¡¿Estás en qué...?! [Kiba/Tú]
  Autor/a: _Bibi_
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  Fecha: 05/04/17 06:20
  Última edición: 05/04/17 06:32
Fanfics > El día a día en friki



 

¡Hola! Hace mucho no que subo historias, jamás estuve tan atareada en mi vida. En fin, en mi poco tiempo libre se me ocurrió esta idea. También la subí en Wattpad, búsquenme como himissBibi si les interesa leer más historias parecidas. —Actualmente sólo he subido una, pero planeo escribir más en un futuro—

Aclaración: Tienes alrededor de 17 años, Kiba también. Como verán, no utilizo mucho el [Tu nombre] o los espacios ___ para simular que allí va tu nombre. Me parece que le da un toque realístico a la historia si evito eso, así que no se encontraran esas cosillas en éste fic, pero definitivamente es un KibaxReader, KibaxLectora, como más les guste(?)

¡Saludos!

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"... ¿Kiba?",


Reconociste de inmediato la inquietud con la que tu voz salió a penas audible en un débil susurro de duda e incomodidad. Sabías que llamarlo era la única opción viable. Te encontrabas mirando el entorno, observando aldeanos que entraban y salían de Ichiraku Ramen, pero ninguno de ellos era el castaño que buscabas.


"¿No está aquí? Ese idiota...",


Lo pensaste, o eso creías, hasta que sentiste la mirada de un anciano que pasó a tu lado. De alguna forma la frase se escapó de tus labios junto con cierto deje de molestia, llamando la atención del hombre por unos pocos segundos. ¿Cómo evitar el fastidio? Él mismo te había citado aquí y no hacía acto de presencia. Según el papel que recibiste, decía que el encuentro era para conversar de algo "importante", y tú sinceramente sólo creías que era una excusa para no estar haciendo misiones. Tú más que nadie conocías el lado flojo que el Inuzuka mostraba de vez en cuando.


Estabas parada a un lado de la tienda de fideos más famosa de Konoha, con los brazos cruzados y un rostro de aburrimiento fatal. Esperar a alguien siempre fue tedioso, te ponía nerviosa el hecho de que te dejen plantada. Incluso se te ocurrió la idea de que fue una tonta broma por su parte y jamás existió tal reunión. Dejaste de pensar en él por un momento, antes de que te agarren más deseos de ir a buscarlo tu misma y golpearlo por dejarte de adorno allí, cuando él mismo fue quien te pidió que fueras para verlo.


"¡Oi!", Giraste la cabeza rápido con la boba esperanza de que fuera él, pero la ilusión en tu cara sólo duro unos segundos. Tus labios bufaron en voz baja, maldiciendo tu suerte en voz baja. El dueño de aquella voz arqueó ambas cejas en tu dirección, percatándose del cambio exabrupto que tuvo tu rostro. Tu semblante era molesto, no podías evitarlo. "Oh, ¿Aparecí en un mal momento?", Oíste su voz ronca tan característica, con un pequeño tono socarrón y flanqueaste los ojos encogiéndote de hombros.


"Lo siento, Kakashi-sensei", Soltaste un suspiro como si eso te ayudase a cambiar el mal humor. Tú y Kiba Inuzuka fueron grandes amigos desde la infancia. A pesar de no poder estar en el mismo equipo, siempre mantuvieron contacto y entrenaron juntos. Hacían lo posible para pasar el tiempo y divertirse en la niñez. Con el tiempo las cosas no cambiaron demasiado. Aún hablaban y se confiaban cosas entre ustedes, llegando al punto de que el castaño te tomaba en cuenta como su mejor amiga, incluso Akamaru coincida con eso. A ti te parecía lindo que piense eso de ti, ya que normalmente te confiaba todo, contándote de sus problemas y aceptando los consejos que tu de vez en cuando podías darle. Hacías lo posible para estar atenta a él y hacerle entender que estabas allí para él. Y sin darte cuenta caíste ciegamente en eso que creías imposible entre dos mejores amigos. El amor. Sólo que tu eras la única conciente de ese amor. "Creí que era Kiba... Se supone que debería estar aquí hace rato", Apretaste los puños pellizcando tus propios brazos, aún cruzados de la molestia.


