Quédate conmigo 16
  Autor/a: Lhatatakeuchi
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  Fecha: 09/08/17 16:39
  Última edición: 09/08/17 16:39
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Gai: ya sabes que las viejas costumbres no cambian. ¿Y cómo estás tú?

Preguntó cambiando radicalmente de actitud de una alegre y enérgica a una preocupada y algo triste.

Tú: no te preocupes por mí Gai, estoy bien. Me ha dicho que no debo realizar trabajos pesados, y que no puedo practicar ni ninjutsu, ni genjutsus. Así que, eso de entrenar está prohibido para mí. Al menos tú puedes hacer algo no como yo.

Gai: ¿y taijutsu?

Tú: ¿qué?

Preguntaste observando su rostro un tanto pensativo.

Gai: Tsunade te dijo expresamente que nada de ninjutsu ni genjustu, pero no dijo nada del taijutsu. Si te lo prohibiera también hubiera dicho nada de entrenamiento no hubiera especificado qué tipo de entrenamiento no debes hacer por el momento.

Tú: ¿A dónde quieres llegar Gai?

Preguntaste un tanto desconfiada.

Gai: pues está claro, Tsunade te da permiso para poder comenzar con el taijutsu.

Tú: no lo creo. Me dijo que no debía esforzarme demasiado, hasta me costaba trabajo llevar toda la compra yo sola, si tengo que empezar a entrenar creo que no aguantaré.

Gai: ¿y cómo sabrás cuando estás preparada para comenzar con tu entrenamiento?

Tú: es un tanto complicado de explicar Gai.

Gai: entonces ¿por qué no empiezas por el principio? Suele ser lo más sencillo.

Sugirió con una amable sonrisa a lo cual asentiste.

Tú: verás, después de todo lo que he pasado secuestrada me sometí a la operación, es cierto que salió mejor de lo que esperábamos, pero solo sirvió para lo más fundamental.

Gai: ¿qué quieres decir con eso?

Tú: quiero decir que todo lo que he entrenado anteriormente no vale para casi nada, ahora mismo es como si comenzara en la academia ninja. Tsunade me ha dicho que puede que mientras esté entrenando mi cuerpo recuerde cosas, pero que no es probable. Así que será como empezar de nuevo. Y para ello necesito a alguien que me ayude, alguien que supervise los entrenamientos.

Gai: ¿y dónde está el problema?

Preguntó dándose cuenta de que había algo que te entristecía y preocupaba a la vez.

Tú: el problema ahora mismo es que todos los ninjas están demasiado ocupados. Así que en el caso de que Tsunade diera el visto bueno a mi recuperación, no podría comenzar con el entrenamiento.

Gai: pero seguro que hay alguno que tenga un ratito libre.

Tú: puede ser, pero también lo entiendo a la perfección Gai. Si alguien tiene un rato libre no quiero que lo malgaste teniendo que supervisar a alguien como yo. Todos merecemos un descanso y asignarle a un ninja una carga como yo no me parece de lo más justo.

Gai se quedó pensativo tras tu explicación mientras por tu parte seguías caminando a su lado con la bolsa en tus brazos y caminando en silencio, hasta que él lo rompió.

Gai: entiendo todo lo que me quieres decir (...)-chan, pero creo que más de uno le encantaría poder ayudarte. Así como también sé que no se lo permitirás por el hecho de que quieres que descansen, pero...

Hizo una pausa a la vez que volteaba su rostro para observarte, viendo tu mirada centrada en él.

Tú: ¿pero...? ¿Qué tramas Gai?

Gai: sé de un ninja que no hace misiones últimamente y que le gustaría rememorar viejos tiempos, alguien que te puede ayudar con taijutsu puesto que es uno de los mejores.

Respondió levantando su cabeza orgulloso.

Tú: ¿acaso me estás proponiendo que comencemos a entrenar juntos?

Gai: así es, lo has pillado tan astuta como siempre (...)-chan. ¿Qué me dices?

Sonreíste levemente observando el camino por donde estabais caminando.

Tú: pero así serás tú quién tenga ventaja para ganarme ¿no crees?

Gai: tranquila mujer, primero entrenaremos a la par, cuando estés lo suficientemente recuperada podremos comenzar con las competiciones como hacíamos cuando éramos más jóvenes.

Respondió con una sonrisa de oreja a oreja provocando una pequeña risa por tu parte.

Tú: en ese caso me encantará comenzar a entrenar contigo Gai.

Aceptaste a la vez que te detenías enfrente de una casa.

Tú: ya hemos llegado.

Afirmaste entrando en la casa dejando la puerta abierta para que Gai también pudiera entrar. Lo condujiste hasta la cocina donde posaste la bolsa encima de la isla. El peli negro siguió tus pasos.

Gai: no sabía que vivías aquí. Aunque es algo comprensible así tienes a alguien cerca para que te cuide. Apuesto lo que sea a que fue Kakashi quién tuvo la idea de que fuerais vecinos.

Tú: si es así seguro que ya se arrepintió de tener esa idea.

Gai: ¿por qué?

