Quédate conmigo 20
  Autor/a: Lhatatakeuchi
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  Fecha: 29/10/17 20:15
  Última edición: 29/10/17 20:17
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Gai: no puedes volver a ser la misma niña que eras antes (...)-chan, porque... ahora eres más fuerte qué antes.

Ese comentario te impresionó tanto que la sonrisa leve que tenías se esfumó a la vez que te girabas para observar a tu amigo, quién con la misma sonrisa de siempre continuó hablando.

Gai: aunque no lo creas eres más fuerte, porque siempre consigues ir hacia delante, siempre consigues todo lo que te propones. Sino mírate, estás aquí, ahora, por tu propio pie, por tu propia fuerza. Te mantuviste firme durante 10 años en cautiverio, y lo lograste, saliste de allí. Para mí eso no es ser débil sino todo lo contrario.

Comentó provocando que cada una de sus palabras hiciera mella en ti, ver desde el punto de vista de otra persona tu situación te daba otra perspectiva. Sonreíste delicadamente observando a tu querido amigo de la infancia.

Tú: gracias Gai.

El nombrado te observó un tanto confuso.

Gai: ¿por qué me das las gracias?

Tú: por ser como eres. Espero que nunca cambies.

Gai sonrió de oreja a oreja elevando su puño con su pulgar en alto.

Gai: el poder de la juventud nunca me hará cambiar. Y bueno... ya es hora de bajar.

Propuso a la vez que flexionaba un poco sus piernas mirando hacia el frente, cosa que te dejó un poco asombrada y temerosa de la respuesta que iba a darte tras tu pregunta.

Tú: ¿acaso pretendes bajar por la colina? Hay un camino por detrás Gai.

Gai: lo sé, pero esto es más divertido.

Tú: estás loco. ¿Cómo vas a tirarte?

Gai: pues saltando, ¿cómo si no vamos a bajar?

Tú: ¿Vamos? Ya te dije que yo prefiero ir por el camino, aunque me lleve más tiempo. Así que querido amigo, nos vemos otro día porque yo me voy por atrás.

Comentaste dando media vuelta con la intención de ir al camino que había por detrás de esa ladera, pero no pudiste dar ni dos pasos cuando sentiste que Gai te detuvo por tu muñeca. En un rápido movimiento estabas sobre su espalda sintiendo sus brazos agarrándote por los muslos.

Tú: ¿Gai?

Preguntaste temerosa sin ver su reacción, miró por encima de su hombro con una sonrisa de oreja a oreja. Ya sabías lo que iba a hacer así que te agarraste fuerte a su cuello.

Gai: ¡por el poder de la juventud!

Exclamó justo antes de saltar de la montaña.
Esa sensación tan apabullante comenzó, la caída era grande, demasiado, pero eso no impedía que el peli negro disfrutara. Podías escuchar como gritaba de la emoción por esa aventura mientras tú permanecías bien agarrada para no soltarte.

Tú: espero que sepas lo que haces.

Gai: confía en mí y disfruta.

Te aconsejó, la confianza en su voz era tanto que te relajaste al instante. Abriste tus ojos viendo aún el gran paisaje que se extendía desde tan alto. El viento meciendo tus cabellos y esa sensación de caída que hacía que tu corazón bombera tanta sangre comenzaba a ser adictiva. Con una sonrisa se dibujó en tu rostro mientras hacías lo que Gai te había aconsejado, disfrutar de la aventura. Pero esa sensación no duró mucho puesto que al mirar hacia abajo podías ver como las copas de los árboles estaban demasiado próximas a vosotros.

Viste como se colocaba en posición, apenas había distancia con los árboles, a pesar de eso, confiabas en él. Pudiste ver como os abríais paso a través de las ramas de los árboles, Gai había calculado el espacio bastante bien y por fin después de 10 segundos de intenso pavor los pies de Gai tocaron suelo. Flexionó un poco sus piernas para mitigar el impacto y se quedó quieto.

