Las prometidas Mukami
  Autor/a: danaakasuna
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  Fecha: 08/04/17 01:32
  Última edición: 08/04/17 01:32
Fanfics > El día a día en friki



 

Cada prometida de los 4 hermanos es muy diferente.

Ni que decir de las extrañas parejas que forman.

Diferentes personalidades e historias.


Mi segundo fic hasta ahora en mi primer día aquí


NOTA:
Las prometidas son Oc's

No pondré las historias cronologicamente según por que lugar ocupa cada hermano (ejemplo: ya sea el 1 o el 4) no importa.

Para que no se confundan.

Kaori Saito - Ruki Mukami
Kagami Niimura - Kou Mukami
Irie Furakawa - Yuma Mukami
Yurisa Shirayama - Azusa Mukami

Espero que les guste


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Las prometidas Mukami siempre habían sido distinguidas por su gran pero gran diferencia con las Sakamaki.

En primer lugar ambas familias se odiaban mutuamente que ni si quiera se podían ver en pintura pues armaban un gran alboroto.

En segundo: tenían diferentes reglas. Mientras las Sakamaki vivían encerradas y deprimidas, ellas disfrutaban de su vida al 100%.

Esas eran 2 de las MUCHAS diferencias que había entre las familias, pero había algo que simplemente las hacía únicas.
Los problemas en los que se metían.

***
Capítulo I:
"Su inspiración"


Kagami Niimura

Si había algo que describía a Kagami era su pasión por la música. Día a día escribía millones de canciones que se vendían en tan solo 5 minutos, ya que no por algo se le apodaba “la llama musical” pero el problemas era que nunca pero NUNCA se pagaba esa llama.

***

Se podía escuchar a más de 100 metros la música a todo volumen que provenía de la habitación de la única rubia de las prometidas.

-¡PODRÍAS BAJARLE A ESA COSA! ME ESTÁS DESCONCENTRANDO – gritó Kaori quien intentaba leer un libro en paz.

-Puedo pero no quiero bruja – le respondió Kagami alzando un poco la voz, pues en su mano tenía un micrófono que se escuchaba más fuerte que la música.

-¡Maldita sea Kagami, apaga esa cosa de una vez! – ahora la que habló fue Yurisa, que claramente estaba molesta. ¿Y cómo no iba a estarlo? Si Azusa había dejado de pintar su retrato, con la excusa de que no podía concentrarse con tanto ruido.

-¡Yo no digo nada cuando se escuchan tus gemidos a mitad de la noche! – le gritó molesta. ¿Cómo era posible que Yurisa pudiera quejarse del arte que provenía en esa hermosa melodía y ella no de sus gemidos? Eso era injusto.

-Parece que la partida de Kou le afectó mucho – comentó Irie, poniendo un florero en la sala que contenía varias rosas rojas que habían aparecido misteriosamente en su habitación.

-Todos tienen derecho a expresarme como uno quiera – se escuchó de nuevo la voz de Kagami haciendo que Yurisa empezará a apretar los puños furiosa.

-¡Si pero tampoco tienes que gritarlo a los 4 vientos!

-Puedo gritarlo si me apetece Kaori

-¡NO, NO PUEDES! – gritaron las 3 al mismo tiempo.

-Bueno, entonces lo demostraré

Y de nuevo empezaba la música, que todos podían jurar que con cada segundo que pasaba se hacía más y más fuerte. Ruki y Yuma se habían unido a la conversación (a gritos), siendo seguidos por el calmado de Azusa, para ver si podían por lo menos, callar 5 minutos, a Kagami pero no fue posible; así que Ruki había decidido mandar a Azusa hacia el lugar prohibido, en este caso, la habitación de Kagami.

El líder de la familia había decidido mandar a Azusa porque simplemente él era el más calmado de toda la mansión además de que Kagami lo respetaba en su totalidad; así que era doble beneficio si lograba calmarla, tanto para ellos como para Azusa, si es que no terminaba muerto.

El más joven de los Mukami se encaminó hacia lo
que todos desconocían, el lugar donde yacía la música de la cantante: su habitación.

