Sanguineum (Cap III: Brisa Primaveral)
  Autor/a: JenniChan
  Visitas: 487
  Fecha: 25/10/15 20:55
  Última edición: 25/10/15 20:55
Fanfics > Naruto



 

Antes de empezar, por si alguna no ha leído los otros dos capítulos:

http://fanfics.frikitest.com/_Sanguineum___Cap_I__Alma_de_algod_n___-pid-147621.html

http://fanfics.frikitest.com/_Sanguineum___Cap_II__Loto_rojo___-pid-148515.html

.



Capítulo III. Brisa Primaveral.



.


Con la mirada de ónice perdida en el flujo del agua corriendo frente a él, sintiendo la frescura de la brisa de verano ondear sus lisos cabellos de tinta, Madara observaba el fondo del arrollo, mientras los rayos del sol se reflejaban en el agua, apenas haciendo visible la capa de rocas que abarcaban en su totalidad el fondo, ahora sin rastros de vida.

—Los peces han muerto—murmuró rozando con suavidad los dedos sobre la superficie del agua calmada, entrecerró los ojos con desconsuelo; había transcurrido una semana desde que tuvo la confrontación con un grupo de Senjus en ese lugar, solo un par de días desde que el filo del kunai de uno de ellos desgarró la carne de su torso, muy poco tiempo desde que milagrosamente había podido escapar de Butsuma, si en aquel momento, unos minutos después de que el ninja se había ido, Izuna no lo hubiese encontrado pudo haber muerto, sobre todo por su herida más importante, esa que aún le dolía y palpitaba con un ligero picor en su estomago, deslizándose aún roja y fresca por su pecho, hasta asomarse un poco desde el borde de su túnica azul oscuro. Madara no tenía porque regresar allí, si después de todo fue donde tuvo una feroz batalla que casi acaba con su vida, sin embargo, una vez pudo caminar de nuevo, regresó al arrollo con una sorda esperanza aleteando en su interior, aunque no quisiera admitirlo, esperaba que (...) estuviera, cuando por fin divisó la corriente de agua y no había ni un solo rastro de ella sintió un inevitable retorcijón en el estómago.

No era como si ella fuese a volver después de siete días, pensó algo decepcionado, además, pudo haber visto los rastros de la danza macabra pintada de carmesí que se dio allí y en la que él fue el principal participe. No pudo evitar suspirar, ¿Estaría bien?, los últimos instantes de ambos fueron cuando él le gritó que se largara de allí, (...) no lo había notado pero Madara sí, el peligro se cernía sobre ellos, principalmente sobre la chica, y si de alguna u otra forma ella se hubiese quedado no solo pudo haber muerto, también la identidad del Uchiha hubiera sido descubierta con el echo de hacer girar el sharingan en sus negras pupilas. Todavía aquella pequeña duda se aferraba a su mente, la de sospechar que (...) pudiese ser un Senju; no era más que una suposición hueca y casi invisible que revoloteaba de vez en cuando bajo sus párpados, no tenía pruebas concretas y la duda solo sobrevino por el profundo comentario de (...) mientras conversaban, después de todo, habían más clanes temidos a parte del Uchiha.

Suspiró nuevamente, parpadeando algo distraído mientras dejaba de palpar con lentitud el agua con la yema de sus dedos, los peces habían sido intoxicados por toda la sangre que tiñó el arrollo ese día, y él había venido de manera estúpida, a arriesgarse nuevamente y metiendo al pobre Izuna en problemas al encubrirlo. Madara se levantó con lentitud, ignorando la repentina punzada que estalló en rededor de su herida deformada y apenas cicatrizante, lo mejor era irse de allí antes de que su padre se diera cuenta... o de que un enemigo apareciera. Tan perdido estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de la presencia que permanecía entre los arbustos, viéndolo con los ojos brillantes y atentos, cuando el chico dio un paso y se dispuso a cruzar sobre el río, la presencia salió disparada de entre las hojas tiernas de las pequeñas plantas.

—¡¡Madara!!

—¿Eh?—el chico levantó una ceja y se dio la vuelta. Apenas pudo reaccionar y no tuvo tiempo ni siquiera de emitir sonido, pues una joven se lanzó sobre él, impactando contra su pecho y haciendo que ambos cayeran en el proceso. Ni siquiera sonrió, a pesar de que fuera (...) la que estaba dándole un intento de abrazo, no le molestaba, bueno... sí en cierta forma, pues sintió un intenso dolor desgarrador con el potencial de partir a la mitad a cada una de sus células, no fue por el golpe contra su espalda, no, pero ¡La jodida cicatriz de tres días atrás dolía como el infierno!—.¡Agh!, ¡(...)!—forcejeó un poco con ella pero la de cabellos (c/c) se negaba a soltarlo, es más, se aferraba a sus ropas con un extensa sonrisa diabólica—.¡¡¡(...)!!!—con una fuerza que no le hubiese gustado ejercer con ella la empujó, ella cayó de espaldas y él pudo incorporarse.

