~Teki Eien no Ai~ 1 (Nueva Temporada \(^~^)/ con más "acción" e/w/e)
  Autor/a: NannaHunter
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  Fecha: 19/09/14 19:57
  Última edición: 19/09/14 19:57
Fanfics > Bleach



 

Yo: Bueno, bueno llegue \(^~^)/ con la nueva T de este confuso fic X'D
Ace: Diles el aviso e-e
Yo: Bien, como recordarán este fic en la T1 se llama: Teki no Ai ~ Amor Enemigo~, pues ahora como hay nueva T
hay nuevo name u,u
Ace: Ahora se llamara: Teki Eien no Ai ~Amor Enemigo Eterno~ =-=
Yo: ¿Qué pasa? En japonés no suena mal T-T
Ace: ...
Yo: Me importa un pepino tu opinión, u,u además la que me interesa es la de las onees, -seguro no les gusta ;-; -
Bueno, os dejo el comienzo de lo "eterno"


~Teki Eien no Ai~

Cap 1 - ~con un poco de calefacción al final XD~-


/Casa Kurosaki, narra Ichigo/

¿Se puede pedir más a la vida?
Realmente no lo sé, pero sí sé que desde que una chica de cabello rojizo y ojos de demonio apareció en mi vida todo cambió.
Es el eje que rige mi mundo, mi universo entero.
No puedo pedir más, aunque podría.
¿Cómo qué?
Que nunca me abandoné, que nunca deje de estar a mi lado... y la más importante.
Que sepa perdonarme por ocultarle una etapa desastrosa de mi vida.
¿?: Ichi-nii, ¿dónde dices que conociste a esta chica? -la voz de Karin de me saca de mis pensamientos.
La veo desde mi sitio en la mesa y mi rostro cambia totalmente al ver a Syra tratando de comer sushi, al parecer nunca lo ha comido porque no sabe cómo cogerlo con palillos.
Ichi: En realidad es Alice quien la conoce, ¿verdad princesa? -ella me fulmina con la mirada.
Tú: Verás Karin... recién nos conocemos ¿verdad, Syra-chan? -dije con recelo.
La peliazul esta en su mundo, observando desde varios ángulos el maldito sushi tocapelotas
y no nos presta atención.
Ka: En todo caso, cuando vuelva papá de la convención de medicina deberás hablar con él -se levanta y recoge sus platos.
Ichi: ¿Ya terminaste? ¿Por qué tanta prisa? -pregunté curioso.
¿?: Tiene una cita con Tôshirô-kun -le contestó Yuzu desde el otro lado de la mesa.
Ichi: ¿Una cita? ¿Tôshirô-kun? e_e*
Tú: Fresa, déjala en paz -comenté bebiendo un sorbo de mi zumo- además, Karin ya sabe cuidarse sola.
Karin aprobó su comentario con el pulgar y se fue a su habitación para cambiarse y marcharse a su cita.
Ichi: Cómo sea, ¿princesa hoy irás con las chicas también? -le pregunté.
Alice se puso nerviosa pero disimulo.
Tú: Claro v.v hay muchas cosas que tenemos que hacer -le dije y me levanté.
Una a una las chicas se fueron y yo me quede solo en casa.

Pasadas unas horas decidí irme a mi habitación, nada más entrar sentí el dulce aroma de Alice. Creo que no podría estar sin ella.
Caminé hasta mi cama y debajo de mi almohada encontré ese "mini" vestido blanco perla que tanto le gusta.
El tacto de la seda me recuerda tanto a su piel, la misma que acarició cuando tengo oportunidad, lo lleve hasta mi nariz e inhalé su aroma.
Ichi: Tengo que hablar con ella... -hablé en voz baja, casi susurrando- ... debo decirle el lugar que ocupó Senna en mi vida...
Es un tema que jamás volví a hablar con nadie, ni siquiera con mi viejo.
Pese a todo, a él no le gustó nada que yo saliera con Senna y después de lo que ella hizo se ganó con impetud su odio y rencor, cosas que jamás vi en mi padre.
Ichi: Aunque bien pensado... yo también la sigo odiando -me dije y me acosté en la cama viendo al techo, aún sosteniendo la ropa de Alice en mi mano contra mi pecho-... y la seguiré odiando. Jamás le perdonaré el que se haya "deshecho" de nuestro hijo.
Sí, ya sé qué piensan, que soy un estúpido.
Lo sé.
Hace un par de años Senna y yo anduvimos, eramos una pareja dañina.
Únicamente nos interesaba el sexo y pasar el rato, pero una ocasión no nos protegimos y ¿ya saben lo qué sigue?
Están en lo cierto, quedó embarazada.
Recuerdo que cuando me lo dijo quede en shock, pero ella reaccionó de forma más inesperada.