Pero tan solo golpeó 2 veces la puerta se arrepintió. La joven lo golpeó muy fuerte con una de las guitarras eléctricas, causando que Azusa empezara a sangrar de la nariz.

Cierto.

Le gustaba el dolor. Pero el dolor que el mismo se provocaba, no que otros lo hicieran.

Bajó las escaleras tocándose la parte afectada al mismo tiempo que todos daban un fuerte y largo suspiro al saber que la música no pararía hasta que Kou volviera.

¿Cómo demonios Kou no se la había llevado con él a aquella gira que duraba 3 meses? A no, pero a Yui sí que la llevó y eso que la humana no sabía absolutamente nada de su música, lo que causó el desagrado y la molestia de Kagami.

Pensaron todos. Y fue ahí donde un milagro les cayó del cielo.

O más bien, un Kou totalmente empapado entró a la casa.

Caminaba con algo de pereza y en sus ojos parecía que aquella gira no había resultado tan bien como se esperaba. Al llegar a la sala, rápidamente se recostó boca abajo en uno de los sillones mientras todos observaban sus movimientos.

Al parecer también al Idol le había pasado algo muy grave para que estuviera en ese estado ya que siempre se la pasaba alegre y saltando por todos lados pero no fue así esta vez.

-¿Qué? – preguntó con voz apagada al percibir las miradas de su familia sobre él.

-¿Qué es lo que te ocurre? – preguntó Ruki un tanto preocupado.

-Es…algo… ¡Terrible! – lagrimeó Kou muy fuerte, que podría decirse que se escuchaba aún más fuerte que la música.

-¿Qué pasó?

-Mi…Mi… – comenzó a titubear.

-¿Tu qué? – preguntó desesperada Yurisa.

-¡Mi inspiración se fue! – admitió haciendo que todos pusieran los ojos en blanco.

-¡¿SOLO ES ESO?! – gritaron completamente furiosos los hermanos.

-Vamos. Es algo terrible – se sentó en el sofá mientras tomaba su cara entre sus manos. – desde que me fui a la gira no he podido escribir ninguna sola estrofa. Pensé que era solo porque estaba bastante ocupado y que era cuestión de tiempo que mis sentimientos por la gatita dieran fruto en una canción pero después de pensarlo muchas veces me di cuenta que es solo por una cosa. Una hermosa pero increíble cosa que no me deja ni si quiera respirar por tan solo recordarla. Una cosa que sin duda les da dolores de cabeza a ustedes pero que a mí me brinda una gran y gloriosa inspiración

-¿Y qué cosa es? – se atrevió a preguntar Kaori un tanto interesada por la historia de Kou que sin duda, era mucho mejor que la del libro, que por cierto no había acabado de leer.

-Kagami – dijo finalmente y fue ahí donde todos se dieron cuenta que la lejanía entre Kou y Kagami había sido una tortura tanto para ellos como para los demás.

Quisieron acercarse a Kou pero unos pasos bajando las escaleras los detuvo. Se trataba de Kagami quien estaba igual de demacrada que su novio.

No se habían dado cuenta hasta ese momento que la música había cesado y solo se había escuchado las hermosas palabras del segundo hermano. Quisieron irse al momento que la rubia se acercaba al Idol pero fue inevitable ya que este empezó a cantar una de las canciones que su corazón estaba creando en ese preciso momento, dando un concierto exclusivamente para ella.

Kou por su parte seguía cantando aquellas palabras que su corazón estaba creando o que más bien, había guardado durante eternos meses.

Meses en los cuales él se dio cuenta lo cual importante era su novia para él.

Pues Kagami Niimura era algo mucho mejor que su musa.

Ella era su inspiración.




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Muy bien y ¿qué les pareció este One Shot?

Seguiré haciendo pequeñas historias acerca de los hermanos Mukami aunque los Sakamaki y los Tsukinami tampoco se quedarán atrás.

Porque en verdad todos esos chicos merecen ser felices y la verdad me molesta que todos se hayan "enamorado"de Yui, ya que ella no es la única chica en la Tierra y pueden conseguirse algo MUCHO mejor.