Interrogó un tanto intrigado sentándose en una de las sillas que había al lado de la isla viendo como comenzabas a organizar lo que había en las bolsas. Le serviste un poco de zumo mientras respondías.

Tú: desde que salí del hospital Kakashi y yo apenas nos hablamos.

Gai: ¿qué estupidez es esa (...)-chan? ¿Por qué razón no os habláis? Vosotros siempre os llevasteis bien dentro de lo que cabe, casi nunca os enfadabais y cuando lo hacíais era porque... No me digas que has cometido alguna locura de las tuyas.

Preguntó con una mirada de reproche.

Tú: yo... no lo veo tan locura Gai. Tenía que someterme a esa operación, aunque me costase la vida.

Gai: es un tema un tanto delicado y os conozco a ambos. Pero no entiendo por qué tanto enfado, creo que ambos tomaríais la misma decisión estando en el lugar de otro. Conociendo a Kakashi se resistiría un poco a esa idea, pero al final cedería porque es lo que tú anhelas, seguir con una vida ninja así que no alcanzo a comprender cuál es el motivo todavía.

Diste un suspiro deteniéndote en tu labor para observar a Gai.

Tú: Kakashi tenía que ir a una misión y si tenía algo en la cabeza podría distraerse y salir herido.

Gai: ¿algo como qué?

Tú: algo como que me sometería a esa operación mientras estaba fuera. Eso podría haberlo distraído y salir herido por mi culpa, por eso cuando se despidió de mí antes de irse a la misión no le dije nada a pesar de que para ese entonces yo ya sabía lo que había.

Gai: es decir, cuando él se marchó ya sabías que mientras estuviera fuera tú te operarías, ¿lo he pillado bien?

Asentiste al ver que te había entendido.

Gai: veo que las cosas se han puesto algo complicadas.

Tú: así es, el día que regresó de la misión y se enteró de que me había operado y de que ya lo sabía antes de irse nos hizo tener una conversación un tanto...intensa. Desde entonces apenas hablamos a pesar de que fue él quien me acompañó a casa después de que me dieran el alta.

Comentaste dando un largo suspiro deteniéndote en tu labor de colocar la compra. Estuviste un par de segundos así bajo la atenta mirada del peli negro, luego continuaste colocando.

Gai: como ya he dicho os conozco a ambos estoy seguro de que queréis hablar y aclarar las cosas, pero que por algún motivo no lo hacéis.

Tú: igual las cosas son mejor así.

Gai: ¿por qué dices eso?

Tú: puede que Kakashi esté mejor sin mí, siempre he sido una carga, siempre por detrás de él. Incluso cuando éramos jóvenes Kakashi siempre era mejor que yo, por mucho que me esforzaba nunca lograba alcanzarlo. En las misiones siempre tenía que protegerme, cuidar de mí, muchas veces resultó herido por mi culpa. Si no nos hubiéramos conocido...

Comentaste terminando de colocar todo en la cocina.

Gai: si no os hubieseis conocido las cosas no serían como son (...)-chan, Kakashi no sería como es ahora. Lo conozco desde que éramos pequeños. Tras la muerte de su padre y la de su equipo dejó de ser el que era, se convirtió en alguien frío, en alguien que respetaba las leyes y las cumplía a raja tabla hasta el extremo de parecer cruel para los demás, pero alguien lo ayudó, alguien lo cambió.

Comentó captando toda tu atención, cuando estuvo seguro de que no perdías detalle continúo hablando.

Gai: esa persona fuiste tú. Así que me da igual lo que haya pasado en esa discusión, me da igual lo que os dijerais, sé lo que pensáis ambos, sé cómo sois. No vuelvas a decir que su vida sería mejor si no estuvieras porque no es cierto. He vivido con él cada uno de los días en los que no estabas, sé lo que ha sentido cada uno de esos días (...)-chan, sin necesidad de que me lo dijera. Creo que no soy el único que se dio cuenta de que desde que fuiste secuestrada Kakashi ha estado un tanto reservado con todos, como si algo le faltara. Pero desde que has regresado está más contento, está aliviado por tenerte aquí. Estoy harto de ver cómo habéis sufrido ambos, no pienso permitir que una estúpida pelea os mantenga tristes. Así que si no lo arreglas tú o él, tendré que tomar medidas (...)-chan.

Concluyó tal discurso dejándote un tanto anonadada, puesto que jamás lo habías visto tan serio, una sonrisa tierna se dibujó en tu rostro.

Tú: tienes razón Gai. Siempre añoré regresar en la villa para estar con vosotros y pasara lo que pasara nada me impedía seguir luchando por ese sueño. Y ahora que estoy aquí algo tan insignificante como una discusión me está impidiendo disfrutar del momento. Así que lo reconozco. Gracias Gai, por abrirme los ojos, puedes estar tranquilo. En cuanto Kakashi regrese de su misión hablaré con él y me disculparé.

Comentaste con una gran sonrisa y una voz firme y decidida provocando otra sonrisa igual en el hombre que tenías enfrente.

Gai: eso me gusta, ahora vayamos a comenzar con el entrenamiento.

Tú: ¿tan pronto?

Preguntaste impresionada y a la vez preocupada. El peli negro se levantó de su asiento, tomó tu mano y salió de la casa contigo a rastras.