Mirabas el suelo, pero aún así jurabas sentir la mirada curiosa de Kakashi sobre ti, examinándote en silencio. Típico del Hatake. Se acercó hasta posarse a tu lado y el único ojo visible se cerró, ladeando un poco la cabeza. Estaba sonriendo detrás de su máscara.


"¿Tu cita te dejó plantada?," No entendías porque esbozaba una sonrisa oculta tras la tela negra de siempre. Querías creer que se estaba burlando, pero era difícil comprender las verdaderas intenciones de Kakashi. La mayor parte del tiempo era un sujeto bastante extraño. Tu relación con él era la común de sensei y estudiante, nunca se negaba a ayudarte con tus prácticas, aunque casi nunca aparecía, o si lo hacía, llegaba una hora tarde.
De repente se alejó y llevo una mano a su barbilla. Miraba el cielo pensativo. "Recuerdo mi primera cita... Una chica me invitó a los campos de arroz a pasar el día con ella, pero—"


"Déjeme adivinar. Se olvidó completamente y la dejó plantada." La interrupción no fue con malas intenciones, pero para ti era bastante obvio lo que pasó realmente. No te sorprendiste cuando el mayor llevó una mano a su nuca y rió avergonzado, asintiendo ante tus aclaraciones. Soltaste un suspiro con una pequeña sonrisa de gracia. No podías creer lo despistado que podía ser Kakashi.


De forma repentina abriste tus ojos con sorpresa, quedando tensa en un santiamén. Esto provocó un pequeño sobresalto por parte de Kakashi. No se esperaba aquel rostro pálido que ahora estabas mostrando. Llevaste una mano a tus labios y los tapaste, con pena en tus ojos. "U-usted c-cree que Kiba...", Kakashi sólo te miró un poco confundido y agregó.


"¿Uh?, ¿No te invitó a una cita?",


Tus mejillas fueron las primeras en reaccionar ante tal frase, logrando que tu cara le hiciera competencia a un tomate real. "¡N-no!", Sacudiste tus manos enfrente de ti, como si te ayudara a confirmar el no rotundo que salió con fuerza de tus labios, impulsado de tus pulmones con gran fervor. Viste el rostro divertido del peliblanco, riéndose ante tus comportamientos tan obvios. "S-sólo quería hablarme de algo importante", Cruzaste los brazos, pero está vez de vergüenza. No sabías manejar bien una situación cuando te veías tan obvia y nerviosa por ser llamada la cita o novia de Kiba.


"¿Algo importante?", Kakashi se quedo pensativo unos segundos, con tanta seriedad, que llamó tu atención. Lo miraste expectante, para ver que iba a decir a continuación. Creíste que era algo grave. "¡Entonces es una cita!", Casi te caes de espalda por la estúpida frase y el rostro alegre de la despreocupación.


"¡N-no es una cita, deje de decirlo!", Querías meter tu rostro en agua fría para que el ardor de tus mejillas se desvaneciera como arena en el mar. Kakashi soltó una pequeña risa y caminó pasando frente a ti, dirigiéndose a Ichiraku Ramen. No dijo nada más, sólo hizo un ligero ademán con la mano y tú hiciste lo mismo, despidiéndote en silencio. A veces odiabas a Kakashi... Era tan perspectivo. Sabía cuando le mentías, cuando buscabas excusas, cuando te ponías nerviosa y por qué. Lo peor de todo, es que sabía de tus sentimientos hacía Kiba y no perdía la oportunidad para jugar un poco con eso. Aparentemente fuiste muy obvia ante sus ojos. La forma en que hablabas a Kiba, le ofrecías ayuda, compañía, o cualquier cosa. Ahí estabas tú, y Kakashi percibió la mirada especial que le dabas al castaño en cada situación. Bueno, no esperabas menos de un gran Ninja como él, si tan solo no te molestara con eso...