/FlashBack/

Se: Sí, lo que escuchas -le había dicho ella- sabes que no puedo tenerlo, ¿verdad?
Ichi: ¿Qué quieres decir con eso?
Se: No es obvio, no pienso ser madre tan joven. Acaso pretendes que arruiné mi cuerpo perfecto con un embarazo -ella hablaba como si nada.
Era como si el estar embarazada fuera más como engordar veinte kilos... y ahora quería deshacerse de la "grasa".
Ichi: ¿Piensas abortar?
Se: Por supuesto, no pienso cambiar de opinión -la vio levantarse del banco del parque, Ichigo seguía ahí sentado apretando los puños- además, tener un hijo sería desgraciar nuestra perfecta relación.
Él no contestó y dejó a Senna, desde ese día no la volvió a ver, hasta que se encontraron
frente a la tienda contigo y las otras chicas.

/FinFlashBack/

Ichi: Quizá fue lo mejor...
Pero eso no quita el hecho que una vida inocente pagó por sus errores, e Ichigo no quería pasar por lo mismo dos veces.

/Contigo/

¿?: Bien, ya está todo listo para mañana -dijo Rangiku.
Tú: Si, por fin los preparativos están acabados -dije mirando mi reloj.
¿?: ¡Espera, eso no se come con el envoltorio! -Rukia le acaba de quitar una barra de chocolate a Syra, la muy tonta pensaba comérsela con todo y el papel.
¿?: Eres muy mandona, me recuerdas a mi hermano 7~7
Ru: Y tu eres una niña, me recuerdas a Ichigo 7-7
Ra: Vamos, vamos no peleéis -Rangiku las calma y yo observó la escena.
Gracias al cielo que Nell no vino, de lo contrario ya estaría aquí Grimmjow llevándose a Syra por las malas.
Tú: Dejad las tonterías y terminemos de arreglar todo.
Pasaron el resto de la tarde guardando las cosas para la fiesta en la playa, por fin llegaba el día esperado.
La peliazul no paraba quieta en ningún sitio, era peor que Yachiru.
Rangiku y Rukia la seguían a todas partes y le explicaban de todo cuanto ellas sabían del mundo humano.

/Narras tú/

Desde que Ichigo se encontró con aquella chica a estado muy extraño y distante conmigo.
No sé qué pasa, pero espero eso no afecte nuestra situación.
Los preparativos de la fiesta los estuvimos haciendo en la tienda de Urahara-san, que amablemente se prestó para eso.
A veces es mu pervertido pero por una extraña razón eso no le importa a Syra, de hecho ella más pervertida que Urahara-san y Kyoraku-san juntos.
Syra estaba sentada con Urahara tomando el té, parecían muy serenos o eso pensé hasta que me percataste del rubor en la nariz de ambos.
No tomaban té... era...
Tú: ¿Sake... ? e_e* -le veo con una mirada asesina y ambos se asustan pero no se mueven- ¿Cómo has podido darle sake? ¡Es una niña!
Ura: Claro que no, Alice-chan -se abanica y no veo su sonrisa- "mi" Syra-chan es toda una mujer.
Syra sigue sin decir nada, está concentrada tomando de la botella de sake.
No sé a quién golpear, si a Urahara por darle bebida o a Syra por aceptar.
¿?: Déjalos disfrutar, Alice-chan -Yoruichi acaba de aparecer, su expresión seria no me gusta nada- Ven, necesito decirte algo.
Me fui con Yoruichi-san y deje a Syra con Rukia y Urahara-san.

Yor: Ahora entiendes, ¿no?
Tú: Claro, perfectamente. Pero dice que fue mi hermano Sora quién liberó a Aizen -recordé lo que dijo- Lo que aún no entiendo es ¿por qué liberarlo sin destruir el Seireitei?
Yor: El Gotei 13 piensa lo mismo, siguen sin saber nada. Pero el escuadrón 2 ya está investigando.
Sigo sin creer que Aizen esté libre.
No voy a mentir, por una parte estoy contenta de que haya conseguido su libertad, y por otro lado me siento inquieta.
En una ocasión él me dijo que si conseguía salir se vengaría de todos y cada uno de sus enemigos. Entre dichos enemigos están mis "amigos" shinigamis e Ichigo.
¿Qué haré cuando llegué el momento de escoger lado?

