"Sanguineum" (Cap II: Loto rojo)
  Autor/a: JenniChan
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  Fecha: 13/07/15 22:13
  Última edición: 13/07/15 22:13
Fanfics > Naruto



 

Capítulo II. Loto rojo.



"¿Violación?"

—Hmpf—su esófago fue catastróficamente obstruido por el arroz. Madara comenzó a toser desesperado mientras se golpeaba el pecho con fuerza.

—¿Estás bien?—(...) estaba sentada frente a él, aún manteniendo una expresión tranquila, a pesar de que el chico se estuviera ahogando con una de las bolitas de arroz que ella misma había preparado.

—N-no...—murmuró sofocado, tomó el bambú que utilizaba como recipiente y bebió un largo trago de agua para bajar la comida que se le había atorado, pues parecía haberse incrustado dentro de su pecho.

—Pero si no pensabas matarme era lo que inmediatamente le seguía, además —el de cabellos negros dejó de beber agua y abrió los ojos, con el bambú aún en su boca la miró con fastidio por un instante—.De verdad que tienes cara...

—¡¡No!!—gritó Madara enojado con una vena a punto de estallar en la frente. ¿Pretendía que tenía cara de violador?, era absurdo pensarlo y la sola idea le irritaba, no era como si a todas las escasas mujeres que se topaba por allí les murmurara frases lascivas o les desnudara el cuerpo con la mirada y se las devorara con el pensamiento, ¡No!, la sola idea lo aterraba, le producía escalofríos y repulsión, además, quitando su largo historial en batallas y pequeñas confrontaciones. Madara terminaba siendo un virgen e inocentón muchacho. La sonora carcajada de (...) lo sacó de su serio estado de irritabilidad.

—Estoy bromeando—el Uchiha bufó, pero suspiró internamente aliviado.

Había pasado un poco más de un mes ya desde aquel extraño primer encuentro. Unos cuantos días después del mismo; las miradas de ambos se volvieron a reencontrar y esa tarde, en lugar de gritar, llorar o ignorarse, simplemente se mantuvieron quietos, calmados, analizándose el uno al otro, mientras una cálida brisa mecía los cabellos con suavidad. Posiblemente un descuido del destino, o un simple agasajo de un hilo invisible de curiosidad e interés que se aferraba a ambos. Luego de que fue traspasada la linea de la inseguridad, sobrevino el primer hola; después nació un poco más de confianza, la suficiente como para sentarse juntos a orillas del arrollo y dar a conocer sus nombres, un mes después ambos hablaban con más soltura y disposición, luego, las habituales reuniones acompañadas de comida y charlas agradables eran casi indispensables, como medio para distraerse, despejar la mente y ser ellos mismos.

—Pero hay que aceptar la realidad—parpadearon los ojos ónix y centraron su atención en la figura de la joven, con el rostro serio y el ceño fruncido—.Actualmente la mayoría nos trata... como si fuéramos simples pedazos de carne, sólo necesarias para cuidar hijos o mantener un hogar limpio; mientras los varones se van a la guerra o simplemente por allí, y si se diera el caso de que alguna no estuviera en su hogar, cualquier hombre que pase por allí puede hacer con ella lo que quiera, pues, simplemente sería culpa de la mujer que no estaba cumpliendo con su deber—(...) se quedó en silencio y observó los peces diminutos nadando en el agua. Él desvió la mirada cabizbajo.

—¿A ti te ha ocurrido algo parecido?

—¿Eh?

—De lo que has dicho...—murmuró casi como si estuviera contando un secreto. Ella sonrió con suavidad y entrecerró los ojos con un sensible brillo en ellos.

—¿Te preocupas por mí?—preguntó (...) con un tono juguetón en su voz. Madara quitó la mirada de golpe con un ligero sonrojo en las mejillas, levantando de inmediato una muralla de concreto a su alrededor, fácilmente reconocible, sobretodo por su adorable tartamudeo y la frase que pretendía dejarlo como un chico frío y sin sentimientos.

—¡P-por supuesto que no!—cruzó los brazos obstinado—N-no digas estupideces—la chica rió bajo y después observó el cielo celeste y despejado.

—No claro que no—el de cabellos negros la inspeccionó de reojo y poco a poco fue regresando otra vez a su posición original, esta vez escuchando con atención a lo que tuviera que decir la persona junto a él—.Por suerte me crié en un hogar donde esto no ocurría, sin embargo, muchas de mis cercanas pasan por ello... no puedo tolerarlo, pero supongo que mientras exista la confrontación muchos tendrán la excusa para irse de sus hogares. Claro, no está del todo mal, alguien debe preocuparse y velar por la seguridad de sus respectivos territorios y hogares, sin embargo, muchos se marchan con la posibilidad de que no vayan a regresar o incluso —(...) se rascó la nuca algo sonrojada—.Para tener aventuras con otras mujeres y jovencitas—Madara se encorvó con un aura azul y una gota resbalando por la sien.

—Increíble. Siempre destruyes las reflexiones profundas de una manera totalmente desastrosa.

—¿Eh?, ¿Así lo crees?—retiró la mano de la nuca avergonzada—.Pero es mi punto de vista.