Frunciste las cejas, no por la molestia, si no decepción. Realmente esperabas que Kiba fuera considerado y apareciera, pero no estaba allí. Lo esperaste varios minutos más, y lo único que veías era gente ir y venir. Tomaste en cuenta tus opciones y las más viable fue la de ir hacía Ichiraku Ramen y ahogar penas en comida. Naruto te comentó varias veces que le servía cuando se encontraba desanimado, y Chöji concordó con él a penas escuchó la palabra Ramen. Ese día fue muy divertido. Hicieron una excursión a la aldea de la arena y la pasaste muy bien gracias a todas tus amistades presentes, sobre todo por la presencia Kiba.


"No pienses en él ahora...", Te susurraste a ti misma antes de que la tristeza volviera a ser parte de ti. Estabas a unos metros de la famosa tienda, se supone que el castaño estaría por ahí cerca pero ahora no querías pensar en eso, dado que nunca apareció. Caminaste a paso lento, pensando al instante en todas las órdenes que pedirías, y probablemente las excusas que le dirías a Kakashi para que no te cuestione más acerca de tu supuesta cita, ahora fallida.


Al pasar junto a un callejón, alzaste la vista hacía Ichiraku Ramen. Estabas muy cerca de tu destino, o eso pensabas hace unos pocos segundos. Un fuerte agarre en tu brazo impidió que siguieras tu camino, sintiendo como eras empujada con cierta brusquedad. Estabas acorralada contra una fría pared de concreto, y por un momento decidiste gritar pero una mano en tu boca evitó tal cosa.


"¡Ssh, soy yo!", Aquel murmuro fue un grito ahogado debido al silencio que quería mantener tu asaltante, pero le parecía complicado por el repentino revuelto y el rostro de espanto que tenías. Tenías, porque al ver de quien se trataba frunciste el ceño con más intenciones de gritar, pero no de miedo, de ira.


"¡Mmhph mhp mhpm!", Lo hiciste, pero la mano en tu boca no dejaba entender que demonios le estabas diciendo al muchacho frente a ti. Luego de estar gritándole a la palma de aquella mano, te calmaste un poco y con cierta duda dejó tus labios libres, para que al fin pudieras hablar. Ya no te hizo falta hablarle.


"¡Ouch, eso dolió!",


"¡¿Tienes idea del tiempo que te esperé, Kiba?!", Tus nudillos se volvieron rojizos del golpe que le diste en el estómago, sin mucha fuerza. No deseabas matarlo todavía. Lo viste fruncir las cejas con molestia, gruñendo en voz baja.


"Lo sé, y lo lamento, pero no podía dejar que me vieran", El Inuzuka estaba un poco despeinado. Solo llevaba puesto su camiseta habitual, y la misma se encontraba desarreglada. Podías ver parte de sus clavículas gracias a ello y por un segundo te ruborizaste al estar acosándolo con la mirada más de la cuenta —sobre todo por la cercanía de ambos, podías sentir su respiración contra tu nariz— No llevaba su abrigo tradicional, y tampoco estaba acompañado de Akamaru, algo demasiado extraño. Le faltaba su banda en la cabeza, y sus ojos... Había algo diferente en esos orbes normalmente llenas de energía y vigor.


Resumiendo el paneo general que hiciste de su aspecto... Se veía... Más salvaje de lo normal, y eso de alguna forma lo hacía más atractivo. Sacudiste la cabeza antes de imaginar cosas indebidas e hiciste la pregunta más importante.


"¿Por qué te escondes en un callejón?", No creías la idea de que se esté escapando de las autoridades. Kiba rara vez causaba problemas en la aldea.
Su expresión era incomoda, como si estuviera luchando con algo desde el momento en el que decidió acorralarte en ese callejón deshabitado. Notaste que comenzaba a hacerse de noche.