Todo estaba en silencio, segundos después comenzaste a escuchar el cantar de pájaros, las hojas siendo mecidas por el viento, pero algo destacaba entre todos esos sonidos de la naturaleza.

Tu respiración.

Gai: relájate (...)-chan, estamos vivos, ¿lo ves?

Preguntó mirando por encima de su hombro con esa sonrisa. Te relajaste un poco mientras bajabas de su espalda. Tus piernas estaban temblando al igual que tus manos. Se giró para observarte un tanto preocupado por tu estado.

Gai: ¿Estás bien?

Tú: eso ha sido una temeridad...

Respondiste provocando que la sonrisa se borrara de la cara del trajiverde para después concluir tu frase.

Tú: ¡pero ha sido toda una pasada!

Exclamaste logrando que la sonrisa en tu amigo volviera, estabas eufórica al igual que él.

Gai: cuando estés en condiciones tienes que probarlo, pero tú sola. Ya verás que el subidón y la experiencia es mucho mejor.

Matizó riendo contigo.

Gai: ahora será mejor regresar a casa, debes descansar. Te has esforzado mucho hoy.

Tú: gracias Gai, ha sido un gran entrenamiento y aventura.

Contestaste iniciando el camino hacia tu casa, que tuviste que hacer sola puesto que el peli negro había tenido que ir a ver a la Hokage y recibir a sus alumnos de su misión.

Estabas bajando las escaleras de tu casa recién duchada y bien relajada cuando decidiste que ya iban siendo horas de preparar la cena. Comenzaste con tu labor poniendo algo de música para hacerte compañía. Y mientras estabas cocinando te percataste de algo.

Miraste hacia la entrada y podías ver cómo había una sombra que se movía de un lado hacia otro. Sabías que había alguien al otro lado de la puerta, su sombra se veía por debajo de ésta gracias a la luz que había en el exterior de tu casa. Sigilosamente te acercaste hasta la entrada, tomaste el pomo de la puerta entre tus manos, suspiraste un par de veces intentando tomar el valor necesario.

No sabías lo que había o quién había al otro lado.

Tu mirada se endureció y rápidamente abriste la puerta sorprendiendo a la persona que había al otro lado, pero más anonadada te quedaste tú al verlo. Con un clavel de dos colores en su mano te miraba sorprendido.

Tú: ¿Kakashi?

Preguntaste desconcertada, te fijaste en que estaba mudo, no sabía que decir. Estaba algo nervioso e intentó comenzar a explicarse, pero no salía ninguna palabra de su boca, más bien solo salían sonidos.
Sonreíste levemente acercándote un poco más a él para tomar la flor que tenía en su mano. Él se limitaba a observar tus movimientos, dejó que tomaras la flor entre tus manos observando como acto seguido la aproximabas a tu rostro oliéndola.

Tú: me encanta, pero por lo visto ya lo sabías. Deduzco que has sido tú el de todos esos claveles misteriosos.

Kakashi: sí.

Respondió tras un suspiro.

Tú: ¿por qué no pasas? Estaba haciendo la cena y como no estoy acostumbrada he hecho más cena de la prevista. Si quieres puedes quedarte a cenar, así no me sobrará tanta.

Kakashi: no creo que...

Comentó bastante preocupado por la situación, no creía oportuno aceptar tu invitación cuando estabais enfadados. Con una mano en la nuca mirando el suelo tenía intención de irse, pero tu voz lo detuvo. Levantó la mirada encontrándose con una hermosa sonrisa por tu parte.

Tú: me gustaría que pasaras Kakashi. Por favor.

Invitaste girando sobre tus talones para entrar en casa, dejando la puerta abierta para que pasara. No estabas segura de si él te seguiría, pero al cabo de unos cinco segundos escuchaste la puerta cerrarse y los pasos de tu invitado aproximándose.
Entrasteis en la cocina y mientras él se quedó en el marco de la puerta observando el salón y la cocina regresaste a tus labores de cocinera.

Kakashi: bonita casa.