—Es reflexivo y lleno de sentimiento—el moreno aún permanecía con los brazos cruzados—.Pero enserio eso último la cagó por completo—dijo sin anestesia o con palabras sofisticadas para ella, sin embargo no pareció importarle mucho a la muchacha. Madara comprendió que algo significativo estaba entrelazado con las palabras dichas por (...), tal vez algo relacionado con su experiencia personal; tenía un pensamiento penetrante y hasta cierto maduro, pero retorcido a la vez; ¿Quién tenía tiempo para fornicar en circunstancias tan serias como esas?.

—Pero, todo sería mejor si no hubiera guerra...—recibió una mirada seria y una pregunta importante.

—¿Tú deseas que termine la guerra?.

—¿Tienes familia, Madara?—Y le respondía con otra pregunta. Suspiró y asintió—.Entonces seguramente comprenderás el miedo que provoca el pensamiento de saber que posiblemente no vayan a volver. Ver como algunos conocidos no regresan de nuevo; sentir impotencia y terror cuando debes escapar de el centro de una confrontación y tener la certeza de que en cualquier momento tu vida puede acabar—él juntó las cejas comprendiendo de inmediato ese sentimiento.

—Yo... entiendo—después de todo había perdido un par de familiares y ahora sólo Izuna y su padre era lo que le quedaba, también había podido presenciar como sus cercanos eran asesinados frente a sus ojos; incluso la sangre de más de uno había empapado su rostro y ropas.

—Actualmente vivo con mi madre—mencionó (...) contemplando la extensa fila de árboles frondosos que se alzaban a unos metros de ellos—.Hace unos años, mi padre fue asesinado por un clan temido por la mayoría por sus extraordinarias habilidades—Un sudor repentino vino al Uchiha, como un disparo seco a su cuerpo, tragó grueso mientras sentía la pupila achicarse, cerró el puño con fuerza y miró en la misma dirección que la joven. No se habían dicho sus apellidos por simple lógica, pero había una posibilidad, una muy minúscula posibilidad de que ella fuera un Senju, su puño tembló levemente, y si lo era... él tendría que asesinarla, pero, ¿Ahora?, ¿Después del tiempo que habían compartido?, sería difícil; aunque ahora todo se reducía a una posibilidad pequeña, pero de ser verdad, sólo el echo de pensarlo hacía que un nudo que no podía tragar ni escupir se le formara en la garganta. Con cautela comenzó a levantar la mano, y la acercó con sigilo a la cabeza de (...)

—Anímate—el repentino golpe sobre su coronilla la hizo dar un respingo, sus cabellos comenzaron a ser desordenados y ella miró hacia atrás, para encontrarse al de orbes obscuros con una sonrisa gentil y sincera—.Tengo la certeza de que todo terminará, tenlo por seguro—un repentino estremecimiento y la de hebras (c/c) rió levemente

—Claro —una ráfaga de viento, fría y silenciosa se arremolinó sobre ellos. Llena de muerte y lágrimas invisibles, susurradas por los árboles y el agua misma que fluía líquida y libre a sus pies. Madara endureció la mirada mientras giraba lentamente la cabeza hacia la fila de árboles frente a él; entrecerró los párpados con peligrosidad y se puso de pie mientras apretaba los dientes.

—(...) —dijo en voz baja, pero con la autoridad suficiente como para que ella no lo ignorara—Vete—ordenó. Ella parpadeó algo confundida.

—¿Eh?—rápidos y sigilosos, deslizándose por las copas de los árboles con armas empuñadas y sin pisca de benevolencia. Se acercaban...

—¡¡Que te largues ahora mismo!!—gritó desesperado. Ella se levantó con los ojos cargados de desconcierto—.Y no mires atrás—no sabía porque, en cualquier otro caso lo hubiera ignorado, pero algo muy dentro de sí le decía que debía confiar en él. El repentino cambio de clima, el rostro del azabache cargado de ansiedad y el mal sentimiento de amenaza palpitando en su interior la hicieron responder a las órdenes impuestas. Asintió y corrió hacia el bosque, sin mirar atrás, como si su vida dependiera de ello... sin hacer caso a lo que le dijeran sus oídos y sentimientos. Madara la vio alejarse, los cabellos obscuros se desordenaban en torno a su rostro, mientras una mirada de angustia brotaba desde lo profunda de las órbitas negras y sin fondo. Cuando la figura femenina desapareció entre los árboles, las pupilas se tornaron sólidas y sin brillo y de un pequeño punto desde un confín obscuro, como un torbellino rojo y letal, se tiñó el sharingan en sus retinas. Se dio la vuelta con el rostro carente de emociones, mientras su corazón disminuía las palpitaciones a unas pequeñas e inaudibles.

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—¡¡Tobirama!!—cuando ambos aterrizaron de las crestas de los árboles abrieron los ojos en shock. El albino, no muy acostumbrado a tales escenarios, se llevó una mano a la boca para intentar sofocar las inevitables arcadas que le produjo aquella carnicería pintada de granate; pequeñas lágrimas asomaron en las esquinas de los ojos del niño, mientras se dejó caer de rodillas y el ácido quemó su esófago. Vomitó sin poder evitarlo.