/Con Senna/

Se: Una ocasión más y él volverá a mi lado -sonríe de lado y toma un sorbo de su copa- Destruiré a esa mujercita entrometida. NADIE me quita lo que es MIO.
¿?: Debes pensar con suma cautela tu plan -le dijo una peliverde, de ojos oscuros- aunque dudo que algo te salga bien.
Se: No me fastidies con tus estúpidos comentarios -le rezongó- Ya te dije lo que haré.
¿?: Crees que con un mal entendido acabarás con todo, conozco a Ichigo y él no caerá fácil -repite la peliverde seria, ella está frente a Senna quien no deja de fulminarla con la mirada- lo único que te digo es que no cuentes conmigo.
Ella está a punto de salir de la habitación cuando Senna se pone de pie.
Se: No te conviene tenerme de enemiga, así que será mejor que no salgas por esa puerta si no quieres conocer el dolor de perder a alguien importante -le dice y la chica la ve con cara espantada- Sabes bien que puedo manipular a tu hermano... Nozomi.
Ella aprieta los puños y tensa la mandíbula, la maldita de Senna estaba decidida a acabar con la novia de Ichigo le costase lo que costase. Incluyendo a su hermano Yushima.
Noz: No metas a mi hermano en esto -le dice.
Senna camina hasta ella y la arrincona contra la puerta.
Se: No tientes tu suerte, porque de ella depende la vida de tu hermano -sonríe malvadamente y vuelve a tomar de su copa.
Nozomi sabe que si intenta contradecir a Senna las cosas se pondrán muy feas.

/Contigo e/./e /

Sabes que debes hablar con Ichigo y aclarar vuestro último pleito (con Senna ò-ó)
Pero con Syra borracha, Rangiku y Rukia perdidas quién sabe dónde, no tenías cabeza para nada.
Ibas caminando, -llevabas a Syra cogida por la cintura y ella rodeaba tu hombro con uno de sus brazos- se iban tambaleando por toda la calle hasta que...
¿?: ¡SYRA!
El bramido de esa voz fue suficiente para quitarle la borrachera a la peliazul que de inmediato volteó a ver hacía atrás y se quedó petrificada al observar a quién le gritó.
Tú: ¿Qué sucede... Syra? -me quedé igual que ella al ver a Nell... y Grimmjow.
Él no parecía estar de humor y Nell miraba sonriente a Syra.
Sy: Has como que no les hemos visto y vayámonos -ella te coge de la mano y hace exactamente lo que te dijo, tú la sigues y claramente escuchas los pasos apresurados de Nell y Grimmjow.
Tú: ¡Oye...! Espera, ya nos vieron -le dije y ella no me escuchó.
Sin que te dieras cuenta Grimmjow utilizó el sonido y apareció frente a ustedes, Syra frunció el ceño y tu hiciste lo mismo.
Gri: Ahora mismo vas a explicarme por qué diablos te fuiste sin decirme nada -le grita a un centímetro de su cara, Syra permanece inexpresiva. Grimmjow la toma de la mano, Syra no suelta la tuya y cuando él tira de Syra ella tira de la tuya- Déjate de juegos, no quiero perder tiempo.
Ne: Por favor, no es necesario que te la lleves a la fuerza -Nell trata de apaciguar a la bestia,
Syra quiere provocarla y tu no sabes qué hacer.
Tú: Syra, debes ir con él -ella me fulmina con la mirada.
Sy: NO. No pienso ir con el gruñón -hace pucheros- prefiero ir con Schiffer que con él.
Grimmjow enfurece al escuchar el nombre "Schiffer" y arranca a Syra bruscamente de mi mano, se la echa al hombro como si fuera un saco de patatas y desaparece a una velocidad que da miedo.
Ne: Bueno, espero Syra no lo lastime de nuevo.
Tú: ¿Por qué lo dices? -el viento de una tormenta cercana agita mi vestido azul.
Ne: Se nota cuando alguien ama a otro alguien, ¿no sé si me entiendes?
Tu lo entendiste al instante, pero seguías sin comprender el sitio de el mentado "Schiffer" en todo eso, ¿quién era?
Ne: Bueno, Alice debo irme -dice con expresión de tristeza- nos vemos en la sorpresa.
Después de dedicarte una triste sonrisa se va sin decir más.
¿?: ¿Nos vamos a casa, princesa?
Te das la vuelta de golpe y te encuentras con Ichigo, lleva una bolsa de la compra y ahora está más animado que antes.
Tú: Claro n.n
Él te toma de la mano y ambos os vais a casa ewe

