sólo alteró más a Naruto pero Sakura le hizo una mueca para que no siguiera con la discusión. ¿En verdad eran amigos? Me costaba creer que seres tan opuestos tuviesen una relación cercana, el ambiente entre ellos daba a entender que se asesinarían en cualquier momento.

–Sakura, ¿a dónde vamos? –le dije en voz baja, casi en un susurro.
–Mi amiga Ino organizó una fiesta, hay varios compañeros del instituto. Te encantará, es la mejor vista de la ciudad que tendrás. –me guiñó un ojo.

Y Sakura no mentía. La casa de Ino estaba en las colinas de la ciudad, en una zona muy exclusiva de la ciudad. Su casa era moderna, vanguardista y elegante, así como la misma anfitriona del evento. El lugar contaba con una terraza amplia que era un perfecto mirador de la ciudad, algunas paredes eran de cristal y eso daba una visión panorámica y hermosa de la Konoha nocturna. ¿Quién no deseaba volver a casa y encontrar tal inefable paisaje?
La integración con el grupo de amigos y conocidos de Sakura no fue demasiado significativa. Ino era una chica bella y agradable, Kiba era similar a Naruto en muchos aspectos pero él era más rudo que amable, Sai era particularmente inexpresivo porque su semblante se limitaba a una sonrisa amigable, Hinata era la chica más tímida del lugar pero intentaba integrarse a la reunión, Shino era tan callado como Sasuke, Shikamaru parecía ser la persona con menos interés de la reunión y a pesar de ello se divertía. La mayoría de las personas ahí, incluyendo a Naruto, Sasuke y Sakura, eran un año meses mayores que yo; casi todos ellos se conocían por parte del instituto al que asistieron, y a pesar de haber comenzado la universidad recientemente, mantenían el contacto entre ellos.
Naturalmente habían muchas más personas en la fiesta, muchas de las cuales no fueron relevantes posteriormente en mi vida o simplemente no volví a tratar con ellas después de esa noche.
Y a pesar de ello… De ser una completa desconocida para ellos, se esforzaron por integrarme a su círculo social. ¿Eran corteses porque era la invitada de Sakura o ellos eran así todo el tiempo? No era algo que podía averiguar.
Recuerdo que durante un momento, cuando la noche apenas comenzaba, me aparté de la multitud. Aún después de las atenciones de todos, no podía evitar sentirme como un pez fuera del agua. Todos ahí tenían un estatus y estilo de vida muy diferente al mío. Y aunque lograse crear vínculos, no durarían… En unos días me iría de Konoha para siempre, para no molestar a Itachi ni a Sasuke con el tormentoso pasado de Fugaku, ni a mí misma.
Miré a la multitud, oía la música y sentía el olor de los bocadillos que nos ofrecían a los invitados. No pude evitar sentir melancolía… Ni siquiera todo el dinero que Itachi me diera, podía darme un momento como el que ellos estaban viviendo.

– ¡No deberías estar aquí, Kyou-chan!

La voz entusiasta de Naruto me rescató de aquellos pensamientos depresivos que cada vez eran más frecuentes en mí. Me ofreció un vaso de cristal con refresco de cola y un ligero olor a ron. Lo acepté sin chistar a pesar de que no solía beber frecuentemente.

–En ese caso, tu tampoco, Naruto. –contesté divertida.
–Me refiero a que no deberías estar aquí sin compañía.
–Creo que justo ahora tengo toda la compañía que necesito... –él sonrió orgulloso–: ¡este vaso de ron!
Su semblante cambió a uno de decepción.
– ¡Espero que ese vaso de ron te lleve de vuelta al hostal! –dijo con cara de pocos amigos.

Me reí, para darle a entender que sólo bromeaba. Él también lo tomó con humor.

