*Besando a un Ángel…* ||Capítulo 9||
  Autor/a: PortgasDAnn
  Visitas: 306
  Fecha: 16/07/15 02:39
  Última edición: 16/07/15 02:39
Fanfics > Japones y Japon



 

Aquí otro cap, estoy en racha (¿?)

+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+
Capítulo 9

Ace se rio entre dientes mientras el agua de la ducha caía sobre su cuerpo. Esa bella cabecita hueca le había proporcionado más diversión en las últimas veinticuatro horas de la que había obtenido en todo el año anterior. O puede que incluso más. Su vida era normalmente un asunto muy serio. La risa era un lujo que no se había podido permitir mientras crecía, así que nunca había desarrollado esa costumbre. Pero era normal cuando se había visto obligado a soportar toda clase de agravios para obtener una sonrisa.

Recordó el comentario de (…) sobre la perversión sexual. Si bien no era su tipo de mujer, no podía negar que había tenido pensamientos sexuales sobre ella. Pero no consideraba que fueran pervertidos. Para un hombre era difícil no pensar en el sexo cuando tenía que hacer frente a esos profundos ojos color negro y a esa boca que parecía hecha para besar.

Habría estropeado la diversión si le hubiera explicado que siempre llevaba un látigo cuando sabía que los trabajadores habían estado bebiendo. Los circos ambulantes eran como el viejo Oeste a la hora de resolver los problemas —había que prevenirlos antes de que surgieran— y la visión del látigo era una medida muy disuasoria para aplacar el mal genio de algunos y los viejos rencores.
Ella no lo sabía, por supuesto, y él no tenía ninguna prisa en contárselo. Por el bien de los dos, tenía intención de tener a la pequeña señorita ricachona en un puño.

A pesar de cuanto le había divertido el último enfrentamiento con su esposa, tenía el presentimiento de que la diversión no duraría demasiado. ¿En qué había estado pensando Garp cuando le había ofrecido a su nieta en matrimonio? ¿Tanto la odiaba que la había sometido voluntariamente a una vida que iba más allá de su experiencia? Cuando Garp insistió en ese matrimonio, le había dicho que (…) necesitaba conocer la cruda realidad, pero a (…) le costaba mucho creer que no hubiera pensado en ello como en un castigo.

La candidez de (…) y su disparatado sistema de valores de niña rica eran una peligrosa combinación. Realmente le sorprendería que durara mucho con él, pero, por otra parte, había prometido que haría lo mejor para ella y pensaba mantener su palabra. Cuando (…) se fuera, seria por elección propia, no porque la estuviera echando o sobornándola para deshacerse de ella. Puede que no le gustara a Garp, pero se lo debía.

Éste parecía ser su año para PAGAR grandes deudas, primero la promesa hecha a Donquixote Doflamingo en su lecho de muerte: hacer una última gira con el circo bajo el nombre de Donquixote . Y luego casarse con la nieta de Garp. En todos esos años, Garp nunca le había pedido nada a cambio de haberle salvado la vida, pero cuando finalmente lo hizo, le había pedido una barbaridad.

Ace había intentado convencer a Garp de que podía lograr el mismo objetivo obligando a (…) a vivir con él, pero Garp había insistido en lo contrario. Al principio el abuelo de (...) le había pedido que el matrimonio durase un año, pero Ace no sentía tanta gratitud como para aceptarlo. Al final acordaron que serían seis meses, un período que concluiría al mismo tiempo que la gira con el circo de los Hermanos Donquixote .

Ace pensó en los dos hombres que habían representado fuerzas tan poderosas en su vida, Donquixote Doflamingo y Deveraux Garp. Garp lo había rescatado de una existencia de abusos físicos y emocionales, mientras que Doflamingo lo había guiado a la madurez.

Ace había conocido a Garp cuando tenía doce años y viajaba con su tío Mihawk en un maltrecho circo que se pasaba el verano de gira por los pueblos de la costa atlántica, desde Daytona Beach a Bacalao Cape. Nunca olvidaría esa calurosa tarde de agosto cuando Garp apareció como un ángel vengador para arrebatar el látigo del puño de Mihawk y salvar a Ace de otra brutal paliza.

Ace cerró el grifo y cogió una toalla. Los dos hombres habían tenido sus razones egoístas para ayudar a un niño desvalido. Ace se veía a sí mismo como un benefactor y se jactaba de sus diversos proyectos caritativos.

Ahora Ace tenía un maltrecho circo entre las manos y una esposa, sexy pero tonta, que iba camino de volverlo loco. No lo consentiría, por supuesto.
Se envolvió una toalla en la cintura, tomo otra para secarse el cabello y abrió la puerta del baño.

(…) tragó saliva cuando la puerta del baño se abrió y salió Ace . Oh, Dios, era impresionante. Mientras él se secaba la cabeza con la toalla, ella aprovechó para mirar a conciencia lo que le parecía un cuerpo perfecto, con músculos bien definidos pero no excesivamente marcados. Ace tenía algo que nunca había visto en ninguno de los jovenzuelos bronceados de su madre, un cuerpo moldeado por el trabajo duro. Aquel ancho pecho anidaba alguna clase de medalla de oro, pero (…) estaba demasiado extasiada con la visión como para fijarse en los detalles.