/Narras tú/

Por fin llegamos a casa y para rematar estamos solos... no hay nadie. Ichigo se
pone frente a mí después de poner la bolsa sobre la mesa.
Ichi: ¿Vas a decirme qué te pasa?
Tú: No lo sé -digo contrita.
Pienso en qué debo decir mientras clava la mirada en la mía.
Espera una respuesta.
Una pequeña arruga se dibuja en su frente. Es un síntoma de concentración y preocupación.
¿Qué debo decirle? ¿Que estoy intrigada en saber quién es Senna?
¿Que mi confianza en él es ciega y puede hablarme con confianza?
¿Qué temo perderlo por ella, por Senna? Y que de ser así terminaremos heridos, o
que muy en el fondo sé que esto puede terminar muy mal para mí... no para él.
Pero él no querrá escuchar todo ese rollo de chicas.
Tú: No lo sé -repito en lugar de sincerarme.
Suspira y agrava el gesto mientras golpetea unas cuantas veces el granito con los dedos.
Veo, casi literalmente, cómo se devana los sesos al tiempo que me mira mordiéndose el labio inferior.
Ichi: ¿Me equivoco al pensar que tu mala interpretación de la relación que hay entre Senna
y yo no era la única razón por la estás así? -dice más como una afirmación que como una pregunta.
Tú: Puede ser.
Aparto la mirada de él, algo avergonzada... Aunque no sé por qué.
¿Cómo lo sabe?
Ichi: Menuda decepción -concluye, pero en su voz no detecto decepción, sino enojo.
No es necesario que le diga que, muy posiblemente, podría enojarme con él.
Retrocedo ligeramente cuando me agarra del mentón y me acerca a su rostro.
El hueco que se forma bajo sus pómulos confirma mis sospechas.
Está rechinando los dientes. ¿Se ha enfadado?
Pero ¿qué demonios esperaba? ¿Que cayera rendida a sus pies y de paso se los besara?
Está claro que es a lo que está acostumbrado.
Tú: ¿Qué querías que dijera? -lo increpo.
Me suelta el mentón, suspira frustrado y, antes de que me dé cuenta, me agarra y me echa sobre la encimera.
El vaso de agua se estrella contra el suelo y el cristal se hace añicos estrepitosamente a nuestro alrededor. Me abre de piernas con los muslos, y ese movimiento hace que se me suba el vestido. Me ataca la boca con su lengua inexorable y la hunde profunda y ávidamente.
Ese asalto impulsivo me coge por sorpresa, pero no tengo fuerzas, ni físicas ni mentales, para detenerlo. Empieza a embestirme con las caderas mientras me consume la boca, y de inmediato siento escalofríos por todo el cuerpo y un calor húmedo entre las piernas.
Me agarra el trasero para acercarme más a él y noto su entrepierna pegada a mí.
Gimo cuando mueve las caderas, sin experimentar la más mínima vergüenza al revelarle que estoy más caliente que una bombilla de mil vatios. Se aparta de mis labios y me mira con fijeza mientras respira con dificultad, con los ojos marrones cargados de ansia descarada.
Sé que los míos lo miran del mismo modo.
Ichi: Vamos a dejar claras un par de cosas -dice con la respiración entrecortada mientras me levanta de la encimera y me sienta a horcajadas a la altura de su cintura. Me observa con intensidad- Mientes como el culo.
Sí, eso lo sé. Mi hermano solía decírmelo continuamente.
A ver qué más quiere aclarar, porque me muero por seguir donde lo hemos dejado.
Se inclina y me besa, me acaricia suavemente la lengua con la suya.
Ichi: Ahora eres mía, princesa -mueve las caderas y hace que me tense para aliviar el implacable ardor que siento entre las piernas, estamos cara a cara- Serás mía para siempre -me informa con un golpe de caderas.
Le rodeo los hombros con los brazos y le beso los labios húmedos y exuberantes.
Es mi manera de decirle que acepto.
Estoy desesperada por volver a tenerlo.
Estoy metida en un buen lío.
Ichi: Voy a poseer cada centímetro de tu cuerpo -subraya todas y cada una de sus palabras- No habrá ni un solo milímetro de tu ser que no me haya tenido dentro o encima.
Lo dice con un tono sexual y tremendamente serio, lo que no hace sino aumentar un poco más el ritmo de mis latidos.
Pero ¿cada centímetro? ¿Debería investigar algo más esa afirmación?
No tengo oportunidad de hacerlo. Me pone de pie en el suelo y me da la vuelta para bajarme la cremallera de mi pobre y maltratado vestido. Me quita el sujetador y lo tira a un lado con la misma celeridad.
Se inclina y me besa el cuello descubierto. Su aliento fresco y la calidez de su lengua me provocan un delicioso escalofrío. Dios, estoy tan excitada que tiemblo. Doblo el cuello y encojo los hombros para aliviar los escalofríos que me recorren todo el cuerpo.
Desliza la boca hasta mi oído:
Ichi: Date la vuelta.
Obedezco. Me doy la vuelta y lo miro.
Con expresión de pura determinación, me levanta y vuelve a colocarme sobre la encimera. Apoyo las manos sobre sus hombros, pero él me las agarra y yo permito a regañadientes que me las baje y haga que aferre el borde de la encimera.
Ichi: Las manos se quedan ahí -dice con firmeza cuando me las suelta.
Su orden está cargada de seguridad.
Introduce los dedos por la parte superior de mis bragas y tira de ellas
Ichi: Levanta.
Cargo mi peso sobre los brazos y alzo el trasero del mueble para que pueda bajármelas por las piernas. Vuelvo a apoyarlo cuando me veo libre de las restricciones de mi ropa interior. Estoy desnuda por completo, pero él sigue totalmente vestido.
Y no parece tener intenciones de quitarse la ropa de momento.
Quiero verle el pecho.