–No te agradecí por traerme aquí.
–No tienes porqué. –Respondió él con cortesía–. Desde que Sakura trabaja en el hostal de sus padres, solemos tener muchos invitados especiales. A ella le gusta conocer y salir con gente nueva.
– ¿Y a ustedes? –inquirí.
– ¡La respuesta es obvia! –respondió convencido–. ¿Acaso alguien te ha hecho pensar que no es así?
–Claro que no. –dije inmediatamente–. Algunas personas no lo expresan como tú, eso es todo.
–Lo dices por Sasuke. –dedujo–. Él siempre ha sido así, no te lo tomes personal. A veces es un idiota apático, pero es mi amigo y es una buena persona. Toma tiempo ganarse su confianza.
– ¿Son cercanos? –traté de no sonar demasiado interesada.
–Él es mi mejor amigo. –Dijo con alegría, orgulloso por su respuesta. – Nos conocemos desde pequeños, mi padre y el suyo trabajaban en la misma compañía. –lo miré atenta, quería que supiera que me gustaba escucharlo–. Aunque ahora mi padre trabaja con su hermano mayor…

Naruto estaba proporcionándome mucha información, información que él veía como un tema trivial e inocente. Sólo necesitaba una pista más, una, y mis dudas quedarían confirmadas.

–Así que Sasuke tiene un hermano. –Naruto asintió.
– ¡Pero Itachi es mucho más agradable! –bromeó Naruto soltando una risa.
Traté de reír junto con Naruto para simular que nuestra plática era una cómo cualquier otra. Era un hecho: estaba en medio de una fiesta con el otro hijo de Fugaku. Mi mente comenzó a trabajar de una manera muy catastrófica, por un momento me sumergí en una realidad en la que, por un motivo absurdo sin aparente sentido, Sasuke se enteraba de nuestra relación de sangre y en un arranque de ira descontrolada, arremetía contra mí, me daba una paliza sin siquiera detenerse a pensar en lo que hacía y nadie podía detenerlo. Lo sé, una idea demente y estúpida que pasajeramente parecía lógica en mi imaginación.
–Eh, Kyou, ¿acaso estas preguntándote sí Itachi es guapo? Lo es, ¡pero no tanto como yo, dattebayo!
La risa del rubio me contagió de tal manera que el desastroso e incoherente escenario en mi mente se esfumó. Si bien, Itachi era sumamente atractivo, Naruto era especialmente apuesto. El brillo de los ojos celestes de Naruto no se opacaba ni bajo el terciopelo negro de la noche, y lo único que brillaba tanto como su sonrisa era la luna que esa noche se escondía en una nube grisácea… Kyou, ¿desde cuando eras tan poética?

– ¿Eh? ¿Sucede algo? –preguntó extrañado por mi fija mirada en él.
–Estoy distraída. –reí para mis adentros. El vaso de ron en mis manos ya estaba a la mitad.
–Te daré en que concentrarte.

¿Era yo o aquello había sonado muy sugestivo? Antes de que pudiera pensar en ello, Naruto me llevó con la multitud con una expresión de malicia y diversión. La música sonaba más fuerte de lo que lo hacía en el lugar apartado del que Naruto me sacó, y cuando me di cuenta estaba en medio de una pequeña multitud que bailaba. Naruto tomó mis muñecas para mover mis brazos y mi cuerpo al ritmo de la música. Reí por nerviosismo. El rubio estaba rompiendo la burbuja que interponía entre las demás personas y yo que durante mucho tiempo formé. Los actos de Naruto eran mazas que rompían mi coraza de cemento. No lo pensé más y le seguí el juego, o mejor dicho, el baile; sin soltar el vaso con ron a medio beber.
El terapeuta al que acudí cuando padecí depresión, dijo que llevar a cabo actividades diferentes me ayudaría a superar mi situación, a romper mi zona de confort y distraer mi mente… En ese momento, lo creí el hombre más sabio del mundo. ¡Funcionaba!, mi cuerpo se dejaba llevar por la música, me relajaba, se abría una llave de paso en mi cuerpo que dejaba drenar mis tensiones y preocupaciones.
Me sumergí en la melodía moderna y en los brazos de mi acompañante rubio, le rodee el cuello con mi mano libre. Danzábamos juntos y después separados, nos mirábamos cómplices y sonreíamos tontamente. Adiós, caparazón autoformado.
A unos metros de mí, la anfitriona de la fiesta y la pelirrosa que me había llevado a ella también se divertían. Shikamaru era “arrastrado” a bailar por otra chica rubia y alta. Nosotros no éramos los únicos, yo estaba rodeada de gente. No me agobiaban, era una multitud increíble la que había en aquella fiesta, y aun así la casa era tan grande que todos andaban libremente por ella.
Cuando advertí mi vaso vacío, me separé del tumulto de gente para poder servirme un trago igual. No quise hacer esperar a mi acompañante rubio, pero creo hacerlo esperar un par de segundos más hubiese sido mejor a derramar casi toda mi bebida sobre la persona con la que choqué cuando giré sobre mis talones después de prepararme dichoso trago.
Fue en cuestión de segundos, siquiera antes de poder tener mi vista al frente y poder trazar una ruta mental hacia Naruto, que choqué con un torso de camisa negra rápidamente humedecida con olor a ron.
–Yo lo…. –me disponía a disculparme con urgencia cuando encontré la mirada ónix que tanto temía escrutándome con frialdad.

