... Too Late (¿One shot?) (Sasuke)
  Autor/a: Austen_Caro
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  Fecha: 12/11/17 06:25
  Última edición: 12/11/17 06:25
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Dos noches en vela y todavía sigo pensando en qué excentrico lugar habrè dejado la tarjeta de identificación, las noches en Madrid perdido todavía siguen siendo borrosas, difusas, siblimemente dispersas. No recuerdo exactamente qué fue lo que bebí o de dónde me habrá salido el dinero para rrojarlo tan estúpidamente a la barra y, especìficamente, a la chica que en ella bailaba, lo que si puedo evocar todavía es ese agrió y espeso humo contrayendome la garganta. Era de los pocos clubes que admitían la presencia de cualquier tipo de tabaco.


La noche pasada salí del estudio con más euforia que un perro rabioso, todavìa siento la voz de Gabrielle porfiriando maldiciones a rajadientes y por un segundo temí que volviera a tener esos arranques de esquizofrenia que habìamos logrado reprimir con extenuantes terapias y visitas psicóticas, como yo solía llamarles.


Si me lo preguntan, Gabrielle es una chica, mejor dicho, madre soltera que conocí en uno de esos viajes de aventura propìos de un joven ansioso de vitalidad que emprendì hace algunos años. En un segundo congeniamos, creí ver en ella toda la madurez que seguramente a mi me faltaba. En una de esas noches de copas confesé mi repentina travesura: de 21 años y huyendo de casa, Sasuke Uchiha para ser exactos.


Quién diría que esa mujer logrò hacerme sentir en un transe de infancia que ni siquiera en los años de niñez pude presenciar con mi propia familia y minutos más tarde, ella misma estarìa entregandome a la puerta del hotel en que mis padres la citarían en Venecia, donde nos hallabamos.


Quise sentirme traicionado,le habìa confesado hasta el màs mìnimo detalle de mi vida en tal sólo horas y ella de la nada me habìa "entregado". Pero estuve en paz, fue imposible que le recriminara por haber jugado a la perfecciòn el papel de consejera en una noche me dio lo que nunca tuve en veintiùn años. No, no fue sexo.


Ella había sido recientemente contratada por el "Excelentísimo Jefe Editorial" , es decir, mi padre. Y, basicamente, estaba a pruba. La escala de su calificación y aprobación consistía en poder controlarme tan siqiera un día, según esto era importante que comenzara a forjar mi aprendizaje como el màximo y único heredero de la empresa diseñadora del viejo, aunque esa es otra parte e la vida de todos que no quisiera recordar. Cuando aún confiaban en mi.


El estridente tintiéo de celular me había sacado de la sensoñación, hasta entonces fui capaz de deshacerme del agarre de mi invitada, la señorita "Sinnombre", una más a mi lista.


- 5 minutos -.


- Lo has jodido bastante -.


- 5 minutos. Y ya està -.


- ¿Escuchaste lo que te dije? ¡A caso escuchas alguna vez lo que te digo? -.


-... Siempre -.


- No, no lo haces. Eres un egosita, tan sòlo piensas en tu beneficio. ¿nos dejaste colgados! -.


- Si, bueno, nos vemos ahí. Yo también te quiero -despegué el auricular de mi oreja todavía con el lejano bisbiseo de una malhumorada co-jefa. No pude evitar sonreír pensando en lo maravillosa que ha de verse tan enfurecida como seguramente estaba. Ese aspecto duro y serio que me regalaba en momentos como estos, eran la cuspide de una belleza escopndida, se veía sencillamente radiante, perfecta para mi gusto. Así era Gabrielle.



- Puedes desayunar lo que quieras. Regreso en la tarde, espero ya no verte hasta la noche. Ya sabes donde -acomodé la camiseta de mezclilla y me coloqué las gafas de sol, la refrescante ducha me había ayudado sólo un poco en mi aspecto, como sea todavia tenía olsillas debajo de mis ojos, y sinceramente usar maquillaje fuera del trabajo es estresante.