Gai: no hay excusas que te valgan (...)-chan, cuanto antes empieces antes podrás regresar a tu vida normal.

Tú: está bien, está bien, solo te pido que tengas paciencia.

---------------------------------/ Mientras en la torre de la Hokage /---------------------------------

Alguien petaba a la puerta pidiendo permiso para entrar. Permiso que fue concedido por la rubia que estaba dentro. Nada más escuchar la puerta cerrarse levantó su mirada sonriendo.

Tsunade: que bien que ya hayas regresado, ¿cómo fue la misión, Kakashi?

Kakashi: más sencilla de lo que esperaba, aquí tiene el reporte de la misma.

Tsunade: me alegro, ahora ya puedes ir a descansar y seguramente a hacer una visita ¿no? (...)-chan estará contenta al verte de nuevo.

Kakashi: yo no estaría tan seguro.

Comentó en voz baja más para sí mismo que para nadie, sin embargo, la rubia logró escucharlo.

Tsunade: ¿por qué dices eso? ¿no me digas que aún seguís enfadados?

Kakashi: Tsunade-sama...

Tsunade: sé que es algo vuestro, pero es que no me parece nada normal. Se supone que sois adultos, tenéis que hablar las cosas para arreglarlo, y más porque es un mal entendido. No podéis estar sin hablaros por una situación en la que tú hubieses hecho lo mismo.

Kakashi: yo jamás le mentiría como ella hizo.

Respondió mostrando enfado en sus palabras.

Tsunade: ¿Crees que te mintió? Lo único que hizo fue ocultarte alguna información. ¿Qué hubieras hecho tú en su lugar?

Kakashi: entiendo que fuera complicado de decirlo, pero no se lo hubiera ocultado, bueno... puede que se lo ocultara antes de la misión porque podría distraerse y salir herida, pero en cuanto la viera se lo diría.

Tsunade: ¿estás seguro de lo que dices? ¿Se lo dirías sabiendo que podría enfadarse?

Kakashi: sí, prefiero decírselo antes de que se entere por otras personas como me ocurrió a mí.

Tsunade: ¿y quién te dice que no iba a contártelo en cuanto te viese?

El peli plata se quedó callado ante esa pregunta.

Tsunade: ella iba a hacerlo, pero entonces apareciste reclamándole un montón de cosas Kakashi. Sé que estabas dolido por enterarte por terceros, pero no le dejaste que se explicara.

El shinobi seguía callado asimilando todo lo que la ambarina le estaba contando. Intentando ver la situación desde otro punto de vista, ¿podía ser cierto todo lo que decía Tsunade? Claro que podía ser cierto, pero en ese momento estaba tan dolido que no se había percatado de que las cosas fueran así.

Kakashi: eso... no había pensado en esa posibilidad.

Tsunade: por eso creo que deberíais hablar sinceramente. Sé que no soy nadie para meterme, pero después de todo el tiempo que habéis perdido por culpa de su secuestro, ¿merece la pena seguir sin hablar con ella por un malentendido?

La pregunta captó toda la atención del shinobi, meditando la respuesta.

¿Cuántas veces había soñado con el momento de reencontrarse con su compañera?
¿Cuántas veces soñaba que detenía a Orochimaru y la liberaba?
¿Cuántas veces había soñado con encontrarla y rescatarla?


Demasiadas.


Y ahora por un malentendido, como lo había llamado la Hokage, estaba enfadado con ella. Sin saber bien cómo actuar, cómo hablarle y pedirle disculpas a la mujer que tanto había anhelado.

Kakashi: creo que tienes razón, pero...

Tsunade: algunas veces las personas orgullosas deben tragar su orgullo, porque merece la pena. ¿No crees?

Preguntó observando al hombre que tenía frente a ella, hombre que sonrió levemente bajo su máscara, pero que debido a ésta no se notó. Se dio media vuelta abriendo la puerta del despacho.

Kakashi: gracias Tsunade-sama, ahora me iré a descansar.

La Hokage sonrió viendo como el joven desaparecía detrás de la puerta.

Tsunade: suerte, Kakashi.

El peli plata salió del despacho de la rubia demasiado pensativo, recordando cada una de las palabras que le había dicho, alcanzando a comprender con cada paso que daba que podía tener razón.
Se detuvo en mitad de la calle recordando de nuevo: había perdido demasiado tiempo ya, pero ¿cómo disculparse? Después de todo era un hombre orgulloso, y no estaba muy acostumbrado a tener que arreglar situaciones como aquellas. Pero lo que si tenía claro era que quería arreglarlo.

Una voz lo sacó de sus pensamientos.

¿?: ¿se encuentra bien Kakashi-sensei?




................................... continuará ...................................





Muchas gracias por los comentarios nayeli y jailin! puesto que me alegráis el día, también gracias a las demás por leer! y como siempre lamento la demora!
    mushashi
   10/08/17 21:36 | Última edición: 10/08/17 21:36

Increible fasinante nee meencanto estubo perfectamente sensacional meencabto aunque kkashi esta siendo malo -_- me encanto y estare ancciisa por la conti nee