El afluente de agua teñido de rojo, intoxicando a los seres vivos y el líquido que debía llevar vida a otros lugares, miembros del clan Senju esparcidos por sobre el pasto; coágulos de sangre filtrados entre las hebras verdes cercanas al arrollo, los ojos fijos en las nubes, y con la boca abierta como una última clemencia desgarrada por el dolor. El aire olía muerte, era pesado, dejaba una sensación metálica en la boca; Tobirama percibió por el rabillo del ojo un movimiento brusco a unos metros a la derecha, movió la vista hacia ese sitio.

—¡Papá!—Butsuma miró de golpe hacia el lugar que señalaba el de cabellera clara, observó con los ojos bastante abiertos como uno de los miembros aun boqueaba, con un desesperado deseo de sobrevivir, pero los dedos que se aferraban a su garganta, permanecían inmutables, y presionaban con más fuerza, hasta que una gran cantidad de líquido carmesí burbujeó desde la garganta y se desbordó por los labios, empapando el rostro petrificado de aflicción y los ojos dilatados y sin brillo. Su vida había sido arrebatada, poco a poco el asesino se fue irguiendo hasta quedar de pie y el hombre creyó haber visto un demonio alzarse de entre los restos de carne humana; los cabellos negros adheridos al rostro, húmedos por el sudor, manchas carmesí embadurnando sus manos y sus ropas, empapando sus mejillas, contrastando con aquel par de ojos otorgados por el infierno; rojos y crueles, como la muerte misma. Aquel joven Uchiha, que sorprendentemente había acabado con un grupo de seis Senju observó por un efímero instante a los dos varones a unos metros de él, padre e hijo se pusieron en posición de ataque; Madara ladeó levemente el rostro y de inmediato saltó a las copas de los árboles, perdiéndose entre las hojas y la frondosidad de las sombras.

—No dejaré que escape—murmuró el progenitor de Tobirama y corrió hacia el bosque. Mientras dejaba a su hijo en medio de los cadáveres ensangrentados; no tuvo más opción que comenzar a recoger los restos, con un ligero temblor en el cuerpo y con el rostro duro sin reflejar sentimiento alguno, pero con las lágrimas impregnadas en el rostro, al ver el destino al que fueron sometidos sus conocidos.

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—Maldición—masculló entre dientes Butsuma deteniéndose en el claro del bosque.

"Lo perdí"

Miró hacia todas direcciones con recelo; frunció el ceño y se fue de allí, para regresar con su hijo y terminar con el levantamiento de sus compañeros. Comenzó a prepararse desde ese momento para darle la noticia a las familias, a los hijos de tres de ellos, a las esposas de los otros dos y a la mujer anciana y enferma que esperaba siempre en la entrada del clan, la llegada de su hijo menor...

Si tan solo hubiera estado en el mismo lugar un par de minutos más, se habría percatado de las dos gotas brillantes de sangre que cayeron desde los árboles, y se impregnaron a la hierba, pero se había alejado un par de kilómetros ya. Madara bajó de la robusta rama y observó la pequeña pista con los ojos entrecerrados y agotados, la ojeras estaban palpando su piel. Resopló y oprimió más la herida en su abdomen, mientras apretaba los dientes y cerraba los párpados con fuerza. No había podido evitarlo, y al ver dos enemigos más no muy lejos de él, tuvo que retirarse, sabía que no podría con ambos. Dio un par de pasos temblorosos, mientras la sangre propia se mezclaba con la desconocida, se mareó y se tambaleó, apenas pudo apoyar el hombro en uno de los troncos ásperos cercanos.

—¿Madara?—levantó la mirada y apenas pudo ver la borrosa silueta de su hermano. El suelo bajo sus pies desapareció e impactó contra el suelo ya sin fuerzas—¡¡Madara!!—fue lo último que escuchó antes de que la negrura invadiera su mente.





    MekashiUchiha
   13/07/15 23:43 | Última edición: 13/07/15 23:43

¡Carajo, el maratón Uchiha! ¿Cómo, cuando, dónde? ¡Madara! :'D ¡Estuvo genial! Yo me perdí, no vi cuando subiste el primer cap
La reacción de Madara al principio me recordó mucho a mi xDD, literalmente siempre me estoy ahogando con todo =_=' ¡Espero pronto el próximo! Quiero saber qué sigue, pero... no actualices en meses cuando ya esté muerta y empolvada :'v -huye como cobarde-.

    jailin_uchiha
   14/07/15 05:26 | Última edición: 14/07/15 05:26

Me encanto, me dejaste con ganas de seguir leyendo así que espero ansiosisima la conti

    airamyitachi
   14/07/15 19:18 | Última edición: 14/07/15 19:18

Llego tarde Oh!!! Vaya capítulo tan genial!!! Quien diría que pasó tanto tiempo y nos reunimos :3, pero que mal que hayan arruinado el momento de paz. Y al parecer siempre la riego al final de un buen comentario reflexivo XD lo siento Madara.
Espero contiiii ha quedado genial!!! Espero que la herida de Madara no sea grave