Las palabras quedaron retenidas en mi garganta. Si la combustión espontánea existía, aquel momento hubiese sido el correcto para que me sucediese a mí.
–Lo… –traté de al menos completar mi disculpa pero no tenía aliento–. Lo lamento mucho.
– ¿Lamentas haber derramado tu bebida en mí o lamentas ser una tonta? –dijo con sarcasmo.

Sentí mis mejillas ardiendo en sangre. Él tampoco había sido muy hábil, posicionándose detrás de las personas sin hacer ruido.
Ino apareció a mi rescate. Miró la escena avergonzada por mí y por Sasuke. Después lanzó una risa leve para romper la tensión que se formó alrededor de nosotros.

–Ah, Sasuke-kun, ¿te sientes más fresco ahora? El calor del verano es insoportable, ¿no? –dijo a modo de broma, Sasuke no le tomó gracia. Tomó algunas servilletas de papel, puso una en el torso del Uchiha y otra en mis manos–. Puedes asearte en el lavabo de arriba, Kyou ¡acompáñalo! Es lo mínimo que puedes hacer por él.

Enrojecí aún más por su comentario. La rubia nos empujó a los dos fuera de la escena, era obvio que, como anfitriona, no deseaba que se armara un escándalo en medio de la fiesta cuando ésta no estaba ni cerca de terminarse.
Antes de poder presentar una habitual segunda disculpa, Sasuke desapareció al doblar el rellano de las escaleras que conducían al segundo piso. ¿Debía seguirlo? Tenía poca paciencia, era evidente, podía empeorar las cosas y sinceramente estar lo más lejos de él era lo mejor para ambos.
– ¿No vendrás a reparar el producto de tu torpeza? –me llamó desde arriba.
Sasuke era la viva representación humana de la falta de tacto verbal. Me hizo hervir la sangre con aquel comentario. Empezaba a aborrecer su actitud y al mismo tiempo le temía… No, no le temía a él, le temía a la situación. Mi parte lógica y racional me decía que él no tenía sospecha de nada, Itachi no se habría atrevido a hablarle de un tema tan delicado a su hermano… ¿o sí?
Subí rápidamente las escaleras, lo último que deseaba era molestarlo más. Había una puerta semi abierta, la luz encendida desde dentro iluminaba sutilmente el largo pasillo que de ninguna manera resultaba menos amplio y lujoso que la primera planta. La familia Yamanaka tenía buen gusto. La puerta entre abierta era una habitación, una de las tantas que tenía la gran casa de Ino.
Ahí estaba él, en el cuarto de baño propio de la habitación, lavándose las manos con olor a ron.
La personalidad de Sasuke era claramente difícil, tosca y fría. ¿En verdad era hermano de Itachi?, llegué a preguntarme. Su hermano era un caso totalmente distinto. La actitud impredecible del Uchiha menor era lo que provocaba mi ansiedad, era perturbante pensar en Sasuke recibiendo la noticia de que tenía una media hermana bastarda producto de una infidelidad, me ponía los nervios de punta.
La clara evitación del Uchiha me llevó a no darme cuenta, hasta ese momento que lo vi bajo la luz clara del cuarto de baño, que era tan atractivo como su hermano mayor. ¿Por qué no había más genes Uchiha en el mundo? Estaba segura de que las mujeres, y algunos hombres, vivirían sexualmente más satisfechos de esa manera.
–Si sólo vas a estar observando, no me servirás de nada.
La embelesante belleza de Sasuke Uchiha se veía nuevamente eclipsada por su comportamiento arrogante. Sólo tenía que soportar un poco su insolencia, también era cierto que yo había tenido cierta culpa por ensuciarlo.
– ¿Qué quieres que haga? ¿Debo ir a comparte otra camisa? –Era verdad que no comprendía que quería de mí pero tampoco él iba a salir invicto de un poco de tosquedad.