Despuès de mi invitación a no verla, seguramente harìa que la chica que permanecìa desorbitada y desnuada en mi cama pensaría dos veves antes de si quisera pretender quedarse en casa. Dudo que sea una de esas chicas desfalcadoras, e daba la impresiòn de que ni siquiera sabía quién era yo. Quñe puedo decir, anoche ella era la más insistente.


Tomé el subterráneo más próximo, por suerte el hecho de que fuera sábado ayudaba a no encontrar gente tan temprano, o seguramente ya tendría a una horda de personas siguiendome el paso. A veces no es tan malo darse baños de pueblo. Me gusta poder camianr por las calles sin necesidad de dar explicaciones a alguien.



Y claro, a penas puse un pie en el edificio cuando ya venía el huracán dando algunos traspiès y teniendome como el principal objetivo para descargar su furia.




- Dijiste 5 minutos -.


- A veces digo tonterìas -me deshice de las jafas y por supuesto ella soltó una audible maldición, se dio la vuelta con esas evidentes ganas de que la siguiera. Me mordisqueé el labio cuando mis ojos se clavaron en el jodidamente perfecto vestido de encajes negros que se adherìa a su cuerpo como si fuera una segunda piel. Coloquñe otrea vez las gafas, seguramente pensaría que estaba apenado por mis aspceto, lo cierto es que con ellas tenía la libertad de seguir viendo ese lindo trasero. Gabrielle ha madurado más, los años le sentaron tremendamente bien hasta el punto de tenerme como un imbécil detrás de sus huesos. Ella no era la misma y yo ya no tenñia 21 años.



- Dime que revisaste el contrato -.



- Revise el contrato -a través de los espejos del elevador me sentí minimizado al ver la mirada que ella me estaba dando.



- Esto es un juego para ti ¿cierto? -.



- ¿Te dije lo arrebatadora que te vez? -.



Pero ella no estaba para bromas, y yo no estaba para sermones, mucho menos de esta clase. Muy en el fondo tenía la esperanza de que la lista de defectos que se estaban acumulando al rededor mìo, hicieran desistir el nuevo proyecto.



- No te quites las gafas, te vez espantoso -.


- Y tu tan sexy -.



El choque de sus tacos contra el azulejo me advirtieron una extraña sensación en la entrepierna, la imeginé sólo usando eso y por poco me empalmo. Mi puberta ensoñación se dehizo cuando ingresé a la oficina, todo un séquito de buròcratas rodeando la mesa, al menos algunos asientos, seguí a mi chica por el pasillo y me detuve en el otro extremo de la mesa, justo como ella hizo, como un adolescente obsesionadò, me pillè aprovechando la ràfaga de viento que ella había dejado para inhalar su perfume. Incoloro, elegante, purista. Simplemente como ella.



- Revisamos las cláusulas y las hemos consultado con nuestros abogado. Hasta ahora creo que el trato es demasaido conveniente. Sin embargo, hay una clàusula en la que no estamos de acuerdo -.



- Adelante...-



- Las ganancias están a un 30-70. Me parece poco beneficiario -.



- Deben comprender que nosotros estamos aportando el capitual publicitario y los costes ambientales. Seremos quienes proporcionen una mayor estabilidad. demàs el arriesgue es inconmesurable, noi sabemos qué tanto efecto pueda producir y si nosotros también obtengamos un beneficio. Como dije, sigue siendo un arriesgue -.



- Me permito recordarle que el rostro y el equipo vamos a aportarlo nosotros. G&G está poniendo en juego sus mejores cartas, en todo caso ambas producciones estarían arriesgándose -.


- El rostro podemos conseguirlo en cualquier lugar, eso también es cierto -.



Mentalmente contaba los segundos que pasaban y destruìan la sala a pasaos agigantados, el reciete comentario había hecho que todas o casi todas las miradas se dirigieran a mi. Evité con todas mis ganas lanzar las gafas a ese afeminado de cuarta que me había inspeccionado desde que entré. Aclaré mi garganta, esperando que la voz no tuviera estragos por la noche anterior, soy humano, los humanos también cantamos cuando estamos alcoholizados.