—¡¡Madara!!—se quejó—.¿Así me recibes luego de una semana?—él dio un ligero respingo.

—Eehh... bueno—desvió la mirada y se llevó la mano a la nuca, ¿Ahora que le inventaba?. De repente (...) ladeó la cabeza y parpadeó.

—¿Madara?

—¿Hum?—casi se atraganta con su propia saliva cuando la vio acercarse demasiado a él... demasiado. Un ligero sonrojo desempolvó sus mejillas cuando la vio extender su mano hacia él, miró hacia todas direcciones excepto a su rostro, estaba incómodo, no sabía como reaccionar. Se estremeció cuando sintió los dedos de (...) rozar la piel de su pecho, estuvo a punto de gritarle pero de repente lo comprendió todo, miró de golpe el rostro de (...)

—¿Qué te ocurrió?—dijo horrorizada.

—Maldición—masculló y se movió hacia atrás, comenzó a acomodar sus ropas. De alguna manera, cuando (...) se lanzó hacia él, su túnica se desarregló un poco, dejando más expuesta la herida, joder, ahora sería acribillado con un sin fin de preguntas que él no sabría como contestar. (...) miró fijamente como el de cabellos negros terminó con su ropaje, sin embargo, aún esa fresca herida apenas sellada sobresalía hasta casi tocar su clavícula.

—Madara....—el silencio de la chica fue suficiente para hacerlo entender de que no quería mentiras, sin embargo, miró hacia otra dirección y se cruzó de brazos—.¿Qué ocurrió?—preguntó con voz severa, el Uchiha apretó la quijada, no cedería, no cedería, a pesar de sentir como poco a poco una oscura presión se materializaba frente a él—.¿Fue una confrontación?, ¿Por eso no viniste estos días?—a pesar de que fue leve, (...) percibió un cambio de postura en el chico, entonces sí atinó en el blanco. Madara miró de reojo como ella bajaba la cabeza, frunció el ceño. Él no pudo comprender la impotencia que embargó a la chica en esos instantes, un ligero temblor recorrió el cuerpo de (...) el chico se preocupó.

—¿Q-qué te ocurre?.

—Yo...—ella levantó la mirada con lentitud, y Madara abrió los ojos incrédulo cuando vio las lágrimas bajar por las mejillas de la chica—.Pudiste haber muerto. Y yo nunca me hubiese dado cuenta—moqueó—,Cada día puede ser el último, con las confrontaciones que están estallando sin parar, incluso los que tienen nuestra edad o aún menos tienen que perder sus vidas, acabar con la vida de personas que ni siquiera conocen por un conflicto en el que nunca tuvieron que estar implicados—mientras decía esto ella acercaba más las rodillas a su pecho, las lágrimas saladas empapaban sus mejillas y goteaban por su barbilla hasta caer al suelo. Madara la observaba lleno de amargura, mientras juntaba las cejas impotente como (...) se ahogaba en sus propios recuerdos, materializandolos y reviviendo de manera descarnada con solo ver esa cicatriz, el Uchiha apretó los puños, ¿Qué pasaría si ella se diera cuenta de todas las vidas que se apagaron en sus manos?, ¿Cómo reaccionaría si fuera consciente de la sangre imborrable en su piel?; sintió algo parecido a una culpa nefasta rodearlo y hacer presión sobre su pecho, maldición, no debía, no debía. Se llevó una mano al pecho y apretó sus ropas en esa zona. No debía estar sintiendo eso, él era un asesino, debía aceptar lo que era... sin embargo. Miró a (...). Ella era la que le permitía ser lo que era él en realidad, un adolescente de trece años que aún tenía un corazón de carne palpitando en su interior, ella era la que lo hacía salir del infierno y le ayudaba a dejar de sentir el peso de cada muerte para poder desenvolverse, como si no hubiera confrontación, como si no existieran barreras, como si no existieran clanes...

—Yo quiero—la joven lo miró calmando la respiración de su llanto poco a poco—,un mundo donde ya no exista la guerra—dijo Madara mirándola, (...) se sintió naufragar en el obscuro tormento de esas negras retinas—.Algún día viviremos en una tierra donde los niños no tengan que matarse entre si, y los adultos puedan vivir en paz con los otros—los extremos de los labios de (...) temblaron, como si de repente una sonrisa hubiese querido formarse en ellos.

—¿Enserio?—preguntó. A pesar de que las palabras pudiesen llegar ser solo una estela de fantasía y un lienzo de mentiras dulces que fácilmente podían ser borradas con la amarga realidad, (...) decidió creer y dejar que ese frágil lienzo cubriera su alma, como un delgado rayo de luz cargado de esperanza en medio de toda la desesperación. Madara asintió con suavidad, ella deseó abrazarlo con fuerza, sin embargo, viéndose de repente frenada por un disparo de consciencia, se limitó apenas a tomar la mano del chico y apretarla entre las suyas, sin pronunciar palabra alguna, ambos se miraron por un instante, sellando una promesa definitiva e irrompible que los uniría a pesar de la distancia—.Gracias...