"Es... complicado", Lo sabías. Sabías que algo raro le estaba pasando. Esa mirada perdida que te daba, era la respuesta. Nunca lo viste desviar los ojos tantas veces, luchando para no tener que cruzar su mirada con la tuya. Comenzaba a molestarte ese raro comportamiento.


"¿Por qué no me dijiste nada?, pude haberme acercado aquí hace rato. Por lo menos aclarar en esa carta que estarías aquí escondido como un cachorro sin su dueño", No te gustaba ser grosera, pero estabas realmente molesta. ¿Tanto le costaba decirte que debía ser un encuentro secreto o algo por el estilo?
Kiba soltó un gruñido, claramente fastidiado por la última frase, pero no le diste importancia. Aquí la enojada deberías ser tú, no él.


"No salí de casa con la maldita idea de escabullirme por un callejón", Apretó sus puños, ambos al costado de tu cabeza. Hace rato que te habías acostumbrado a la cercanía de su cuerpo y rostro. Te acostumbraste porque sinceramente, te gustaba. Sus colmillos eran visibles cada vez que gruñía, o comprimía sus dientes con impaciencia. Con cada minuto que pasaba, sentías que aquel salvajismo crecía lentamente. ¿Era algo de los Inuzuka verse así de bestiales cuando se enfurecían?


"Espera— ¿Qué?, ¿No era parte del encuentro esconderse aquí?, ¿Qué haces aquí?", Comenzabas a perder la paciencia. Primero te decía que era complicado, luego que no ideó nada de esto. ¿Era un tipo de broma pesada? Te gustaban sus bromas, pero ésta tenía pinta de ser muy mala...


"Mierda...", Te sorprendió escuchar aquel insulto salir de su boca. No es normal verlo insultar en frente de ti. Con las groserías parecía ser muy reservado. Con mucha duda en sus ojos, desvió los mismos hacía los tuyos. Te observaba fijamente, buscando las palabras adecuadas. Notaste ligeras gotas de sudor caer por su cien. Lo curioso era que no hacía calor. Llamó tu nombre en un susurro, y lo miraste, su respiración aún acariciando tu nariz y labios enrojecidos. "Tengo... No, estoy... U-ugh", Lo viste desviar una vez más la mirada, esta vez avergonzado de sí mismo. Sentía rabia por no poder ser sincero contigo. "Hay algo de los Inuzuka que creía... Un mito", Cansado apoyó su frente en tu hombro, algo que te tomó por sorpresa.


"W-woah, ¿Kiba? ¿E-estás bien?", Deseabas con todas tus fuerzas no sonrojaste. Tu cuerpo era demasiado honesto cuando se trataba de él. No estabas segura, pero un sonido emitido por su nariz te hizo creer que por un momento estaba olfateando tu cuello, causando cierta agitación por parte de él, como si tu hedor fuera un afrodisíaco que despertaba diferentes sensaciones.
Hubo un silencio incomodo entre ambos. El soplido del viento era el único que se daba el lujo de detener aquella situación afónica, junto con el ruido de la gentuza que caminaba cerca del callejón.


"... Necesito tu ayuda", Entre el silencio al fin se decidió a hablar, y agradecías que fuera él quien rompiera el mutismo que te ponía cada vez más tensa. "No es fácil de explicar, pero...", No podía encontrar la palabra exacta para decírtelo.


"Kiba, estás empezando a preocuparme... Sabes que puedes contar conmigo, sólo dime lo que te sucede antes de que te golpee de nuevo", Lo último era mentira, pero querías presionarlo para que soltara todo de una vez. Te desesperaba no saber qué le sucedía. Pensar que tenía miedo de tenerte en cuenta para que lo ayudes te ponía triste. "Prometo ayudarte con lo que sea... Confía en mí", Sólo a él le dedicabas esa sonrisa llena de ternura y comprensión, tan atenta para él y para nadie más. Pudiste ver sus ojos entrecerrarse un poco, y lo viste avergonzarse aún más. No te diste cuenta que su mano ahora ocultaba algo allí abajo.