Tú: gracias, aunque creo que es demasiado grande para mí.

El peli plata se fijó en todos los claveles que había en el jarrón y sonrió bajo su máscara.

Tú: ¿puedes poner este también en el jarrón?

Preguntaste mientras tomabas el clavel de ambos colores que habías posado en la isla y se lo tendiste. Se acercó para tomarlo y luego lo colocó en el jarrón. Se dio media vuelta para ver la isla que separaba la cocina del salón. Al otro lado de ella te encontrabas concentrada haciendo la cena. Kakashi se acercó a la isla para poder observarte mejor.

Tú: ¿cómo has estado?

Preguntaste con tu mirada todavía centrada en tus manos mientras seguías cocinando.

Kakashi: bien, con alguna misión y vigilando.

Tú: ¿vigilando? ¿El qué?

Interrogaste echándole un vistazo rápido para volver a observar la sartén.

Kakashi: más bien a quién.

Contestó sin apartar su mirada de ti para después continuar hablando.

Kakashi: vigilándote a ti.

Confesó de lo más tranquilo, cosa que te impactó. Levantaste la mirada de la comida sin mirarle todavía. Limpiaste tus manos en una servilleta que había al lado y diste un suspiro.

Tú: así que no eran cosas mías, alguien me estaba vigilando. ¿Desde cuándo?

Kakashi: siempre que he podido.

Tú: ¿acaso me crees una amenaza?

Preguntaste con tus manos apoyadas en el mesado sin mirarle todavía.

Kakashi: no. Estaba preocupado. Al no poder estar a tu lado... o mejor dicho al no saber cómo enfrentarme a esta situación decidí que vigilarte en la distancia sería lo mejor. No quería incomodarte.

El silencio se hizo en la sala, solo se podía escuchar el aceite repiquetear y el agua hirviendo. Comenzaste de nuevo a cocinar, echando el arroz en la olla y salteando las verduras. Todo transcurrió en silencio, apartaste las verduras del fuego puesto que ya estaban hechas y dejaste el arroz a cocer. Limpiaste tus manos, seguidamente giraste para observar al peli plateado que estaba mirándote seriamente.

Tú: lo que me molesta es esta situación Kakashi. No soporto estar así con nadie, y mucho menos contigo. Sé que soy una persona difícil de tratar, y que las cosas pueden haber cambiado en todo este tiempo, pero... no me gusta estar así. Soy alguien orgullosa ya lo sabes, a pesar de eso... te pido que me perdones por lo que hice. Yo... sabía que si te contaba sobre la operación no querrías ir a esa misión y tampoco te concentrarías estando en ella. No quería que estuvieras distraído y que te pasara algo por mi culpa. Puede que fuera egoísta al decidir no contarte nada, al decidir seguir adelante con la operación, pero en ese momento era lo que creía correcto. Confiaba en que Tsunade realizaría un gran trabajo. Yo no podría seguir viviendo sin esa operación puesto que supone esperanza para mí. Esperanza para seguir adelante con mi camino ninja. Si me quedara de brazos cruzados sería como aceptar que Orochimaru ha vencido, que me ha vencido.

Explicaste apretando tus puños sin apartarle la mirada.

Tú: y eso no estaba dispuesta a permitirlo. Prometí que no dejaría que nada me detuviese, fue algo que decidí hace tiempo. Siento haber interpuesto mi orgullo a nuestra amistad, interponerlo a ti. Pero si tuviera que hacerlo de nuevo lo haría, Kakashi.

Confesaste bajando tu mirada esperando a que rompiera el silencio que se había formado entre los dos, y así lo hizo.

............................. continuará .............................



muchas gracias por el comentario naye, y gracias a las demás que leen! les agradezco mucho
    mushashi
   31/10/17 01:23 | Última edición: 31/10/17 01:23

ohhh maravilloso nee senti tantas emociones y vivi intensamente el capitulo deveras enserio me tarapas con cada cap que veo,asi que estare anciosa por la conti pero sere pasiente