Suelto el borde de la encimera y levanto las manos hacia el dobladillo de su camisa.
Él da un paso atrás y sacude la cabeza despacio.
Ichi: Las manos.
Yo hago un mohín y vuelvo a dejarlas donde estaban.
Quiero verlo, sentirlo.
No es justo.
Se lleva las manos al cuello de la camisa.
Ichi: ¿Quieres que me quite la camisa? -su voz grave y ronca manda mi disciplina al traste.
Tú: Sí -contesto.
Ichi: Sí, ¿qué? -sonríe con malicia, y yo lo miro con los ojos entrecerrados.
Tú: Por favor u,u -mascullo con un hilo de voz, consciente de que disfruta viéndome suplicar.
Sonríe y se saca la camisa, con la mirada fija en mí.
Me está costando un mundo no precipitarme hacia adelante y abrírsela de un tirón.
¿Por qué lo está alargando tanto? Sé lo que pretende.
Quiere hacerme esperar. Le gusta torturarme.
Se quita las deportivas y los calcetines.
Sólo le falta librarse de los pantalones para estar desnudo.
Repaso con la vista su físico perfecto y la boca se me hace agua.
Mi mirada se detiene en ella durante un instante, pero él vuelve a colocarse entre mis piernas y hace que me olvide de mi curiosidad. Me esfuerzo por controlar el impulso de agarrarlo. La presión que noto entre las piernas hace que me agite sobre la encimera para
aliviar los tremendos espasmos que me mortifican.
Él tampoco está relajado.
Su inmensa erección, presa bajo sus pantalones, se me clava con fuerza en el muslo.
Apoya las manos sobre la parte superior de mis piernas y empieza a trazar círculos con los pulgares a tan sólo unos milímetros de mi sedienta intimidad. Estoy poseída por la más pura lujuria, y cada vez me cuesta más controlar la respiración.
Me aprieta los muslos.
Ichi: ¿Por dónde empiezo? -musita, y levanta una mano y me acaricia el labio inferior con el pulgar- ¿Por aquí? -pregunta. Yo separo los labios. Él me mira y me mete el dedo en la boca. Yo lo rodeo con la lengua y en sus labios empieza a formarse una diminuta sonrisa. Retira el pulgar y me acaricia la cara con él. Entonces, muy lentamente, me desliza la palma de la mano por el cuello hasta llegar al pecho y me lo agarra, posesivo- ¿O por aquí? -su voz ronca traiciona su calmada fachada. Me mira con una ceja arqueada y empieza a masajearme el pezón con el dedo. Gimo. Si está esperando que diga algo, ya puede ir olvidándose. He perdido por completo la capacidad de hablar, sólo puedo emitir jadeos cortos y agudos- Son mías.
Me amasa el pecho con suavidad durante unos instantes más y después vuelve a acariciarme la piel sensible con la mano. Se pasa varios segundos trazando círculos grandes sobre mi vientre antes de continuar hacia abajo. Tengo que obligarme a respirar cuando el calor de su mano alcanza la parte interior de mi muslo. Estoy embriagada de deseo.
Justo cuando creo que va a reclamarme con los dedos, cambia rápidamente de dirección y me acaricia la cadera, lo que me sobresalta.
Me agarra el culo.
Ichi: ¿O por aquí? -habla en serio. Yo me pongo rígida- Cada centímetro, princesa.
Contengo la respiración.
Me arden los pulmones cuando sonríe ligeramente y sus manos empiezan a deslizarse de nuevo hacia mi parte delantera. No lo alarga mucho más. Me coloca la palma de la mano entre las piernas.
Ichi: Creo que empezaré por aquí.
Suelto un suspiro de agradecimiento y una sensación de alivio me recorre todo el cuerpo. Me pone un dedo debajo de la barbilla y me obliga a mirarlo a esos maravillosos ojos que tiene.
Ichi: Pero he dicho cada centímetro -afirma con frialdad antes de apoyar la mano sobre la encimera junto a mi muslo. La otra continúa entre mis piernas.
No tengo tiempo de pensar demasiado en ello.
Ichigo recorre el centro de mi sexo con un dedo y me provoca grandes oleadas de placer que salen disparadas en mil direcciones diferentes. Yo me echo hacia delante y apoyo la frente en su hombro mientras la parte superior de mi cuerpo asciende y desciende al ritmo de los frenéticos latidos de mi corazón.
Ichi: Estás empapada -me dice con voz grave al oído mientras hunde un dedo dentro de mí. Mis músculos se tensan a su alrededor de inmediato- Me deseas -dice con seguridad al tiempo que lo extrae y extiende toda la humedad por mi clítoris antes de atacar de nuevo con dos dedos.
Yo lanzo un gemido.
Ichi: Dime que me deseas, princesa.
Tú: Te deseo -jadeo contra su hombro.
Oigo un gruñido de satisfacción.
Ichi: Dime que me necesitas.
Ahora mismo le diría todo lo que quisiera oír.
Absolutamente todo.
Tú: Te necesito.
Ichi: Vas a necesitarme siempre, princesa. Me aseguraré de ello. Ahora, a ver si puedo hacerte entrar en razón.
¿En razón? ¿De qué coño habla?
Retira los dedos de mi interior, me levanta de la encimera y me hace girar lentamente en sus brazos. Busco con las manos la lisa superficie del granito. No me gusta esta posición.
Tú: Quiero verte -me quejo, aunque sé que no tengo nada que hacer.
Parece que le gusta ser el dominante.
Siento que su cuerpo se aproxima, el calor que emana hacia mí. Cuando su pecho firme presiona mi espalda, me pego a él y apoyo la cabeza en su hombro.
Acerca la boca a mi oído.
Ichi: Cállate y disfruta -aprieta la cadera contra la parte baja de mi espalda y lentamente la amolda a mi cuerpo mientras alarga los brazos y me agarra de las muñecas- No hables hasta que yo te lo diga, ¿entendido?
Asiento.
¡Ya no me cabe la menor duda de que le gusta tener el control!