Las caderas masculinas eran considerablemente más estrechas que los hombros; el estómago era plano y duro. Siguió con la mirada la flecha de vello que comenzaba encima del ombligo y continuaba por debajo de la toalla amarilla. De repente, se sintió acalorada mientras se preguntaba cómo sería lo que había más abajo.

Él terminó de secarse el cabello y la miró.

—Puedes acostarte conmigo o dormir en el sofá. Ahora mismo estoy demasiado cansado para que me importe lo que hagas.

—¡Dormiré en el sofá! —Su voz había sonado ligeramente aguda, aunque no sabía si había sido por sus palabras o por lo que veían sus ojos.

Él la privó de la visión de su pecho cuando le dio la espalda y se dirigió a la cama. Enrolló los látigos y los puso en una caja de madera que metió debajo. Con ellos fuera de vista, (...) se dio cuenta de lo mucho que le gustaba la visión de aquella espalda.

De nuevo, él se volvió hacia ella.

—En cinco segundos dejaré caer la toalla.

Ace esperó, y después de que pasaran los cinco segundos, ella se dio cuenta de lo que él había querido decir.

—Ah. Quieres que aparte la vista.

Él se rio.

—Déjame dormir bien esta noche, y te prometo que mañana te enseñaré todo lo que quieras.

Ahora sí que lo había hecho. Le había dado una impresión totalmente errónea y tenía que corregirla.

—Creo que me has interpretado mal.

—Espero que no.

—Lo has hecho. Sólo tenía curiosidad... Bueno, no curiosidad exactamente, pero... bueno, sí, supongo que curiosidad... Aunque es natural. No deberías asumir por ello que...

—¿(…)?

—¿Sí?

—Si dices una palabra más, tomare uno de esos látigos que tanto te preocupan y veremos si puedo hacer alguna de esas cosas pervertidas que mencionabas.

Ella cogió rápidamente unas bragas limpias y una descolorida camiseta de la Universidad de Carolina del Norte que había sacado del cajón de Ace mientras estaba en la ducha, y entró en el cuarto de baño, cerrando la puerta de un portazo.

Veinte minutos después salió fresca de la ducha con la camiseta de Ace puesta. Había decidido que era preferible ponerse eso antes que el único camisón que había encontrado en la maleta,.

Ace dormía boca arriba, con la sábana cubriéndole las caderas desnudas. No era correcto mirar a una persona mientras dormía, pero no podía dejar de hacerlo. Se acercó a los pies de la cama y lo observó.

Dormido, él no parecía tan peligroso. A (...) le hormiguearon las manos por tocar ese duro vientre plano. Subió la mirada desde al abdomen al pecho de Ace y admiró la perfecta simetría del torso masculino hasta que vio la medalla de oro que colgaba de una cadena alrededor de su cuello. Cuando comprendió lo que era, se quedó paralizada.
Era una bella medalla rusa esmaltada. “... vestía harapos y llevaba un colgante esmaltado de valor incalculable en el cuello.”

El sofá estaba cubierto por la ropa que había sacado de su maleta y que había depositado junto a un montón de periódicos y revistas, algunos de los cuales tenían varios años. Apartó todo a un lado e hizo la cama con sábanas limpias. Pero entre que ya había dormido un poco y aquellos lúgubres pensamientos que la asaltaban, no pudo conciliar el sueño, así que leyó un viejo artículo de uno de los periódicos. Eran más de las tres cuando finalmente se durmió. Pensaba que había acabado de cerrar los ojos cuando sintió que la sacudían groseramente para que se despertara.

—Arriba, cara de ángel. Tenemos un largo día por delante.

Ella rodó sobre su estómago. Él tiró de la sábana y (…)sintió el roce del aire frío en la parte trasera de los muslos desnudos. Se negó a moverse. Si lo hacía tendría que enfrentarse a un nuevo día. Y definitivamente no quería eso.

+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+

Bien sólo falta uno y ya XDD ya saben como soy ok no .-.
    HebiHime
   16/07/15 03:22 | Última edición: 16/07/15 03:22

Ann-sempai es enserio usted esta escribiendo esto con pensamientos masoquistas con ace 7///7 "dejare caer la toalla en cinco segundos" por mi lo hubiera echo :v
Zerf: Lili estas sangrando de la nariz O.O
Lili: a etto...n-no es cierto yo yo mejor me voy a leer -limpiandoze la nariz- Pero Ann-sempai usted no me engaña de verdad piensa en cosas raras al escribir esto 7///7 esta bien no ._. Me ire a leer la conti

    MashiroHitsugaya
   16/07/15 04:08 | Última edición: 16/07/15 04:08

Pinche ace -.- el y su personalidad acetastica me llega al corazon xD no se tu pero me gusta, es comoque 'soy la hostia y hago lo que quiero' :u oh bueno eso pienso yo ._. pero me gusta la toalla no cayo o si? O.o tengo esa duda xD

    jailin_uchiha
   17/07/15 15:23 | Última edición: 17/07/15 15:23

Me encanto, me causo gracia ni idea porque, enseguida leo la conti que consegui internet gratis