- 60/40 es la última oferta -ahora incluso habia atraído la atención de Gabrielle, quizá creyó que estaba jugando, su expresion molesta se fue cuando ni siquiera me digné a mirarla. Si supiera que incluso de reojo estoy al tanto de ella. Fue en ese momento que me digné a repasar al equipo de los contrarios, tanto renombre para que sólo trajeran a un par de imbéciles con gafas de fondo de botella creyendose imponentes usando términajos que ni siquiera entendían. ¿De verdad creían que intimidaban a alguien? Bueno, quizá sólo a esa chiquilla que desde el inicio ha estado tecleando en su computadora, una secretaria morderna. Me pregunto si ya les habrá abierto las piernas a alguno de ellos. Seguro, eso justifica el privilegio de estar en la misma sala que nosotros, aunque la muy irrelevante ni siquiera se había dognado a verme. Eso me molestó auqnue solo un poco.


- Sasuke... -parpadeé varias veces saliendo de mi transe, estaba tan entretenido viendo los esbeltos dedos de la niñata moviéndose contra el teclado que nis qiuiera había captado el llamado de Gabrielle.



- ¿Entonces? -.


- Ya han dicho que están de acuerdo -volví a parpadear cuando todos comenzsarona ponerse de pie, menos ese cuerpecillo fatigado y aferrado a la laptop, si, las piernas tuvieron que ser. Por suerte las gafas me habían ayudado para no dar una mala imagen, aunque claro, estaba seguro de que ahora ese par estaba maldiciendome en sus pensamientos de poddle asalariado.




- Un placer hacer negocios con ustde, señor Uchiha -.


-El placer es nuestro -se había adelantado Gabrielle al ver que mis manos se mantenían en las bolsas de los pantalones, sin la mínima intención de regresar el apretón. Simplemente asentí con la cabeza, tendría que recordarle que se lavara la mano con cloro, si fuera necesario. Me salí justo cuando los comentarios del acuerdo comenzaban a relucir, esas formalidades me daban una sensación de asco, formalidades o más bien hipocresías disfrazadas. Presionè el botón del ascensor cuando escuché rápidas pisotadas acercandose a mi, o al menos esa impresión me daba. Giré la mitad del cuerpo y mi ceja se elevó cuando vi a la chica de hace un rato correr y agitar un sobre que descansaba sobre su mano. Esta se detuvo e hizo una reverencia, rodé los ojos.




El Jefe le manda esto -Revisé el cuerpo encapuchado de la chica, de pies a cabeza con cierto dejo de irritación. Incliné un poco el rostro y por poco sonrío al ver que ella evadía mi mirada. Eso le pasa por haberme ignorado toda la maldita junta. Me da lastima. Arrebaté el sobre de sus manos e ingresé al elevador en cuanto este abrió sus puertas. Y cuando estuvieron a punto de cerrarse impidiendome ver ese cuerpo esbelto y poco agraciado, sólo me recargué en la pared cruzando los brazos.




- Dile a mi padre que fue un gusto hacer negocios con él -.





    Lhatatakeuchi
   14/11/17 17:54 | Última edición: 14/11/17 17:54

oneee!!!! hacía mucho que te pasabas por aquí, me ha encantado el shot, pero mi pregunta es... ¿se queda ahí o habrá más caps?

como siempre escribes genial y me encantan tus historias! se te echaba en falta!!

    -Litha
   15/11/17 03:39 | Última edición: 15/11/17 03:39

Mujeeeeer, que buena narración haces! No es tan fluida pero te atrapa muchísimo, me encanta este tipo de narrativa que va mas allá de lo simple. Es genial, me encantó el hecho de que narraras desde el punto de vista de Sasuke, un toque fresco a lo que normalmente estamos acostumbrados a ver.
Me causan mucha intriga algunos detalles de este one-shot. ¿Sasuke único heredero? ¿E Itachi? ¿Por qué Gabrielle es madre soltera? ¿Que fue lo que atrapó a Sasuke? Me encantaría leer mas de esta historia, pero respeto que sea un one-shot.

Me gustaría mucho leer mas historias tuyas por aquí! Tienes talento literario.