Empieza a acariciarme los brazos lenta y suavemente con sus dedos expertos y me pone el vello de punta.
Mi sangre parece lava.
Mis pechos ansían su tacto cuando llega con las manos al extremo superior de mis brazos y asciende hasta los hombros. Cierro los labios con fuerza, pero se me escapa un gemido. No puedo evitarlo. No si me hace sentir así. Me cubre los hombros con las manos por completo y empieza a trazarme círculos con los pulgares en el cuello, masajea la tensión que se acumula en él. Es una sensación que no puedo explicar. Todo mi cuerpo se relaja y mi mente se serena. Baja la boca hasta mi cuello y me roza la piel con los labios antes de besarla suavemente.
Ichi: Tu piel es adictiva.
Tú: Hum... -ronroneo.
Eso no es hablar ewe.
Se ríe en voz baja.
Ichi: ¿Te gusta? -pregunta mientras me regala suaves besitos por la mandíbula.
Vuelvo el rostro hacia él, lo miro directamente a los ojos y asiento de nuevo.
Me mantiene la mirada durante unos segundos, con expresión satisfecha, y me planta un tierno beso en los labios. Deja que sus manos se abran paso hacia mis caderas. Cierro los ojos con fuerza e intento con todas mis fuerzas no despegarme de él.
Ichi: Que no se te ocurra mover las manos -ordena con firmeza antes de soltarme.
Oigo que se quita los pantalones y sus manos vuelven a posarse sobre mis caderas. Da unos pasos atrás y lentamente las arrastra con él. Se me acelera el pulso y me agarro con más fuerza a la encimera para evitar moverme. Me estremezco cuando me apoya las manos en el cuello y siento que su erección se acerca a mi abertura.
En un intento por estabilizar mi respiración, inspiro profundamente e intento relajarme mientras me deleito al borde de la penetración. Ésta es la peor clase de tortura que existe.
Se inclina hacia adelante, y su lengua, cálida y húmeda, me acaricia la espalda y recorre la línea de mi columna hasta acabar con un suave beso en el cuello.
Ichi: ¿Estás lista para mí, princesa? -pregunta contra mi piel, y la vibración de sus labios provoca temblores de placer en el centro de mi sexo- Puedes contestar.
A pesar de mis ejercicios de respiración, sigue faltándome el aire.
Tú: Sí -respondo prácticamente jadeando.
La bocanada de aire que escapa de su boca es de auténtico agradecimiento. Siento que me acaricia el culo con la mano mientras él se coloca en posición.
Entonces, muy lentamente, atraviesa mi palpitante vacío y se sumerge en mí con movimientos suaves y controlados. A él también le cuesta respirar, y yo quiero gritar de placer, pero no estoy segura de si está permitido.
*Joder, qué gusto. Bien pensado, ¿qué va a hacerme si lo desobedezco?*, pienso.
Mi castigo también será el suyo.
Vuelve a colocar una mano en mi cadera y se detiene. Yo me agarro aún con más fuerza a la encimera, hasta que los nudillos se me ponen blancos, y me descubro a mí misma moviéndome contra él, absorbiéndolo hasta el final.
Ichi: Joder, princesa, me vuelves loco -gruñe, y me agarra el cuello con más fuerza, me sujeta en el sitio, mientras la otra mano abandona mi cadera para cogerme el pecho- No puedo hacerlo despacio -jadea mientras me lo amasa.
Se retira lentamente y avanza de nuevo, con una embestida rápida y enérgica que me obliga a dar un salto hacia adelante.
Tú: ¡Ichigo! -grito. Va a ser imposible que esté callada si continúa así.
Por Dios, qué potencia tiene.
Se retira despacio.
Ichi: Silencio, Alice -me reprende, y ataca de nuevo dejándome sin aliento.
Intento seguir agarrada a la encimera, pero me sudan las manos y resbalan por el granito. Estiro y tenso los brazos para evitar que vuelva a empujarme hacia adelante; a duras penas logro estabilizarme antes de que vuelva a embestirme.
Me martillea incansablemente, sin apenas dejarme espacio entre sus penetraciones, fuertes e implacables. No tiene piedad.
Me suelta el cuello y el pecho, me agarra de las caderas y tira de mí con fuerza para obligarme a recibir cada una de sus arremetidas, que me entran hasta el fondo. He perdido todo sentido de la realidad. No hay nada más, aparte de Ichigo, su apetito brutal y mi cuerpo ansioso de él. Es algo que no puede explicarse.
Aprieto el estómago cuando siento que el orgasmo se acerca, rápidamente provocado por el implacable ímpetu de Ichigo.
Ichi: Aún no, princesa -me advierte.
¿Cómo lo sabe?
No puedo contenerlo durante mucho más tiempo.
Voy a estallar en cualquier momento. Oigo que nuestros cuerpos sudorosos chocan con violencia y los gruñidos guturales de Ichigo sobre mí. Me concentro en sofocar la necesidad de dejarme llevar. Siento tanto placer que casi roza el dolor. Pero con la mente puesta en cualquier sitio excepto en mi cerebro, soy esclava de las necesidades de mi cuerpo.
Entonces sale de mí y me deja con las ganas. ¿Qué hace?
Yo gimoteo al sentir que mi inminente descarga se retira. Me dispongo a gritarle, pero
siento que empieza a deslizarme un dedo por el centro del trasero.
Me tenso de los pies a la cabeza.
*¡Ay, no!*
Ichi: Puedes hacerlo, cielo -desliza los dedos entre mis muslos y los introduce en mi interior, recoge la humedad y la arrastra hacia mi culo- Relájate, lo haremos despacio.
¿Que me relaje?
¡No puedo!
Con lentitud, empieza a trazar círculos alrededor de mi abertura, y todos y cada uno de los músculos de mi trasero se contraen y rechazan automáticamente la invasión.
Ichi: Relájate, Alice -dice subrayando las palabras.
Tú: Lo estoy intentando, joder -mascullo- ¡Dame un poco de tiempo, coño!
¡Lo siento pero no pienso quedarme callada ahora!
Oigo que se ríe suavemente mientras baja los dedos hasta mi clítoris y lo masajea,
causándome enormes oleadas de placer.
Ichi: Esa boca -me reprende.
Me concentro en respirar hondo.
Tú: ¿No hace falta un poco de lubricante o algo? -jadeo.
Ichi: Estás empapada, princesa. Con eso basta. No se te da muy bien seguir órdenes, ¿verdad? -me mete el pulgar en el orificio y yo me muerdo el labio- Relájate, mujer.
Tú: Dios, esto va a dolerme, ¿verdad?
Ichi: Al principio sí. Tienes que relajarte. Una vez esté dentro de ti, te encantará, confía en mí.