"Lo s-siento... No puedo c-contenerme más—",


"Contener qu— ¡mmhp!"

Tu mundo se dio vuelta en cuestión de segundos. Kiba Inuzuka te estaba besando, interrumpiendo sin más tu frase. El choque de sus labios fue tan hambriento y desesperado que no te dio tiempo a tomar aire, ni siquiera a reaccionar. Sus manos tomaron tu rostro para intensificar la unión, gruñendo entre roces y débiles mordisqueadas que dejaba sobre tus labios. El calor en tu rostro comenzó a reavivar tus sentidos, moviéndose a todo tu cuerpo. Tus rodillas perdían fuerza, estremeciéndose ante la lengua del castaño que inesperadamente se permitía el ingreso saboreando con fogosidad cada rincón de tu boca y buscaba tu lengua para que bailara con la de él. Gimoteaste su nombre entre besos, pidiéndole que se detuviera. Necesitabas aire o te desmayarías ahí mismo.
Sentías una gran dominación por su parte, al punto de sentirte intimidada por sus impulsos tan irracionales, lamiendo tu cuello con la fogosidad que jamás creíste experimentar. Su entusiasmo era evidente, su cuerpo se apegó más contra el tuyo, forzando tu espalda contra la pared. Soltaste un débil sollozo cuando mordió tu cuello, provocando que tu rodilla rozara accidentalmente aquella zona que tu misma te auto repetías prohibida. Su entrepierna. La reacción que tuvo fue bastante sorpresiva, ya que se acercó mucho más, rebuscando tu rodilla para repetir aquel accidente, soltando suspiros jadeantes junto con tu nombre.


Sentías tu rostro arder de la pena embriagándote cada vez más por su cálido respirar, sintiendo la sensación de su aliento recorrer cada parte de tu cuello y hombros, acompañado de las mordidas en tu suave piel, y el paseo de una lengua húmeda por tus clavículas, ahora desnudas. No sabías cuando fue que abrió tu blusa. Sus botones estaban rotos, como si hubiesen sido arrancados con impaciencia. Sus dedos comenzaron a recorrer tu cadera, acariciando con la yema de sus dedos cada curva. No entendías la repentina necesidad de hacerte todo eso, allí mismo. Cuando sentiste el tacto de una mano pasearse lentamente por uno de tus pechos, entraste en razón, asustándote enseguida.


"K-Kiba, espera...",


Posaste ambas manos en su pecho y pudiste sentir una ligera vibración proveniente de allí. Había soltado un gruñido, molesto por la limitación que comenzabas a poner. Te miró inquieto, deseaba continuar con lo que empezaron. Sus ojos demostraban fogosidad, te observaba atento con un gran hambre detrás de esos orbes negros y tu no pudiste contener la presión de lo tanto que te estaba provocando su mirada. Jamás lo imaginaste que se viera tan sexy, mirándote de esa forma a la vez que su respiración se agitaba con cada pensamiento de tenerte gritando su nombre contra la pared de éste mismo callejón.
Se acercó nuevamente a ti, abrazándote con una posesión que no esperabas. Temblaste al sentir sus dientes rozar tu oreja con lentitud. Sus provocaciones eran demasiado para ti, nunca estuviste en una situación como ésta y te ponía nerviosa no saber como actuar. Murmuró tu nombre contra tu oreja, haciéndote estremecer entre el miedo y el placer.
Cuando estabas a punto de corresponder aquel abrazo, aun insegura si era lo correcto o no, rozaste nuevamente aquella zona con tu rodilla, sin percatarte. Kiba abrió los ojos y se alejó un poco, soltando un quejido de dolor. Entendías que hace rato estaba conteniendo aquello, y al fin te habías dado cuenta qué era lo que le causaba tanta incomodidad. No pudiste evitar el gran sonrojo al observar el bulto entre sus pantalones. Desviaste la mirada, avergonzada de atreverte a mirarlo de esa forma. ¿Te estaba pidiendo ayuda con eso? No entendías la razón. Sabías bien como los hombres lidiaban con "ese" tipo de problemas, no había necesidad u obligación de pedirte una mano a ti. Una mano... Literalmente.