–No parece que tengas buen gusto. –me examinó completamente, de arriba a abajo. Pareció divertido por el breve intercambio de descaros.
Bufé. Ese tonto ni siquiera sabía que el vestido era de Sakura. Fui a sentarme al borde de la cama de la habitación que sólo era iluminada por el cuarto de baño continuo. Si quería que hiciese algo, debía pedírmelo él mismo. Y no tardó en hacerlo.
–Sé útil. Busca el cuarto de lavado y ponla en la secadora.
Cuando me giré para verlo, me encontré con su níveo torso desnudo. Su espalda era amplia, masculina, con la leve musculatura que hacía perfecto equilibrio con su complexión. Era un cuerpo digno de perpetuar en mármol, cómo aquel gallardo hombre inmortalizado por las manos de Miguel Ángel.
¿Acaso estaba perdiendo la cabeza? ¿Cómo podía expresarme con tanta sensualidad de él?
Estaba segura de que sólo había sido parte del efecto de la admiración de un cuerpo tan bien formado. Independientemente de que se tratase de alguien con quien compartía mi sangre, era normal saber reconocer el atractivo de las personas. Por ejemplo, Ino Yamanaka era una mujer hermosa, bella y elegante; y pensar tales cosas de ella no me hacía homosexual. No se trataba de sensualidad, sino de admiración.
–Tú puedes hacer eso solo.
–Claro, y por qué no sales tú también a caminar por la casa llena de invitados sin ese vestido. –me sonrojé, entendí su punto.
Tomé la prenda humedecida y me giré lo antes posible después de contemplar su cuerpo en cuestión de segundos. Cuando encontré milagrosamente el cuarto de lavado de la gran residencia Yamanaka, no demoré en complacer el pedido de Sasuke para pronto regresar con él.
La luz del exterior de la casa combinado con el azul índigo del cielo nocturno proporcionaba tintes de tenue iluminación violeta en la habitación, que por sí sola, carecía de una fuente de luz. Sasuke estaba recostado de espaldas sobre la cama, con las manos sobre la nuca. Me quedé de pie, cerca del lecho.
–Aquí tienes. –deposité la prenda sobre la cama.
–Hmph. Gracias. –dijo secamente, como queriendo no decir aquello.
–Sasuke, lamento el incidente. –dije con sinceridad, recordando que no me había disculpado propiamente con él.
–Descuida…, –noté una sonrisa en su rostro sumergido en la oscuridad.
¿Me agradecía y perdonaba? Después de todo, Naruto parecía tener cierta razón, no era tan malo todo el tiempo. Supongo que había hecho algo bueno por él al fin, y no me iba a tratar mal por ello.
–Es normal que una persona borracha esté tropezando con todo el mundo.
Hablé demasiado rápido.
–Yo no estoy… –repuse inmediatamente. Me vi interrumpida por una voz en la puerta de la habitación.
– ¡Zorra!



Y hasta aquí les dejo el capítulo, en suspenso para que les den más ganas de leer el próximo capítulo hahaha. Espero que les haya gustado. Andi, Jailin, muchisisisimas gracias por sus comentarios tan lindos
    jailin_uchiha
   27/11/17 09:24 | Última edición: 27/11/17 09:24

Ah, Dios Mio!! SE supone debería estar estudiando pero mírame aquí leyendo tu actualización; me encanto aunque la duda empieza a carcomerme aunque muy en el fondo temía que esto pasara, estaré esperando ansiosa la conti!

    Andii3_Uchiha
   28/11/17 09:26 | Última edición: 28/11/17 09:26

Me encanto! de verdad que siempre me dejas con ganas de mas ojala actualices pronto, sasuke es como siempre un patan hahahaha pero asi nos encanta a todas ¿no? en fin espero super ansiosa la conti, amo como escribes de verdad disfruto leyendo cada párrafo.

psdt. pasate por mi nuevo fic y mira si te gusta please.