Continúa masajeándome el orificio y yo dejo caer la cabeza, jadeando y sudando por los nervios. Me pone una mano en el cuello y me masajea los músculos tensos. Mientras intento automotivarme mentalmente, su mano abandona mi cuello y aterriza en mi trasero. Me abre suavemente hasta que siento la húmeda cabeza de su erección empujando en mi abertura.
Ichi: Tranquilízate. Deja que pase -murmura mientras mueve el miembro muy despacio alrededor de mi entrada.
*Respira, respira, respira.*
Entonces avanza y la inmensa presión que siento me hace echarme hacia adelante impulsivamente. Una de sus manos me agarra de los hombros y me obliga a permanecer donde estoy; la otra continúa guiándolo hacia mi interior.
La presión aumenta cada vez más y yo no dejo de temblar.
Ichi: Eso es, princesa. Ya casi está.
Su voz es irregular y forzada. Noto el sudor de su mano sobre mi hombro cuando flexiona los dedos. Y entonces embiste hacia adelante con un gruñido ahogado, atraviesa mis músculos y se desliza hasta el fondo de mi lugar prohibido.
Tú: ¡Mierda! -grito.
¡Eso duele, joder!
Ichi: ¡Dios, qué apretada estás! -exclama- Deja de resistirte, princesa. ¡Relájate!
Yo jadeo mientras me sumerjo en algún punto entre el dolor y el placer. La plenitud que siento es indescriptible, el dolor es intenso, pero el placer... Joder, no hay palabras para describir el placer, y esto no me lo esperaba. La opresión de mis músculos a su alrededor hace que sienta cada vena palpitante y cada sacudida de su erección. Mi cuerpo libera un poco de la tensión acumulada y un placer puro ocupa su lugar.
Ichi: Joder, qué bueno. Ahora voy a moverme, ¿de acuerdo?
Yo asiento, tomo aire y me agarro a la encimera de la isla. Su mano abandona mi hombro y desciende por mi espalda hasta unirse a la otra en mis caderas, pero esta vez no doy ningún brinco cuando me agarra. Estoy demasiado ocupada preparándome para lo que está por llegar.
Ichi: Muy despacito, preciosa -jadea mientras sale lentamente de mí.
Tú: ¡Joder, Ichigo! -Como me diga que me calle, voy a enfadarme de verdad.
Ichi: Lo sé -empieza a entrar y a salir a un ritmo lento y controlado.
Me estoy deshaciendo de placer. Jamás lo habría imaginado. Siempre lo vi como algo sucio y obsceno. Pero no es así. Me está haciendo el amor, y me encanta. No puedo creérmelo. La intensidad de su reclamo sobre mí hace que se me formen nudos en el estómago. Si me rozara el clítoris ahora mismo me haría estallar.
Me sorprendo a mí misma moviéndome contra sus sacudidas pausadas, invitándolo a acelerar el ritmo. Este placer inesperado es increíble, y estoy al borde de tener el orgasmo más intenso de mi vida. Ni siquiera puedo creerme que lo esté haciendo. Necesito más.
Tú: Sigue -pronuncio la palabra que jamás creí que diría.
Ichi: Sí, nena. ¿Te falta mucho?
Tú: ¡No! -grito, y me empotro contra él. Oigo sus gemidos mientras me coloca una mano sobre el hombro y la otra entre las piernas- ¡Más fuerte! -grito.
Lo necesito.
Ichi: ¡Joder! -exclama, y me penetra con más ímpetu, agarrado de mi hombro y trazando círculos con el dedo sobre mi clítoris palpitante.
Lanzo la cabeza hacia atrás.
Tú: ¡Me viene! -grito.
Ichi: ¡Espera! -me ordena.
Siento que su polla se hincha y se estira mientras continúa acelerando.
Estoy ida de placer, casi delirante, y justo cuando creo que voy a desmayarme, brama:
Ichi: ¡Ahora!
Y me dejo llevar.
La habitación empieza a dar vueltas y yo me pierdo. Me dejo caer sobre la encimera con los brazos estirados sobre la cabeza y arrastro a Ichigo conmigo.
Pesa bastante, pero tengo el cuerpo aturdido por el placer.
Sólo soy consciente de que su pecho húmedo y firme me aplasta contra el granito, de que su aliento cálido y entrecortado me acaricia el pelo y de que su pene vibrante continúa hundido en mi interior mientras sus espasmos se reflejan sobre mí. Mis músculos se contraen con cada uno de sus latidos y absorbo hasta la última gota de su simiente mientras él acaricia perezosamente los restos de mi orgasmo.
Estoy flotando.