Lo miraste agitado, jadeando y a su vez apresurado, como si quisiera quitarse ese gran peso de encima. "N-no entiendo... ¿Por qué quieres que yo...?", No podías terminar tu frase. Era demasiado embarazoso. Para tu suerte, Kiba comprendió al instante e hizo lo posible para responderte sin que la voz se le quebrara.


"Confío en ti más que nadie y—",


"¡P-pero!... ¿Hablas enserio?, P-puedes ocuparte tu solo d-de, de... Eso", Señalaste sus pantalones sin ganas de ser demasiado explicita con tus palabras.


"No es así de fácil", Soltó con impaciencia. Necesitaba descargar todo lo que se estaba contendiendo o perdería el control de sí. Lo miraste sin entender, y el Inuzuka gruñó con intranquilidad, acercándose a ti sin previo aviso. Quisiste alejarte más pero la pared no te ayudó en tu cometido. "Es algo de mi clan... Los Inuzuka tienen ésta rara época en la que... No lo sé, me comporto extraño. Me despierto sudando, tengo sueños fuera de lugar ", En la última frase lo viste mirar hacía otro lado, sintiéndose culpable de aquellos sueños. Tal vez por que tú estabas en ellos, sin tu consentimiento. Kiba se sentía un maldito por estar soñando contigo cosas indebidas contigo de protagonista.


"... ¿Los Inuzuka?...", Te quedaste allí pasmada, analizando lo que te acababa de decir. Su clan era conocido por tener miembros que tenían comportamientos similares a los de un animal. Incluso el mismo Kiba se comportaba como uno a veces, gruñendo, peleando con Akamaru o sintiéndose amenazado por otros cuando algunos chicos se te acercaban demasiado, demostrando cierta característica territorial, típica de un animal. No lograbas encajar ésta conducta nueva. Sabías que los animales tenían los rasgos que él demostraba de vez en cuando, pero el vigor repentino, te hizo pensar más de la cuenta... ¿Y si él...?

"No puede ser... Estás...", No pudiste terminar tu frase. Kiba se abalanzó sobre ti, besándote con más desesperación que antes. Buscaba rozar su cuerpo contra el tuyo, haciendo que tus pechos chocasen contra su torso. Entre gemidos y súplicas clamabas su nombre una y otra vez, pensando si todo esto era un sueño o en verdad estaba pasando.


El castaño se acercó a tu oreja, jadeando con fuerza. "Lo estoy...", Susurró lamiéndote con continuidad, pasando de tus labios a tu cuello, queriendo ver más que sólo tu sostén blanco. "... Estoy en celo", Gruñó con una voz ronca que produjo un estremecimiento hasta el lugar más recóndito de tu cuerpo.

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No sé cuando podré continuarla. Espero haya gustado~
    lunadark
   06/04/17 01:59 | Última edición: 06/04/17 01:59

OMG! one me encanto tu fic!!! x dios q no me imaginaba q eso le pasara a kiba 0///0 necesito la conti urgente xD jaja casi me da hemorragia nasal :3 spero cn ansias q le sigas :3

    aimelove
   06/04/17 04:22 | Última edición: 06/04/17 04:22

AAAAAHH!!!!!! por dios enserio!!! en celo!!!
aqui hace calor y se ve que ya es primavera XD
necesito conti urgentemente!!

    Andii3_Uchiha
   06/04/17 08:43 | Última edición: 06/04/17 08:43

Hahahahaha Kiba en celo, que sexy! Me encanto el fic! 😍😍😍 quiero conti! Me gusta tu manera de redactar además de que estuvo súper divertido en fin Pásate por mi fic talvez te guste 🙊

    jailin_uchiha
   06/04/17 17:25 | Última edición: 06/04/17 17:25

Esta genial tu fic, me dejaste con ganas de seguir leyendo, espero que lo continúes