°

Transcurrieron un par de horas, en las que la atmósfera se fue aliviando un poco y ambos fueron de nuevo los mismos, conversaron, rieron y de vez en cuando jugaron. (...) no podía evitar ver de vez en cuando la herida en el pecho de Madara, sin embargo, poco a poco se iba acostumbrando a ella, y el agujero de desconsuelo que se formaba en su estómago no era tan profundo conforme transcurrían las horas. Sobrevino el atardecer, y el cielo fue pintado de colores anaranjados mientra el sol ocultaba su faz tras las montañas.

—Es hora de irme—dijo (...) poniéndose de pie.

—Nos vemos mañana—respondió el Uchiha. Él se quedaría allí un poco más. La joven asintió y se marchó con lentitud, mientras caminaba hacia la fila de árboles, Madara la observó de reojo, por un momento quiso acompañarla, pero después negó con la cabeza. No era como si fuera a ocurrir algo, ¿Verdad?. Transcurridos un par de minutos él se puso de pie, y cerciorando de que no hubiese nadie a metros a la redonda, acumuló chakra en sus pies, con un par de saltos penetró el bosque, y estuvo desplazándose a través de las ramas con rapidez, ¡Maldición!, definitivamente Izuna estaría jodido si no inventaba una buena excusa.

...

Mientras tanto en el bosque contrario, por el que se marchó la joven. Un viento frío que acariciaba hasta la médula se arremolinaba incesante por las copas de los árboles, y hacía desprenderse algunas hojas de su lugar, la tarde había terminado rápido, y la oscuridad que albergaba la entrada de la noche se cernía sobre todo. (...) tragó saliva, el miedo le carcomía por dentro, pero si se apresuraba podría llegar rápido a su hogar. De repente el sonido que produjo una rama al ser pisada la puso alerta, se detuvo de golpe.

—No puede ser—susurró.

"Me encontraron"

Con lentitud dirigió la mirada hacia los arbustos a unos metros de ella... un eterno segundo transcurrió y con un estruendoso sonido, varias cadenas doradas salieron disparadas del lugar, (...) se lanzó hacia adelante para esquivarlas, rodó por el suelo y se puso de pie, no tenía oportunidad contra ellos, maldición, la preocupación por su madre de repente desgarró su alma y destrozó su concentración, por este echo, no pudo prevenir las cadenas que rodearon sus tobillos.

—¡Ah!—las cadenas la jalaron y ella impactó contra el suelo, fue arrastrada un par de metros, no pudo forcejear ni defenderse, un instante después todo se detuvo, ella levantó la mirada y se encontró con ese grupo de personas de rostros indescifrables.

—Vendrás con nosotros—(...) apretó la mandíbula.

"Lo siento, Madara"

°

Al día siguiente el Uchiha asistió al arrollo, el lugar en el que siempre se encontraba con la joven, sin embargo ella no estaba allí.

—Que extraño—al día siguiente también regresó, pero no habían rastros de la de cabellos (c/c).
Transcurrieron los días y él continuaba yendo al mismo lugar, a veces solo miraba en rededor durante unos minutos, en otras ocasiones permanecía horas esperando. Sin embargo, (...) nunca regresó, tres semanas después de su desaparición, Madara observaba algunas aves transitar por el azul del cielo, una suave brisa acarició sus cabellos y el Uchiha miró el flujo del agua que corría frente a él.
—¿Qué ocurrió contigo (...)?—murmuró afligido.

Los caminos de ambos, se habían separado.

°

    natiyami
   26/10/15 03:07 | Última edición: 26/10/15 03:07

¡Qué emoción! ¡Qué emoción! ¡Qué... emoción! Este tipo de historias son justo lo que necesitaba, simplemente me fascina.
Una narración tan limpia con un vocabulario tan fluido, me encanta tu manera de narrar.
Yo leí tu historia, pero no recuerdo si lo comenté, lo revisaré después.
La verdad me gusta mucho que hayas decidido escoger a Madara. Para hacer un fic con un hombre de carácter como Madara, hay que pensar como se relacionará con la protagonista. Eso me gusta mucho :3
Tanto como Madara, quiero saber que fue lo que pasó, porque no llegué como habíamos acordado.
¡Exijo la continuación!
Busque la continuación de tu fic y no lo encontré, pero cuando entre para leer de que era, fui feliz, es el fic que estaba esperando.
De verdad gracias por volver, en serio... gracias.
¡Continua!

    jailin_uchiha
   28/10/15 05:40 | Última edición: 28/10/15 05:40

Me encanto, no sabes cuanto espere esta conti nee, me dejas con ganas de leer más y enserio estaré esperando ansiosa la conti