Yo: Bueno lo dejo aquí c: Perdonen si lo hice muy largo xc además ¿se dieron cuenta del "Schiffer"?
Ace: e/./e de aquí en adelante es importante.
Yo: Onees, espero sus comentarios :c Sin ellos no sé si seguir escribiendo y subiendo el fic *se va a su rincón emo*
Ace: Bueno, creo que era todo de momento *lleva tapones en la nariz* Esperamos saber si les gustó el principio de lo "eterno"
Yo/Ace: Hasta el próximo.
    kaede_zohar
   19/09/14 20:57 | Última edición: 19/09/14 20:57

Me encanto el capitulo k bueno que ya subiste la segunda temporada nwn kyaa Aizen esta libre Lemon con Ichigo *q* y que traera entre manos Senna?
Ewe Schiffer eso me suena
ULQ: Juramelo /sarcasmo/
YO: 7_7 hmp bueno onee espero conti ansiosa

    Nilsxlove
   19/09/14 22:50 | Última edición: 19/09/14 22:50

Me dejaste atonita!!! estoy asombrada lo largo valio la pena!!! me facino espero anciosa la proxima!!! siguele!!!

    JenniChan
   20/09/14 01:52 | Última edición: 20/09/14 01:52

*o* Ichigo eres tan ashdflgk
Naru: 7-7 por supuesto hay parte perver y pierdes la cabeza Yo: Ichico es lindo de todas maneras 7.7 o.o pero no recuerda aquel fic escrito por la one lizami Naru: O.o ¿Cual? Yo: En el que tu -le susurro al oído- O.o -se sonroja- Yo: ¿Ves? Nada de que estar celoso. ahora one ow- me encanta este fic. no comenté mucho la primera temporada u.u lo siento

    miauchiha
   20/09/14 02:50 | Última edición: 20/09/14 02:50

Me encanto onee...tienes una mente muy sepsy
Grimm:y tu una pervertida no?
Yo:mira quien lo dice -recordando cuando grimmjow me quería violar- para la proxima cierro mi cuarto con seguro,candado y tablas
Grimm:7_7
Yo:jejeje onee espero la conti no comente la temporada 1,pero apartir de ahora comentare

    jailin_uchiha
   20/09/14 07:57 | Última edición: 20/09/14 07:57

me gusto mucho, espero subas pronto la conti, disculpa lo tarde no tenia inter y tenia que ponerme al dia